La de Navarcles recogió el domingo el primer gran fruto al trabajo de muchos años. Además de una chica genial, es una ‘currante’ del atletismo.
Bronce individual en el Europeo de Cross y oro por equipos, Rosa Morató vive en la nube más dulce tras colgarse su primera gran medalla internacional, el domingo en Toro. Además, en el Mundial de Osaka’07 rompió moldes, destrozando su récord nacional de 3.000 metros obstáculos –9:26.23– y logrando una excelente octava plaza.
¿Qué sensaciones tiene cinco días después de su medalla?
Pues estoy muy contenta y, sobre todo, muy satisfecha. Al principio, como Marta fue oro, mi medalla quedó un poquito escondida. Pero con el paso de los días, me encuentro cada vez más feliz.
Aunque tuvo algún problema semanas antes del Europeo, llegó en un gran momento, ¿verdad?
Los 15 días anteriores había entrenado muy bien, pese a que cuando regresé de Osaka tardé en coger el ritmo y tuve ansiedad. Veía que el Europeo se acercaba y no acababa de pillar la forma, pero al final sí que llegué fuerte. Ha sido la mejor manera de acabar mi mejor año como atleta.
¿Ha celebrado el éxito de alguna forma especial?
Pues no... Mi novio –el atleta Pol Guillén– se fue enseguida, porque trabajaba el lunes. Y hoy –por ayer– acabo de llegar a Jaén, así que nada de nada. A ver si la semana que viene vamos a cenar; y si no, lo celebraremos en familia aprovechando las Navidades.
¿Cuál es la clave de su salto de calidad en las últimas campañas?
Sin duda, el cambio de entrenador, en mayo de 2004. Entonces, dejé a Domingo López y empecé a trabajar con Octavio García. El me ha dado mucha confianza y, entre su ayuda psicológica y sus entrenamientos, me he mentalizado de que puedo estar con las mejores sin renunciar a nada, algo que antes no lograba hacer.
Por cierto, que Toro es como un talismán para usted...
Sí, jajá. En 2005 gané en Toro mi primer Nacional de Cross –en 2006 cedió ante Marta Domínguez y el pasado año fue oro– y ahora he logrado allí mi primer gran medalla internacional.
¿Cómo ve lo sucedido el pasado domingo con TVE, que ‘condenó’ el Europeo a Teledeporte?
La retransmisión fue mala, muy mala. No lo dieron en directo por La2 y, además, cortaban cuando llegaba la tercera clasificada. ¿Qué les costaba aguantar un poco y dar la clasificación por equipos? Se están cargando la afición y entre los atletas hay mucho malestar. Lo del domingo fue patético.
¿Cuáles son sus planes de cara a la nueva temporada?
Seguiré preparando el cross, con la vista puesta en el Campeonato de España en Tarancón, donde sería estupendo lograr mi tercer título. Antes, entre otras pruebas, me gustaría correr en Amorebieta, porque gané hace dos años y el pasado no pude ir y... creo que correré en Lasarte. Después, confío en ir al Mundial de Cross, que sería una buena forma de acabar la temporada invernal, aunque iría sin presión. Y a partir de entonces, tocará pensar ya en Pekín; sueño con ser finalista en 3.000 metros obstáculos. Para algunos sólo interesan las medallas y quizá habrá quien no lo valore, pero para mí quedar entre las ocho primeras en unos Juegos Olímpicos es muy importante.
Y la pista cubierta... ¿nada?
Es que la preparación será muy similar a la del pasado año y, como nunca he hecho ‘indoor’, me da un poco de miedo. Es una pena, porque el Mundial es en Valencia. Si hubiera sido un Europeo, quizá si lo habría intentado.
¿Le ayuda el hecho de que su compañero –el blaugrana Pol Guillén– sea también atleta?
Pues la verdad es que sí. Es un fanático del atletismo y en las dos últimas semanas me ayudó mucho, porque me hizo de ‘liebre’ en los entrenamientos y tuve que ir al máximo. Es como si tuviera dos entrenadores, Octavio y Pol, que es la persona que mejor me conoce. Eso sí, en Toro, poco después de la carrera me hizo hasta pasar un poco de vergüenza, porque no paraba de llorar. Jajá.
Después de su mejor año, Morató se ha instalado en la elite y... ‘amenaza’ con no abandonarla.
Exige más mano dura contra el dopaje
Rosa Morató lo tiene claro en el tema del dopaje y no vacila al pedir medidas más duras para los culpables. “Desde hace tiempo, cada vez que se conoce un caso, me alegro de que hayan ‘cazado’ al tramposo, pero por otra parte me da rabia, porque daña la imagen del atletismo y... a veces se nos mete a todos en el mismo saco”, explica la catalana. En este sentido, la obstaculista afirma que “a los que recurren a la EPO o a métodos similares, deberían suspenderlos de por vida o, al menos, durante seis u ocho años”.
David Rubio 14/12/2007
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