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Viejo 24-11-2007, 12:29   #2 (permalink)
gijonés
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Adiós a Yvonne y hola a Ivan. La pertiguista alemana Buschbaum pasa a engrosar el selecto club de deportistas que cambian de sexo. En su caso, del femenino al masculino. Lo anunció hace algunos días en Berlín. Y en su caso, también, no se trata de obtener ventajas imposibles, porque a su reconocimiento de transexual anunció su abandono del atletismo. Ahora explorará nuevos mundos.



Le preceden en el club algunos deportistas de élite y otros que no lo son tanto. Entre los primeros, el ciclista escocés Robert Millar, la esquiadora austríaca Erika Schinegger y la atleta alemana oriental Heidi Krieger.

Entre los segundos, el tenista estadounidense Richard Raskin (Renée Richards) y la atleta española María Torre-Madé, convertida en Jordi.

Reacción.

La reacción de los rivales de los transexuales no siempre ha sido de bienvenida al nuevo género, porque en algunos casos la transformación se interpretaba como un camino truculento para obtener ventajas. Hombres que tenían escaso valor deportivo lo acrecentaban cuando se pasaban al bando femenino, porque hacían valer su mayor fuerza muscular o su superior resistencia. Así sucedió con Richard Raskin-Renée Richards, que conmocionó el tenis femenino en los años setenta.

No es el caso de Yvonne-Ivan Buschbaum, nacida en Ulm hace 27 años, de 1,70 metros de talla y 57 kilos de peso. Fue sexta en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, séptima en los Mundiales de Edmonton 2001 y medalla de bronce en los Europeos de Budapest 1998 y Múnich 2002.

Su mejor marca es de 4,70 metros, en 2003, registro que, como mujer, le otorgaría el récord español, pero que, como hombre, la situaría en el puesto 24 de las listas de nuestro país. Nada de ventaja en su cambio, desde luego.

Las respuestas en Alemania han sido mayoritariamente favorables y alguna muy expresiva: "Hay que tener huevos en los pantalones para tomar esa decisión. Le deseo lo mejor". Lo dice su compatriota Tim Lobinger, plusmarquista alemán de pértiga, con seis metros justos.

Yvonne-Ivan Buschbaum anuncia que se someterá a un tratamiento hormonal, que iniciará una nueva vida fuera del atletismo y reclama respeto y comprensión a la decisión tomada.

"Desde hace años me siento en un cuerpo ajeno y quien me conoce lo ve tan claro como yo. Soy un hombre en un cuerpo de mujer", declaró en su página de internet. "Sé que la transexualidad supone un tabú", añade, y se apresura a explicar que nunca se ha dopado y que su cambio de sexo nada tiene que ver con el consumo de productos prohibidos.

¿Por qué lo dice? Pues porque su compatriota Heidi Krieger, lanzadora de peso, se hizo hombre por consumir hormonas masculinas y anabolizantes, en peligroso cóctel.


Los cambios de sexo más relevantes del deporte

María Torre-Madé. La atleta española que cambió de sexo y alarmó a Pilar Primo de Rivera

María Amparo Rita Torre-Madé nació en 1923 y fue mujer hasta los 19 años. Brilló en atletismo en tiempos difíciles y se caracterizaba por su fuerza física. Sin embargo, a esa edad sus padres decidieron llevarla al médico, alarmados porque la chica sentía atracción manifiesta por las mujeres, lo que no era bien visto en la época. Además, a esa edad no le había llegado el periodo ni había desarrollado los pechos. El asunto parecía más bien raro. Los doctores diagnosticaron que era un hombre, María se convirtió en Jordi y llevó una vida normal. Y alejada del deporte. Tenía órganos sexuales masculinos internos. Cuentan que su caso fue decisivo a la hora de que Pilar Primo de Rivera, la hermana de José Antonio, fundador de la Falange, prohibiese el atletismo femenino en España. Según su simple lógica, convertía a esbeltas damiselas en rudos caballeros. Los Campeonatos de España femeninos, que se celebraban desde antes de la Guerra Civil, no se reanudaron hasta los años sesenta.

Heidi Krieger. Se hizo hombre por culpa de los anabolizantes

A los médicos y técnicos de la antigua República Democrática Alemana se les fue la mano con Heidi Krieger y acabaron convirtiéndola en Andreas. Para que lograra el oro en el lanzamiento de peso de los Europeos de Stuttgart 1986 (la RDA quería impresionar a los otros alemanes, los del Oeste, en su propia casa) le llegaron a suministrar 2.590 miligramos anuales de Oral Turinabol, un anabolizante conocido como Creador de Músculos. Heidi comenzó a no sentirse mujer y tuvo tendencias suicidas, hasta el punto de pensar en estrellarse con su propio coche. En 1997 le extirparon el útero, los ovarios y los pechos y ahora vive en Alemania como un hombre.

