Tres años después de su último salto en los Juegos Olímpicos de Atenas, Yago Lamela volvió a entrenarse por segundo día consecutivo sin resentirse después de la operación de ambos tendones de aquiles.
El saltador asturiano está muy ilusionado. "Los médicos que siguen la evolución de la operación me dicen que la recuperación será total", dijo. A pesar del cansancio, el subcampeón mundial de longitud en 1999 está encantado, ya que "lo he pasado muy mal", como reconoció.
El atleta asegura que se siente como "un niño con zapatos nuevos", que tiene confianza en que la operación le permita volver a luchar por destacados registros, y con la treinta de años recién cumplida percibe que tiene "por delante otra oportunidad".
Lamela, que acreditó en dos ocasiones una marca de 8,56 metros, se entrenó en las pistas de San Lázaro de Oviedo tras realizar en Madrid un periodo de rehabilitación después de ser intervenido hace cuatro meses en Finlandia.
Marca.com
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