«La Atlética representa mi infancia»
El homenaje que ayer le brindó la Atlética Avilesina dejó a Yago Lamela con una sensación que mezcla la sorpresa y la emoción, casi el azoramiento. Sorpresa porque, como él mismo comentó entre risas: «Es el primer homenaje que me hacen y todavía no me he retirado». Emoción porque, atrás tiranteces y malos tragos, la Atlética fue, es y será la casa del mejor saltador de longitud español de todas las épocas.
Carlos Martínez Guardado, organizador de los actos de celebración del 75.º aniversario de la Atlética Avilesina, le preparó una pequeña encerrona a Lamela. La herida que produjo su salida, hace ahora siete años, ya no necesita que se le aplique ungüento, pero sí una finísima venda de cariño, un preludio de brazos abiertos. Fue por ello que el saltador hubo de aguantar desde su sitio en primera fila, y en ocasiones con la lágrima pronta a deslizarse, el testimonio de los entrenadores que han ocupado la parte central de su carrera. Dos lo fueron en la Atlética Avilesina: José Suárez, «Pepete», y Carlos Alonso. Con el tercero, Juanjo Azpeitia, Yago tocó el cielo.
Pepete fue el más breve. Recordó los inicios de Yago, en el tradicional «Mi primer cross». «No tenía cualidades para el cross, eso saltaba a la vista, pero sí muchas otras. Valía para la velocidad, para las vallas, para los saltos, obviamente, e incluso para los lanzamientos», añadió el primer entrenador de Lamela.
Carlos Alonso se mostró más generoso, si cabe, en el halago. «Yago revolucionó el grupo que yo entrenaba. Tenía unas ganas tremendas de saltar y de hacer deporte», comentó. Y eso, a pesar de las pírricas instalaciones con las que contaba Avilés. «A veces tenía que venir el padre de Yago con un saco de arena, porque el foso estaba como una piedra», recordó el técnico, «pero todo aquel sacrificio le sirvió para quedar campeón de Asturias absoluto siendo todavía cadete», añadió.
Con Azpeitia, Lamela consiguió sus mejores resultados. El técnico vasco, afincado en Oviedo, puso como ejemplo a Yago, «por tesón y empuje», a la nutrida concurrencia de jóvenes atletas del club.
Para terminar, Lamela cortó una cinta de 8,56 metros de longitud, justo lo que él mismo saltó en Maebashi, marca que aún sigue siendo récord de Europa. Luego, fue breve en el parlamento. «La Atlética Avilesina representa mi infancia y mi adolescencia», señaló, al tiempo que no quiso cerrar las puertas a un hipotético, pero complicado regreso. «En deporte nunca se puede cerrar ninguna puerta», comentó.
Lamela también se mostró «apenado» por la retirada de su máximo rival, el cubano Iván Pedroso, que ayer anunció que dejará el atletismo a final de este año. Pedroso, de 34 años, dejará atrás un palmarés inigualable: un oro olímpico y cuatro en campeonatos del mundo, uno de ellos por delante del propio Lamela.
Avilés, Juan C. Galán
La Nueva España - Diario Independiente de Asturias
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