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Bekele se queda a un mundo del récord en Valencia
Muy buen reportaje, Raquel.
El récord de Daniel Komen es mucho récord. El keniano dejó para la historia, hace diez y once años, las mejores marcas mundiales de 3.000. Primero al aire libre (7:20.67); después, en pista cubierta (7:24.90). El Mitin Ciudad de Valencia anunció que Kenenisa Bekele, el mejor fondista del momento, coleccionista de medallas y plusmarcas, venía a robárselo. Pero todavía es demasiado pronto para acometer una gesta de esta envergadura, cuando ni siquiera sabe cuál es su gran objetivo del año: si el Mundial en sala de Valencia o el de cross de Edimburgo.
Bekele se quedó muy lejos. El guarismo que clavó al cruzar la meta (7:36.08) no es ni la primera ni la segunda mejor marca mundial del año. Por delante de él todavía están su hermano Tariku y el prodigioso australiano Craigg Mottram, un intruso en un mundo negros.
Pero los aficionados valencianos no se fueron de vacío. Por primera vez en su vida vieron correr en vivo a uno de los corredores más fascinantes que jamás hayan pisado una pista de atletismo. Ver a Bekele dando vueltas a la pista no es cualquier cosa. Es un placer para la vista. Con qué facilidad devora los metros, cómo calibra los tiempos, con su agente, Jos Hermens, a pie de pista marcándole el ritmo, es un espectáculo. Él era el gran reclamo de esta reunión, una de las mejores del mundo en este invierno. De hecho, Bekele y más de la mitad de los espectadores sincronizaron su despedida. A la gente le daba igual que siguiera compitiendo Irving Saladino, que realizó el mejor salto del año (8,20), o que faltara por correr Olusoji Fasuba, que recorrió los 60 metros más rápido que nadie (6.51). Para el público, con Bekele había acabado el mitin.
El etíope, que a sus 25 años ha engordado ya su palmarés de forma admirable, recorrió el primer kilómetros en 2.28, ya por debajo de sus pretensiones. El segundo mil llegó tras un 5:02.26 que anunciaba que el récord seguiría con vida. La marca estaba a salvo. Ni el portentoso final de Bekele iba a poder con ella. El campeón olímpico y mundial, al menos, se lució en las ultimas dos vueltas con un 400 final electrizante.
Por la mañana comenzó a rumiarse que la proeza era una quimera. Su agente, el holandés Hermens, hacía una mueca cuando le preguntaban sobre las opciones de su atleta. "Es un récord realmente duro", replicaba. Y Bekele se reía. Una curiosa coincidencia fue el único indicio. Bekele se alojaba en un Holiday Inn, la misma cadena de hoteles que eligió Haile Gebrselassie para dormir en Berlín la noche antes de batir el récord del mundo de maratón. Ahí empezaron y se acabaron los guiños.
Bekele, asegura Hermens, no es Gebrselassie. Ni dentro ni fuera de la pista. El viejo etíope, el inspirador de su sucesor, es una sonrisa andante. Su motivación para competir es un profundo amor por la carrera a pie. Y, además, su estilo hace trabajar más los gemelos. Bekele es todo lo contrario. Es amable, pero poco locuaz. Su motivo para mantenerse al máximo nivel es el dinero. Y la biomecánica descubre que su motor son los cuádriceps.
Los mejores guarismos aparecieron en otras pruebas. Irving Saladino, el saltador que enloqueció Panamá con su triunfo en el Mundial de Osaka, se colocó al frente de las tablas internacionales con un salto de 8,20. El nigeriano Olusoji Fasuba dominó el sprint con el mejor tiempo del año (6.51).
Los españoles también tuvieron su gloria. Los 1.500, como casi siempre, no defraduraron. Juan Carlos Higuero y Arturo Casado fueron segundo y tercero, respetivamente, en una carrera en la que además pescaron la mínima para el Mundial. Ya son cuatro los españoles con este estatus, ya que también están por debajo de 3:40.ss Diego Ruiz y Sergio Sánchez. Los Campeonatos de España, los días 23 y 24 de febrero, también en el Luis Puig, volverán a ser apasionantes. Más desorientado está Reyes Estévez. El catalán había dejado Soria para instalarse en Madrid. Desde la capital llegaban ecos de su estado de forma, pero el descorche de la temporada no lo ha confirmado. En Zaragoza fue batido por Diego Ruiz en los 1.500 y ayer naufragó en los 3.000.
