Si hablásemos del atletismo de nuestro país, diríamos que Chema Martínez ocupa un puesto en la mente de gran parte de los españoles. Entre su palmarés cabe destacar el oro en los 10.000 metros en el Europeo de Múnich del 2002, así como la medalla de plata en el mismo recorrido en el Europeo de Goteborg del 2006, además de muchos otros premios nacionales e internacionales. Pero si por algo destaca Chema, es por sus ganas de mejorar cada día y por la amabilidad y simpatía con la que atiende a aquellos que se le acercan.
Gonzalo Peña: Después de toda una vida dedicada al atletismo, ¿en qué ha cambiado Chema Martínez?
Chema Martínez: "Como cualquier persona, todos sufrimos una transformación que nos hace madurar y nos hace ser diferentes. Está claro que a mí el atletismo me ha condicionado, también mis estudios, ya que he estudiado educación física, mi vida ha estado siempre relacionada con el deporte. Mi derrotero y mi evolución me han llevado al atletismo; me ha cambiado todo, pero llevo una vida como una persona normal, mi vida siempre está involucrada, y los cambios siempre han sido acordes al deporte que practico. Mi vida es el atletismo, las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, todos los días del año, están condicionados a que mi prioridad es el atletismo. Mi vida está condicionada por el atletismo, pero como es algo que vengo arrastrando desde hace muchos años, tampoco hace que suponga muchos cambios en mi vida”.
Héctor Peco: ¿Te ha cambiado el éxito?
C.M: “No, sigo siendo la misma persona. Lo único en que te puede condicionar más es en que tienes menos tiempo libre y tienes que andar metiendo muchas cosas extras con calzador en tu vida normal. Aún así, sigo teniendo los mismos amigos, sigo siendo muy extrovertido. Supongo que el éxito algo cambiará, aunque yo no lo noto mucho, pero desde fuera algo se notará”.
G.P: ¿Qué piensas de la gente que cambia su forma de ser por conquistar algún éxito?
C.M: “Suele ser normal, creo que hay gente con veinte años, relativamente joven, que dispone de mucho dinero, que todo les viene de cara, que tienen medios que antes no tenían y que la gente les baña de muchos halagos; pues es complicado hacer frente a esa situación. Yo lo entiendo dentro de lo normal. Existen casos exagerados, sobre todo dentro del fútbol mucho más, que tienen a la prensa todo el día encima poniéndoles en palmito y que tienen tanto dinero, por lo que pienso que esto les puede hacer ver la vida de forma diferente”.
G.P: ¿Qué hizo que te decantases por el atletismo?
M: “Empecé jugando al fútbol y no metía goles, así que al final acabé jugando de defensa y sólo valía para correr. Jugué al balonmano y tampoco tenía un cuerpo portentoso para hacer este deporte. Practiqué tenis, jugué al vóley, hice un poco de todo. Pero donde yo tenía mi parcelita era corriendo. Gané carreras desde muy pequeño sin entrenar y siempre lo he tenido ahí. Mi vida se reduce al atletismo, sobre todo cuando llegué a Madrid en el año 90, a estudiar INEF, entré más en contacto con lo que es el atletismo de alto rendimiento, y lo que para mí era un hobby, se convierte ya en una forma de vida”.
H.P: ¿Soñaste alguna vez con conseguir lo que has logrado?
C.M: “No, yo creo que cuando... bueno, siempre sueñas que puedes conseguir triunfos, pero siempre lo ves un poco lejano. Cuando empiezas a entrenar no te imaginas que puedas conseguir ni medallas ni marcas ni nada. Piensas que puedes hacerlo bien, pero no sabes hasta dónde eres capaz de llegar. Y más teniendo en cuenta que yo en categorías inferiores nunca he destacado. Yo he dedicado mi vida a hacer otras cosas, a practicar otros deportes. Piensas que puedes conseguirlo, pero realmente sabes que hay atletas que dedican toda su vida a entrenar y no logran conseguir ninguna medalla en un campeonato. Yo realmente me siento afortunado porque he conseguido bastantes cosas y todavía las que me quedan por venir, que eso es lo más importante. Todavía tengo ganas de conseguir mucho más.”
G.P: Cuando empiezas a ganar premios, ¿fue esto lo que lanzó tu carrera al éxito, o más bien lo que te hizo concienciarte de lo que podías ser?
