No le ha resultado fácil la temporada a Tyson Gay con su entrenador, Lance Brauman, en la cárcel. Gay, como Wallace Spearmon (oro en el 4x100 y bronce en los 200 del Mundial) y Verónica Campbell (oro en 100 y plata en 200 y 4x100) -otros pupilos destacados de Brauman-, decidió seguir con su técnico pese a las adversidades. Una agenda con los planes de entrenamiento, vídeos y comunicación a través del teléfono -estaba autorizado a hablar 300 minutos al mes- y e-mails eran las únicas formas de contacto que tenían. «Hubiese estado mucho más motivado de haber estado él presente. Resulta difícil entrenarte cuando no hay nadie que te grite. Además, cuando a tu entrenador le dices hola, él ya sabe cómo te encuentras anímicamente», dijo Gay.
Pese a todo, ha hecho una gran temporada con los oros en los 100 (superó a Asafa Powell), 200 y 4x100 metros en el Mundial de Osaka. Sólo se le ha resistido el récord de los 100 metros. Lo intentó, pero sólo le frenó el viento: el 11 de mayo hizo 9.79 (lo hubiese igualado entonces) con +2,6 ventosos y el 2 de junio, 9.76, con +2,2. En los «trials» pudo haber mejorado el tope mundial de 9.79, pero entonces el viento en contra (-0,5) le dejó en 9.84. Tras Osaka, Powell dejó el récord en 9.74.
«Hermanas» enemigas
Para Meseret Defar ha habido dos momentos importantes en la temporada. El primero, cuando mejoró en casi ocho segundos (7.90) el récord mundial de los 5.000 metros -«pensaba batir el récord en dos o tres segundos, pero no en ocho», dijo-, y el segundo cuando se proclamó campeona del mundo de esta distancia, en una carrera a la que no se presentó su gran rival, su compatriota Tirunesh Dibaba.
Ambas fondistas, dotadas de un talento natural irrefutable, se entrenan a diario juntas en el único estadio que hay en Addis Abeba, pero ni se hablan, lo que ha creado más de un problema a Woldemeskel Kostre, el gurú que dirige el fondo etíope desde 1984, «porque esta rivalidad ha llegado a poner en peligro en más de una ocasión el triunfo de una de ellas. Ambas están capacitadas para ganarlo todo. Se deberían repartir los premios. Están mal aconsejadas», concluye. Ni los entrenamientos se desarrollan en el ambiente de trabajo que se desearía ni las competiciones son las ideales.
Un ejemplo: en la reunión de Berlín de 2006, última prueba de la Liga de Oro de aquella temporada, Defar le hizo perder a Dibaba 100.000 dólares al batirle en los 5.000 metros. Dibaba había ganado todas las carreras anteriores y de haber triunfado en esa se hubiese llevado el premio gordo.
Manuel Frías / Madrid
Fuente: ABC