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Javi Conde
«Si voy a Pekín mis rivales ya pueden prepararse»
Dice Javi Conde que tiene mala memoria y que se olvida de todo, excepto de los grandes recuerdos. Pura contradicción en boca de uno de los atletas españoles más laureados de la historia. Campeón olímpico, mundial y plusmarquista en varias disciplinas paralímpicas, el basauritarra apura sus opciones de estar en el maratón de Pekín, sus quintos Juegos, antes de retirarse definitivamente. Dejará la competición, pero no su constante lucha para normalizar el deporte adaptado que tanto le ha dado. Es su deuda.
-¿En qué punto de la preparación se encuentra?
-En busca de la mínima para poder ir a Pekín. El pasado domingo corrí la media maratón de Lisboa para ir afinando, pero me encuentro muy bien fisicamente y muy centrado. En principio participaré en el maratón de Roterdam el 13 de abril.
-No queda margen de error.
-No. El plazo para lograr la mínima finaliza en mayo. Además, si sales a un maratón y después de 35 kilómetros notas que no vas, el gasto ya lo has hecho y la preparación tendría que retrasarse.
-Aún así, mantiene la esperanza.
-Por supuesto. Lo que está claro es que, si consigo la mínima, el resto de rivales ya pueden prepararse. Si voy a Pekín tengo muchas opciones de volver con premio. Yo en mi casa ya tengo dos medallas paralímpicas en maratón y eso es una ventaja. El resto se la tiene que jugar, pero si yo me vuelvo con un bronce estaré contentísimo.
-¿Le preocupa el tema de la contaminación, tan de moda en los últimos días?
-La verdad es que no. Yo estoy acostumbrado a entrenar en la ciudad, y no tengo problemas. Además, si estoy en Pekín me da igual tragarme todos los humos del mundo.
-¿Y la alarma creada por Gebrselassie?
-Yo creo que el tema va más por una cuestión económica que por otra cosa. Ya tiene oros olímpicos, y si compite en Pekín no podría hacerlo en Berlín...
-Barcelona, Atlanta, Sydney, Atenas... ¿Con cuál se queda?
-Con Barcelona, por ser las primeras y en casa; Sydney fue increíble y Atenas, la cuna del deporte. Quizá las de Atlanta fueron las peores, aunque yo me lo pasé muy bien y me vine con dos oros...
-Algún momento le quedará grabado especialmente.
-La entrada al estadio olímpico de Barcelona, con 40.000 personas coreando tu nombre, fue indescriptible, te da alas.
El futuro
-Con su palmarés, ¿por qué corre Javi Conde a los 43 años?
-Porque me encanta. Mantengo la ilusión y eso es algo que siempre me ha podido.
-¿Y después de Pekín?
-Se acabó. A hacer 'footing' y correr carreras por placer. La única meta será quedar con los amigos y al acabar ir a tomar un par de cervezas, jugar a pádel, a futbito... disfrutar.
-¿No sentirá un vacío?
-Qué va. Además, seguiré vinculado al atletismo paralímpico con la escuela para discapacitados de Basauri. No me voy a aburrir.
-¿Se siente reconocido después de su trayectoria?
-No lo suficiente. Estoy muy agradecido a todas las instituciones que me han apoyado, pero otras muchas no lo han hecho. Hay detalles... podría escribir tres libros de faltas de reconocimiento que me he tenido que tragar.
-La eterna lucha por el reconocimiento paralímpico.
-Sólo aparecemos en los medios cuando da morbo y eso sólo crea mayores diferencias. Que si el chaval que juega a baloncesto con un brazo, que si el futbolista al que le amputaron una pierna... eso no es deporte paralímpico. Es hablar de nuestras marcas, que aquí también hay atletas buenos, malos y regulares.
Octavio Igea - 23.03.08
Fuente: El Correo Digital
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