VALLADOLID. Conquistó títulos europeos al aire libre (dos en 5.000) y en pista cubierta (uno en 3.000). Pero quería más. No era su prueba. Nunca antes había participado en un cross. Pero dio igual. La palentina se impuso el pasado domingo en el Europeo celebrado en la localidad zamorana de Toro y logró así su particular triple corona.
-¿Cómo se siente tres días después de su triunfo?
-Sigo estando igual de contenta que el domingo. Después del verano, cuando no salieron las cosas tan bien como quería, y con un objetivo nuevo, la satisfacción ahora es absoluta.
-¿Qué ha pasado en estos meses para que cambiaran tanto las cosas?
-Me he ido encontrando bien, cada día mejor, por lo que al final tomé la decisión de participar en el cross y ha salido perfecto.
-Supongo que será una carrera que no olvidará nunca...
-En efecto. Tácticamente fue perfecta. Hacía mucho aire, me fui resguardando todo el tiempo, sin gastar nada de fuerzas, y las rivales se cayeron poco a poco del grupo de cabeza. Así, en la última vuelta quedamos sólo tres y faltando quinientos metros cambié el ritmo y me fui a la meta.
-¿En ese último medio kilómetro es cuando ya se vio vencedora?
-Hasta que no se llega a la meta no lo sabes al cien por cien, pero sí que cambié de ritmo porque me veía con mucha fuerza y sabía que tanto Coulaud como Rosa Morató no iban demasiado bien.
-Sea sincera, ¿antes de la carrera pensó en que lograría el oro?
-Siempre he mantenido que pelear por una medalla de oro es muy complicado porque sólo hay una. A mí me gusta preparar las competiciones a tope porque de lo contrario no voy, como pasó en Osaka. Sabía que en esta prueba llegaba con muchas opciones, pero había que disputar la carrera. Siempre se tiene la esperanza de ganar, pero también eres consciente de que puede pasar cualquier cosa.
-No me ha respondido...
-Lo crees, lo piensas, pero hasta que no se consigue no se puede decir nada.
-¿Tras este triunfo ya hay nuevo objetivo?
-Llegar a la cita olímpica de Pekín en forma. Sólo pido eso. Luego pasará cualquier cosa. Lo importante es que llegue bien, algo que no ha sucedido en otros Juegos Olímpicos.
-Pero no me negará que después de la cantidad de triunfos conseguidos, la medalla olímpica es un sueño.
-Es la única medalla que me queda por ganar, pero no por eso se ha convertido en una espina clavada. Sería la guinda a mi carrera, pero si no la consigo tampoco pasará nada.
-Y en que prueba, porque quizá nos dé una nueva sorpresa...
-(Risas) Lo decidiré un mes antes de la competición. Eso es lo de menos. Lo único que me importa es que me entrene bien y no tenga problemas para conseguir una continuidad.
-Usted está considerada como la mejor atleta española. ¿Pesa mucho esta etiqueta?
-Yo no me considero tal. Creo que soy una mujer trabajadora, disciplinada, responsable y que sabe lo que quiere. Es cierto que he logrado muchos éxitos para el atletismo español y eso quizá me hace crearme demasiada responsabilidad.
-¿Hasta cuándo seguirá cargando con tanto peso?
-Poco tiempo. Tengo 32 años y después de los Juegos Olímpicos tomaré una decisión.
-Pero ligada al atletismo, seguro que sí...
-Me gustaría, pero también es cierto que debo disfrutar de la vida un poco más.
-¿Y deja buena cantera por detrás?
-Ahora mismo el atletismo está en un muy buen estado de forma. Hemos coincidido una generación de atletas que dejamos el pabellón más que alto. Pero lo que viene detrás es un poco preocupante.
-¿Por qué?
-Nuestra generación, la de hace quince años, no vivía tan bien como la de ahora y eso se nota.
-¿Hay solución?
-Complicado. A un niño qué se le puede ofrecer para que haga atletismo. ¿Esfuerzo? ¿Sacrificio? ¿Ropa deportiva? Seguro que sus padres se la compran mejor que la que le puedas ofertar...
-Una vídeoconsola o un móvil de última generación...
-(Risas). Tiene que ser desde la escuela. Desde ahí se puede hacer un buen trabajo.
Por Paco Izquierdo
Fuente: ABC.es