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Viejo 05-02-2008, 12:21   #2 (permalink)
gijonés
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El hombre de Sevilla se despidió en Pekín

Maurice Greene es el nuevo mito del atletismo mundial. Porque sólo los mitos se retiran cuando deben hacerlo. Nunca se van por la puerta de atrás, tras derrotas sonadas o escándalos extradeportivos. Se marchan en el momento exacto y en el lugar exacto. Y eso hizo ayer el chico de oro de Kansas. Dijo adiós en Pekín, el sitio donde debería haberse enfrentado este verano a otra pista rojiza de 100 metros en busca del Olimpo. Ese que ya pisó muchas veces en su carrera. Ese que se rindió a su paso tras arrasar en Sevilla, en aquel 1999 en el que pasó a la historia por ser en primer hombre en lograr el oro en 100 y 200 metros en el mismo Mundial.

Sólo el hijo del viento, Carl Lewis, había hecho algo así, en los Juegos Olímpicos de 1984 (Los Ángeles). Un sprint de 200 era demasiado duro para el resto. Muy pocos elegidos, como Lewis, como Greene, eran capaces de concentrar semejante esfuerzo en un par de días. Pura explosión, aquel chico espigado de Kansas City cayó en 1996 en manos de ese hacedor de prodigios llamado John Smith, que le tensó el músculo y afiló la técnica hasta convertirle en una máquina humana de velocidad punta.

Nacido para correr, un año después de comenzar su entrenamiento de elite Greene dejaba claro quién iba a ser el rey de los siguientes años, en los que, aunque se le atragantaron dos Juegos Olímpicos, destrozó a rivales de todo el globo en los Mundiales de 1997 (Atenas), 1999 (Sevilla) y 2001 (Edmonton).

Fue también el primero en la historia que bajó de 9.80 en los 100, con unos 9.79 que se mantuvieron en lo alto del marcador hasta el pasado mes de septiembre, cuando el jamaicano Asafa Powell se los rebajó en 0,05 segundos.

Greene conserva todavía el récord mundial de 60 metros en pista cubierta con la marca de 6.39 que consiguió en Madrid en 1998. España, país mágico para el americano, no le volverá a ver, como estaba previsto en Valencia dentro de un mes. Tres años casi en blanco por culpa de las lesiones se han llevado por delante a un hombre que ayer visitaba las pistas a medio construir de Pekín, donde podría haber buscado el segundo oro olímpico, ese que se le resistió cuando más cerca lo tenía y que «sólo» logró en una ocasión, en Sidney (2000).

Por G. Muñoz
Fuente: ABC
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