Los velocistas también sacaron pecho. Jackson Quiñónez ganó una carrera complicada con la mejor marca española del año en los 60 m vallas (7.61) y Ángel David Rodríguez logró su mejor marca personal en los 60 m lisos (6.65). Tampoco falló, nunca lo hace, Mayte Martínez, que se probó en los 1.500 con un triunfo y la mínima, algo que también logró, tras ella, Esther Desviat. Mayte, pese a todo, apuesta por los 800 para el Mundial. "No me hago a los 1.500, no estoy preparada para sufrir en esta distancia".
Melkamu firma la mejor marca mundial del año en 3.000
Meselech Melkamu siempre anda en la sombra. La etíope le suena a muy pocos. Da igual que sea una atleta notable, ella casi nunca sobresale. A sus 22 años intenta abrirse paso entre las etíopes que acaparan los focos: Meseret Defar y Tirunesh Dibaba. Melkamu firmó un 2007 muy interesante, pero siempre acaba siendo eclipsada. Como en el Mundial de Cross, en Mombassa, donde fue un bronce inadvertido. O en Osaka, de donde salió sin pena ni gloria tras acabar sexta.
Pero sus marcas merecen mayor atención. Hace un año, en el 3.000 bajo techo más rápido de la historia, donde Defar batió el récord del mundo, ella se quedó a dos centésimas. Otra vez al segundo plano. Pero ayer, en Valencia, aunque se quedó lejos de aquellos registros logrados en Stuttgart, firmó la mejor marca mundial del año (8:29.48). El sueño del récord duró 1.000 metros. O 2.47, según se mire. Melkamu, al menos, tapó el hueco que dejaron las bajas de las dos reinas del fondo etíope: Defar y Dibaba, que se borraron del mitin.
Onyia marca su territorio con un triunfo en las vallas
Josephine Onyia mira más los puestos que las marcas. Por eso, para ella, es más importante una victoria que un récord personal. Lo primero asegura medalla; lo segundo no. La nigeriana, nacionalizada española y residente en Valencia desde hace unos años, se prepara para su debut con la roja. Será en casa, en el Luis Puig, ante las mejores vallistas del globo. Onyia, 21 años, marcó su territorio, la recta donde se repartirán las medallas de los 60 m vallas, con una victoria inapelable.
La atleta del Valencia Terra i Mar se impuso con su segundo mejor registro del año (7.98), a una centésima de la mejor marca española de la temporada, sobre la jamaicana Lacena Golding-Clarke.
Onyia transmite buenas vibraciones. No estaba bien, salía de una lesión y se quedó muy lejos de la marca que se ha fijado entre ceja y ceja: 7.80, que sería un nuevo récord de España, despojando de este privilegio a su compañera Alozie. Pero al menos no dobló la rodilla ante nadie. La alumna de Rafa Blanquer, además,demostró que esta pista se le da especialmente bien. "Vamos poco a poco. Lo importante es llegar bien al Mundial, que es cuando hay que correr".
Onyia fue la primera mujer del mundo que bajó de los ocho segundos este año. La atleta nacida en Nigeria ha caído ya hasta la octava plaza del ranking mundial y el liderato, inaccesible para nadie más, es propiedad exclusiva de Susanna Kallur.
La sueca ha protagonizado un arranque de temporada extraordinario. Sanna se ha quedado a tres centésimas del récord del mundo, los ya lejanos 7.69 que marcó la rusa Ludmila Engquist en 1990. Hace 18 años. La prodigiosa atleta escandinava ha corrido ya tres carreras por debajo de 7.80. Kallur está, por lo tanto, a años luz de las demás. La más próxima es la estadounidense Lolo Jones, que ha corrido en 7.86.
Pero ni por esas se asusta Onyia. La atleta nacida en Lagos, que empieza a chapurrear al castellano, no se deja intimidar. "Está muy bien lo que ha hecho Kallur, pero cuando hay que estar entre las tres primeras para subir al podio es en el Mundial".
Más retrasada camina Glory Alozie. Pero a su favor juega una experiencia de largos años, de muchas competiciones. No conviene olvidar que ella estuvo en el podio del último Mundial en pista cubierta. Alozie sólo pudo ser quinta, pero si las lesiones le respetan puede reaccionar.
Fernando Miñana / Valencia
Fuente: Las Provincias
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