C.M: “Más lo segundo. El conseguir victorias de pequeño, cosechar triunfos a nivel de carreras locales y ver que tienes contacto con el al alto rendimiento hace que te veas con posibilidades. Te das cuenta de que puedes tener posibilidades; pero una cosa no quita la otra. El entrenar cada día más, el disfrutar muchísimo y el estar en contacto con lo que es el alto rendimiento, hacen que todo vaya caminando, transcurriendo de una forma normal, y que después de muchos años de trabajo, hacen que consiga el campeonato de Europa en el 2002, que es realmente mi gran salto de calidad. A partir de ahí todo es mucho más fácil. Ya sabes lo que es conseguir un triunfo importante, por lo que yo ahí ya me sentía de alguna forma recompensado. A partir de entonces, siempre he estado haciendo marcas y progresando bastante. De momento todo va bien, aunque tengo pendiente la conquista de alguna medalla en algún campeonato grande, como un Mundial o una Olimpiada, que es para lo que trabajo cada día”.
H.P: ¿Qué se siente cuando estás encima de un pódium y sabes que toda España te está mirando?
C.M: “Mi mayor sensación y la mejor de todas fue en Múnich. El estadio abarrotado, puesto en pie respetuosamente… Son sentimientos que no se pueden expresar. Es una alegría inmensa el verte recompensado por todo lo que haces. Si en algún momento puedes describir cómo sería la felicidad, yo lo sentí en ese momento. Cuando piensas que todo eso es por ti, es una experiencia maravillosa. Eso es lo que te impulsa todos los días para seguir entrenando, pero es muy difícil repetirlo, porque todo el mundo entrena fuerte para conseguir el mismo objetivo, y sólo gana uno.
G.P: ¿Qué es lo que se te pasa por la cabeza en esos momentos?
C.M: “Se me secó la boca de la emoción, disfruté el himno, lo tarareé...yo soy partidario de la letra (risas). En ese momento no piensas en nada, ahí estás disfrutando y estás feliz”.
H.P: En el 2004 parecía que la maldición de las Olimpiadas iba a repetirse para ti, ¿fue Paula (su hija) el motor que te llevó hasta Grecia?
C.M: “No, realmente no. Yo quería dar un paso habiendo sido campeón de Europa, y mi reto siguiente era la maratón. En el 10.000 era complicado conseguir una medalla con los etíopes y los keniatas por medio. En la maratón te lo juegas todo en un día. Aquel año competí en Tokio, la maratón no me salió tan bien como esperaba, pues hice 2h13´, y no me clasifiqué. Pero bueno, intenté retomar la situación, consiguiendo marcas personales en 3.000, 5.000 y 10.000, fui el primer blanco en las Olimpiadas y bueno, un año más que no acabó tan mal. Tenía ganas de ir a unos Juegos Olímpicos, ya que en Sydney me quedé fuera y tenía esa asignatura pendiente”.
G.P: ¿Son unas Olimpiadas entonces el objetivo de todo atleta?
C.M: “Sí, sí. Para cualquier deportista que no sea fútbol, la Olimpiada lo más importante. Es la cita por excelencia. Cualquier atleta cambiaría una medalla allí por cualquier cosa”.
H.P: Tu próximo reto supongo que estará en Pekín.
C.M: “Si, si, por supuesto. Ya desde el día después de competir en Osaka, ya estaba entrenando con la vista puesta en Pekín. Es un año duro en el que tengo que hacer una previa en primavera, donde tengo que ganarme la plaza, y donde espero no tener problemas para clasificarme, porque si quieres aspirar a medalla, no deberías tener problemas en la previa. Éste será un año de muchos kilómetros, muchos entrenamientos, y con mi vista puesta en la cita olímpica”.
G.P: ¿Cuál es la preparación que tienen los africanos para ser tan fuertes?
C.M: “Yo creo que a nivel de entrenamientos no entrenan más que nosotros, ya que todos hacemos más o menos lo mismo. Yo he competido y entrenado con muchos y lo que es entrenar, no entrenan más. Puede ser que las condiciones de haber vivido en África con un clima tan fuerte y que genéticamente estén más dotados, quizás les haga más fuertes. Pero a nivel de entrenamiento no tengo que envidiarles”.
H.P: ¿Te sientes más vigilado por tus rivales ahora que has demostrados ser uno de los grandes?
C.M: “Si, la gente te conoce, te toma de referencia, y las posibilidades que tenías antes de ir tapado, ahora se reducen y es casi imposible atacar sin ser vigilado. Este año en el campeonato de Europa quedé segundo precisamente por lo marcado que iba. La gente sabe que tienen que estar muy pendiente de ti. En la maratón sí que puedo tener ese margen de maniobrabilidad, ya que me tienen menos en cuenta y no estoy entre los favoritos. En la maratón aún tengo que demostrar mucho más. En el 10.000 sí que me respetan por así decirlo, pero en la maratón no” (risas).
G.P: Cuando ganas algún premio, ¿piensas después en ello?
C.M:“Realmente llevo un ritmo de vida que me da tiempo a reflexionar bastante poco, porque es acabar una carrera, y pensar ya en la siguiente. Aún así, sí que analizo las competiciones en frío para ver si hay algo en que he fallado, pero rápidamente tienes que centrarte en el siguiente objetivo y olvidar el pasado”.