Robert Millar. El ciclista que se convirtió en mujer y pasó a llamarse Philippa York

Robert Millar, uno de los mejores ciclistas escoceses de todos los tiempos y rival de nuestro Perico Delgado en los años ochenta, se llama ahora Philippa York y vive con su novia. Nació el 13 de septiembre de 1958, en Glasgow, y en sus años de profesional del ciclismo obtuvo éxitos notables. Los más sonados, el cuarto puesto en el Tour de Francia de 1984, por detrás de Fignon, Hinault y Lemond, y con triunfo final en el Gran Premio de la Montaña, y el subcampeonato del Giro de Italia, tres años después. Sin olvidarse de dos segundas plazas en la Vuelta a España en 1985 y 1986. En 1983 se casó con la francesa Sylvie Transler, con la que tuvo un hijo. En 1992 fue protagonista de un caso de dopaje y sufrió una descalificación de tres meses por arrojar en los análisis un exceso de testosterona. En 2003, sin dar mayores explicaciones al respecto, apareció como hombre y llamándose Philippa York, ya separado de su esposa. Antes había desaparecido de la vida pública por completo y los periódicos ingleses especulaban con lo que podía pasar. Pero no suponían que era una mujer.

Richard Raskin. La tenista Renée Richards había sido un marino

Richard Raskin cambió de sexo en 1976 y pasó a llamarse Renée Richards. Y pretendió integrarse en el circuito femenino de tenis. Había sido veterano de la Marina de los Estados Unidos y oftalmólogo de prestigio. Se casó con una modelo y tuvo un hijo. Luego se separó y se hizo mujer. En 1978, a los 43 años, llegó a la final de dobles mixtos del Abierto de Estados Unidos (junto a Ilie Nastase) y en la siguiente edición alcanzó los cuartos individuales, donde perdió con Navratilova. En la imagen del grupo se ve a Richards (segunda por la izquierda) junto a Pam Shriver, Navratilova y Billie Jean King.

Erika Schinegger. Fue campeona de esquí, pero era un hombre

Cuando Erika Schinegger nació el 19 de junio de 1948 en Agsdorf (Austria), la comadrona que asistió a su madre proclamó eufana: "Es una niña preciosa". Grave error, porque Erika era ya niño. Sin embargo, la ausencia externa de órganos genitales masculinos hizo que fuera tratada como mujer hasta que se le detectó su verdadero sexo a los 20 años, y fue operada para convertirla en Erik. Antes, con 18, había sido campeona mundial de descenso en Portillo (Chile). Actualmente está casada con la que fue su amiga cuando era mujer (a la izquierda en la foto grande) y con la que tiene una hija, llamada Claire.


Mujeres de sexualidad más que dudosa

En los años setenta Marisol Paíno se convirtió en foco de atención mediática más por su aspecto físico que por su excelencia como baloncestista del Celta, que no era poca. Parecía más hombre que mujer y se organizó tal alboroto que se vio obligada a dejar el deporte, sin pasar jamás un control de sexo. A lo largo de la historia del deporte no son raros los casos de mujeres que eran hombres o que, al menos, tenían una sexualidad dudosa. Por ejemplo, la polaca afincada en Estados Unidos Stanislawa Walasiewicz, campeona olímpica en Los Ángeles 1932 en los 100 metros, era un hombre.

Pero se descubrió muchos años después, cuando murió tiroteada en un atraco, en 1980. La autopsia reveló "sexo indeterminado", con órganos sexuales masculinos que no funcionaban y órganos sexuales femeninos inexistentes. Su marido declaró que en ocho años de matrimonio habían hecho el amor una sola vez, y a oscuras.

Lo curioso del caso es que Polonia protestó tras la final olímpica de Berlín 1936, en la que su atleta fue plata, porque consideraba que la ganadora, la estadounidense Hellen Stephen, era un hombre. Como entonces no había análisis de sexo, los jueces tiraron por la calle del medio y pidieron a Hellen que se desnudase. Lo hizo y demostró su femineidad.

En esos mismos Juegos, la cuarta clasificada en altura, la alemana Dora Ratjen fue catalogada posteriormente como hermafrodita y descalificada. Sin embargo, mucho tiempo después declaró él mismo que era un hombre y que había sido disimulada como mujer por las autoridades nazis para competir en el bando femenino. No era Dora; era Herman.

Ángel Cruz | 24/11/2007
Diario AS
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