Entrenamiento inteligente

La explosión del mundo del running en su vertiente más popular ha hecho que decenas de miles de personas dediquen cada día parte de su tiempo al entrenamiento, ya sea con el objetivo de mejorar su estado de forma, evadirse de su rutina diaria o superar algún reto en forma de carrera. Correr es un hobby y por lo tanto todo el mundo goza de la libertad de practicarlo de la manera que considere oportuna. Pero a pesar de los múltiples beneficios que tiene correr sobre la salud y el bienestar de la persona, existen ciertos riesgos inherentes a la propia práctica, los cuales podemos minimizar entrenando de una manera inteligente. Además, un entrenamiento correcto es el camino más corto (a veces el único) hacia la consecución de nuestros objetivos.

Existen numerosos mitos en el entrenamiento a veces basados en la tradición, otras veces a ciertas tendencias, pero en general se tiende a una visión simplista en la que asumimos que:

Más entrenamiento = Más rendimiento

Cuando hablamos de entrenamiento inteligente entendemos que existen muchas otras variables responsables del aumento del rendimiento, no sólo hacer más kilómetros o entrenar más rápido cada día. El diccionario de la RAE define inteligencia en sus dos primeras acepciones como “Capacidad de entender o comprender” y “Capacidad de resolver problemas”. Y el entrenamiento inteligente no se trata ni más ni menos que comprender lo siguiente:

  • Los objetivos del atleta
  • El contexto en el que se desarrolla el entrenamiento (capacidades físicas del atleta, disponibilidad, compromiso con el objetivo, gustos, situación personal/laboral, etc.)
  • Los mecanismo de adaptación del organismo

Y posteriormente resolver el problema de encajar las piezas del puzzle para optimizar el tiempo y recursos hacia nuestro objetivo. Pero, ¿cuáles son esas piezas y cómo podemos encajarlas con inteligencia? Aquí os dejo algunos puntos a sobre los que tenemos que invertir un mínimo de tiempo en reflexionar. Quizá no estén todos los que son pero son todos los que están:

Definir los recursos disponibles

Antes de empezar a entrenar debemos saber de cuánto tiempo disponemos para entrenar, con qué espacios e infraestructuras contamos, si vamos a invertir recursos económicos en material deportivo (zapatillas, textil, GPS, etc.) o servicios como la fisioterapia, un entrenador o un club, y ver cuáles son más determinantes para priorizarlos sobre el resto. Si persigues mejorar tu marca, no tiene sentido invertir un dineral en zapatillas, relojes y fisioterapia cuando lo determinante, que es el entrenamiento, no sigue un camino adecuado.

Objetivos estimulantes pero sensatos

Como apunta Xesco Espar, magnífico entrenador y coach, los objetivos hay que ponerlos con el corazón y no con la cabeza. Los objetivos deben suponer un estímulo, un reto que nos motive, pero debemos tener en cuenta siempre que están condicionados por los recursos que hemos definido anteriormente. Por ello, aparte del corazón debemos utilizar la sensatez para que recursos y objetivos sean coherentes.

Planificar

Por malo que sea, siempre es mejor tener un plan que no tenerlo. Para ello, debemos trazar algunas directrices de cómo va a progresar nuestro entrenamiento, ya sea con los conocimientos e información de los que disponemos o asesorándonos con un profesional. Aunque los planes se puedan (y a veces se deban) cambiar, siempre es mejor tener una dirección que entrenar “como pollo sin cabeza”.

Otorgar al descanso su merecida importancia

En el equilibrio entre entre el entrenamiento y el descanso está el secreto. Es importante conocer para cada tipo de entrenamiento el tiempo de descanso y asimilación que necesitamos, para no estropearlo realizando otros entrenamientos que interfieran en la adaptación. Hay que asumir que en ocasiones vamos a obtener más beneficio de dormir 20 minutos más cada día que de hacer una serie más o 10km más semanales. Nuestra mejor marca se cuece tanto en el asfalto como en la cama.

Entrenar con intensidad

Esto no quiere decir que cada día haya que terminar sacando el hígado por la boca, sino que debemos dejar de lado la filosofía del “sumar más kilómetros” y realizar algunos entrenamientos a ritmos más intensos que los de nuestra competición. Entrenar más rápido, aunque hagamos menos volumen, también mejora el rendimiento en distancias superiores.

Entrenamiento específico

Ya sea una prueba de maratón o una de 5k, el entrenamiento debe progresar hacia la imitación cada vez más cercana de las condiciones en las que se desarrollará nuestra competición objetivo. Por eso, no hay que perder de vista nuestra meta y aplicar estímulos de forma periódica (que no diaria) que sean cada vez más específicos en volumen, intensidad y forma (perfil del terreno, condiciones ambientales, horario, etc)

No todo es correr

Se habla mucho de la importancia del entrenamiento complementario, y es porque la tiene. El entrenamiento de la fuerza, la técnica y la postura y los estiramientos no sólo nos aportan mayor eficiencia en nuestra carrera, sino que además son una buena forma de prevenir algunas lesiones que se producen por sobreuso.

Sentido común

Este es un punto vital, la virtud más importante a la hora de entrenar y el mecanismo que hace encajar todas las piezas del puzzle. Si en algún momento tenemos alguna duda acerca de qué decisión tomar en nuestro entrenamiento, siempre podemos recurrir a la pregunta “¿Qué haría mi madre en este caso?”. Ya sabemos que las madres siempre tienen razón, así que si algún día te planteas si hacer una tirada de 30km después de haber trabajado 12h y haber tomado unas copas con los amigos la noche anterior, quizá tu madre te diga que la dejes para mañana, o que con 12km tienes suficiente.

Como conclusión podemos hacer cambiar la fórmula del rendimiento para dejarla de la siguiente manera:

NO: Más entrenamiento = Más rendimiento

SÍ: Mejor entrenamiento = Más rendimiento

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Vicente Úbeda es Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y Entrenador Nacional de Atletismo. Empezó a dirigir atletas en 2004, desde categorías menores hasta veteranos y aficionados. Actualmente es entrenador personal de la atleta internacional Cristina Jordán, ofrece entrenamientos on-line a corredores en www.vicenteubeda.com y colabora con múltiples proyectos de running.

2 Comentarios

  1. Magnífico artículo. Suscribo todo, punto por punto. Muchas veces muchos se empeñan en sumar, sin tener en cuenta otras variables. Los populares no tenemos ni el tiempo ni la capacidad de asimilación para ello. Y por supuesto, el factor diferencial, que marca el límite entre lo efectivo y lo efectista, y que nos permite lo que todos buscamos: mejorar progresivamente… y no entrar en la peligrosa espiral de las lesiones. Escuchar a nuestro cuerpo es de las decisiones más inteligentes que podemos tomar en este sentido.
    Gracias por compartir todo esto con nosotros!!!

    http://www.soy-cobarde.blogspot.com.es

  2. ¡Hola Chema! Gracias por tu comentario y por aportar tu visión. Como dices, mucha gente peca de cortoplacismo y poca paciencia. Además, es difícil convencerlos de que entrenando menos se puede correr más.

    ¡Un saludo!

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