El atletismo de los EE.UU. quiere resurgir de las cenizas. Apoya sus expectativas en Tyson Gay y Allyson Felix
Los velocistas Tyson Gay y Allyson Felix fueron galardonados con el
premio Jesse Owens, que distingue a los mejores atletas estadounidenses del año. Para Gay, que se proclamó campeón del mundo de los 100, 200 y 4x100 metros en Osaka, se trata del primer trofeo mientras que Felix, campeona mundial de los 200, 4x100 y 4x400 metros, del segundo.
Los dos velocistas recibirán sus correspondientes trofeos en la reunión de la Federación Estadounidense (USA Track and Field) que este año se celebrará a primeros de diciembre en Honolulú (Hawai). Todo ello ocurre en el marco de un año que ha estado marcado por los escándalos de dopaje en el atletismo de este país, y en especial, por la confesión entre lágrimas de Marion Jones a las puertas de un juzgado neoyorkino y la consiguiente perdida de las cinco medallas que ganó en los Juegos de Sydney 2000.
El atletismo estadounidense busca desesperadamete un golpe de credibilidad a nueve meses vista de la inauguración de los Juegos de Pekín. El ‘caso BALCO’ se llevó por delante a un puñado de figuras de tallas mundial. Tyson Gay y Allyson Felix –junto a Jeremy Wariner– forman parte de la nueva hornada de atletas. Son jóvenes, tienen un talento a prueba de récords y, además, son sobradamente descarados para afrontar la alta competición con las máximas garantías.
Tyson Gay tiene 25 años, que es la misma edad de Asafa Powell, su más encarnizado rival, pero a pesar de ese dato, se le puede considerar un novato entre la élite mundial de la velocidad. Hasta llegar a Osaka, su mejor resultado fue un cuarto puesto en la final de los 200 metos en los Mundiales de Helsinki’05 –los tres primeros clasificados fueron de esa misma nacionalidad–. Por cierto que el vencedor de la carrera fue Justin Gatlin, otro ‘ilustre’ sancionado por reincidencia en el dopaje y castigado a ocho años. Ahora se está revisando su caso.
Sus inicios en el atletismo son bien curiosos. De pequeño, su hermana mayor le ganaba corriendo y eso hizo que se picara. Ella le retaba continuamente y le decía que el día que fuera capaz de ganarla, debería pasarse al atletismo. Fue tal la influencia que ese hecho tuvo en su vida que ahora, cuando se le pregunta, él responde con absoluta transparencia que su fuente de inspiración es su hermana Tiffany: “Gracias a ella alcancé mis objetivos”.
Merced a su extraordinaria punta de velocidad, alcanzó una beca en la Universidad de Arkansas. Se puso a las órdenes de su preparador Lance Brauman, que ingresó en la cárcel por haber falsificado un informe que favorecía a su pupilo. Durante un buen tiempo, le entrenó desde prisión.
A decir de los técnicos, su estilo de carrera está basado en la frecuencia más que en la amplitud de su zancada –a pesar de su físico estilizado– lo que le reporta ciertas ventajas en la curva de los 200 metros. Su versatilidad así como su fuerza portentosa –no se agarrota– le convierten en un símil del Carl Lewis de sus mejores tiempos.
Allyson Felix, de 22 años, logró el más difícil en los Mundiales de Osaka: firmó el primer triplete desde el que consiguiera la alemana Marita Koch en 1983. La joven prodigio ha entrado en el territorio Marion Jones con un final explosivo. La californiana podría plantearse en Pekín un desafío insólito: ganar los 100, 200 y 400 metros.
Carlos R. Galindo 21/11/2007
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