LA DUREZA DEL ATLETISMO
Ganar en solitario para sobrevivir
Las carreras populares no solo sirven de pretemporada sino también de sustento económico para atletas como Lolo Penas, que no reciben ninguna ayuda
Nada más lejos del perfil de un mercenario. Lolo Penas representa todo lo contrario. Un atleta abnegado con dedicación plena a su deporte. El problema es que su disciplina no es el fútbol y los sueldos no son astronómicos. Por eso para vivir con dignidad necesita de los premios de las carreras populares, su única fuente de ingresos además de la ficha con el Chapín Jerez, porque no cuenta con ningún tipo de beca.
El coruñés ha aprendido a hacer caja a base de superar a keniatas y rivales de mejor palmarés. Esta temporada recién iniciada está brillando más que nunca en la ruta. Ha ganado en Ferrol y la Costa da Morte, fue segundo en Bilbao enseñándole la parte trasera de la camiseta a seis keniatas, en Canillejas fue el primer español y así un reguero de buenos puestos con aceptables recompensas monetarias en los dos últimos meses en donde incluso ha sido capaz de ganar una milla en Navarra. En total lleva recaudados en premios (lo del fijo por participar en algunas pruebas forma parte del secreto del sumario) unos 6.650 euros en dos meses, lo que no está nada mal.
«Mi participación en estas carreras de ruta se plantea como parte del entrenamiento pero también es importante en el aspecto económico», reconoce mientras habla en primera persona de las penurias económicas de un atleta: «Este no es un deporte de grandes cantidades de dinero. Yo cuento como ingresos con la ficha de mi club y lo que estoy sacando en las pruebas que compito, ahora mismo no tengo becas». Además, le resulta más entretenido pegarse en el asfalto con los rivales que afrontar largas sesiones de entrenamiento en solitario.
Porque conseguir dinero de la federación o de las instituciones públicas resulta tarea complicada. Para que pueda recibir un premio de la Federación Española de Atletismo (la cuantía va de los 10.000 a los 30.000 euros), se necesita una buena marca en pista. «Ya tuve la beca varios años -recuerda- pero como el año pasado no hice buenas marcas, ahora no la tengo».
Críticas a la Dirección Xeral
Es más crítico con las ayudas de la Dirección Xeral para o Deporte: «Los criterios que sacó la Xunta este año para el mundo del atletismo en categoría sénior en las pruebas en las que yo me manejo son prácticamente imposibles. Hay que ser campeón, subcampeón de Europa o campeón de España en una distancia olímpica. Deberían valorar que hay ciertas pruebas en las que España es una superpotencia y otras en donde el campeón de España no hace ni mínima para el Europeo».
Para no depender de estas cuestiones se ha trazado su propia hoja de ruta. Ya tiene cubierto el calendario de diciembre. Estará en Lugo, en donde el ganador se lleva 1.600 euros, se dará una vuelta por la carrera del Pavo en Vigo y acabará el año en la San Silvestre de Luanda. «Voy a ir a Angola porque es una carrera espectacular. Nunca vi una prueba con ese ambiente, con 15 kilómetros rodeado de público por los dos lados. Yo la comparo como subir el Tourmalet en el Tour de Francia. Es algo increíble, algo espectacular. Y, después, en el aspecto económico es la prueba con más premios que hay en el mundo ahora mismo en esta distancia, por eso hay tanto nivel». El año pasado, con Tergat y Tariku Bekele, entre los participantes consiguió una sexta plaza que espera mejorar en esta ocasión.
Penas explica que los fondistas no son los mejores pagados en el atletismo. El caché de una carrera en pista puede situarse en los 5.000 euros. Él mismo confirma que el año pasado, en el que se convirtió en un asiduo en los mítines «fue un buen año para mí a nivel económico».
Tanto asfalto y algún exitoso paso por el cros podrían hacerle variar de distancia en un futuro próximo -promete pensárselo en agosto del 2008- pero por el momento todos sus desvelos están centrados en la pista y en el 5.000: «La temporada está planificada para mejorar mi marca en el 5.000 en el mes de mayo o junio». De conseguirlo estaría en la mínima olímpica, de la que tan solo le separan cinco décimas: «Tengo 13.22 y la mínima está en 13.21.50, estamos hablando de cinco décimas en cinco kilómetros, lo que no es absolutamente nada». Aunque lo logre, asume que sería difícil ir a Pekín teniendo en cuenta el nivel de la disciplina en España.
Un arranque para soñar
De todos modos el arranque de temporada invita a soñar. Sin gastar un cartucho, los resultados están muy por encima de lo esperado: «Por ahora no toqué la pista, no hice series rápidas, realmente no comencé a afinar. Me sorprende por ejemplo correr una carrera de 17 kilómetros firmando los mil metros a menos de tres minutos. Muy pocos días supero eso en los entrenamientos. También me extrañó hacer 28.50 en Canillejas a tres grados de temperatura sin haber hecho series para tener esa marca. Anteriormente he trabajado mucho más fuerte y no he logrado esas marcas. A nivel competitivo nunca me he encontrado tan bien. No he gastado ningún cartucho para correr tan rápido. Estoy entrenando con relativa comodidad, no estoy forzando y pienso que ese margen que no estoy gastando en los entrenamientos es el que me da el plus a la hora de competir».
Por contra está acumulando volumen, con una media semanal de 150 kilómetros y con picos diarios de hasta 32 kilómetros como el pasado martes. Es el precio de premios y sueños.
X. R. Castro 10/12/2007
La Voz de Galicia