H.P: ¿Cómo es la preparación antes de una gran cita?
C.M: “Pues para que te hagas una idea yo llegaré a China, si todo va bien, con 9.000 kilómetros en las piernas. Entreno de lunes a domingo, dos o tres sesiones de masajes a la semana, no descanso ningún día, y con muchas competiciones entre medio. Da igual que haya fiestas o no, yo tengo que entrenar. No salgo, no fumo, no bebo alcohol, me cuido en la comida...esas cosas que hay que hacer”.
G.P: ¿Qué es lo que más cansa de esta vida de entrenamientos y competiciones?
C.M: “Muchos entrenamientos solo. Son muchos kilómetros, al cabo del año hago de media unos 200 kilómetros por semana, y te cuesta más cuando vas sólo. Pero bueno, me pongo la música y ya esta. Sé que es lo que tengo que hacer”.
H.P: ¿Qué es lo más bonito de este cuento?
C.M: “Sin ninguna duda, los triunfos. Y compartirlos con tu gente, que son los que hacen que sigas estando ahí a pesar de los malos momentos”.
G.P: Si hablásemos de ídolos, ¿cuáles serían los de Chema?
C.M: “Tengo 3, yo creo que son los más grandes de la historia, que son El Guerrouj, Bekele y Gebreselassie. Me ha tocado competir con ellos, los he sufrido en mis carnes, y han demostrado no ser los mejores del momento, sino de la historia. Para mí son muy grandes y están fuera de mi alcance. Con Bekele además tengo además amistad, porque es más joven, he competido mucho contra él, pero creo que los tres que son los más grandes. Aún así, en competición no son ídolos, son rivales. Si tienes a alguien sólo como ídolo, jamás piensas que podrás ganarles, y yo cuando he podido he tratado de darles guerra. Desgraciadamente la figura de los ídolos está desapareciendo, sólo que miras las trayectorias y te haces la idea de lo grande que son esas personas a las que te enfrentas”.
H.P: Abel Antón y Martín Fiz, ¿son los grandes espejos del fondo español?
C.M: “Con los tiempos que han conseguido y los éxitos que han logrado, está claro que son los referentes a tener en cuenta. Cada vez que vamos a una maratón, siempre nos examinan para ver si somos capaces de conseguir igualar sus logros. Ellos tuvieron la gran suerte de vivir en una época en la que no había tanta competitividad como la hay ahora, donde todo es mucho más duro, porque hay mucho más nivel. Pienso que en esta época les hubiera costado más conseguir lo que consiguieron. Pero está claro que siempre que vamos a una gran competición siempre nos preguntan si seremos capaces de igualar sus grandes logros”.
G.P: ¿Cuál es el momento más duro en una maratón?
C.M: “Depende como te lleven, y en función de cómo vayas. Son muchos kilómetros y nunca sabes como vas a terminar en una maratón, hay muchas circunstancias imprevisibles que no puedes controlar. También cuentan mucho tus objetivos marcados”.
H.P: ¿Cuál ha sido el momento más curioso en la carrera de Chema Martínez?
C.M: “Tengo algunos. Está la carrera con el autobús, que siempre quedará en mi retina; y la subida a la Aconcagua el año pasado. Un atleta que en su vida ha hecho nada de montaña, que sea capaz de subir un 7.000, la montaña más alta de América, yo creo que también tiene mucho valor”.
G.P: ¿Cuál es tu opinión sobre el tema del dopaje?
C.M: “Para mí el dopaje es igual a trampa, y los que hacen trampas deben estar fuera. Para mí todas las sanciones son pocas. A nivel se les puede perdonar, pero como deportistas no. Todo su historial deportivo y todas sus marcas carecen de valor. Yo nunca lo he tenido cerca, pero ten por seguro que si lo viese lo denunciaría”.
H.P: Por último, me gustaría preguntarte por la San Silvestre Vallecana ¿Qué la hace tan especial?
C.M: “Pues fíjate, ya está abierto el plazo de inscripción, y ya hay apuntadas 25000 personas. Es una carrera en un día en el que no hay fútbol y se ha convertido en una de las grandes citas. Hay carreras que sólo viendo lo que conllevan se convierten en clásicas y ésta es una de ellas. Ese día la San Silvestre sale en todos los telediarios y año a año se está haciendo más popular. A nivel deportivo motiva mucho ganarla y la hace muy especial. Ver en las calles medio millón de personas, que es como cinco Bernabéus, lo cual es una pasada, y entrar a Vallecas es una experiencia muy potente.
Por Gonzalo Peña y Héctor Peco 06-11-2007
Portada - 24siete.es