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Yo pienso que si Andreu Buenafuente tuviera vergüenza retiraría a su invento de la carrera eurovisiva. Ya demostró lo que quería, que desde una televisión se puede hacer llegar a lo más alto a lo más absurdo, así que lo correcto sería renunciar y que Coral fuese la representante española.
Al que no le guste Eurovisión lo tiene fácil: nadie obliga, ni mucho menos, a verlo. Pero pretender que encima nos ríamos con esta historia ya es el colmo.
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