La XI Festa de l’Esport Català, organizada conjuntamente por la Unió de Federacions Esportives de Catalunya (UFEC) y el diario SPORT y celebrada anoche en el Museu Olímpic i de l’Esport de Barcelona, tuvo como nombres propios a Marc Coma y Maria Vasco, un piloto y una atleta elegidos para la gloria.
Marc Coma, motorista desde niño, tenía antecedentes en casa. Su padre, Ricard, llegó a ser quinto en el Campeonato de España de motocross en la categoría sénior. En su casa siempre había alguna moto, tanto su tío como su padre eran grandes aficionados, y eso acabó por atrapar también al pequeño Marc.
Tenía ocho años cuando se subió, bajo la tutela de su tío, a su primera moto. Llegaron las primeras carreras con los amigos del pueblo. De ahí pasó a correr sus primeras pruebas y, a estas primeras carreras de poca importancia, le siguieron campeonatos regionales, provinciales y finalmente nacionales. A esas alturas Coma ya tenía claro que quería llegar a ser un piloto profesional. Se centró en el enduro pero su atención se había desviado desde hacía tiempo hacia el Dakar, donde el de Avià debutó en 2002.
Hoy, a sus 31 años, Coma atesora ya tres títulos mundiales de raids (de 2005 a 2007) además de otros éxitos a nivel internacional aunque, sin lugar a dudas, fue su primer Dakar, en 2006, el que le situó en el primer plano.
Y a principios de este 2007, como defensor de la siempre cara prueba africana, Marc ocupaba la primera posición de la general cuando se vio obligado a abandonar la carrera. Era la etapa número 13 y la iniciaba con una hora de ventaja sobre el segundo clasificado, el francés Cyril Després –a la postre, el vencedor–, cuando sufrió una aparatosa caída que le llevó a perder el conocimiento durante algunos minutos. Fue evacuado en helicóptero y dijo adiós a la competición.
Coma está a punto de volver a Africa. El próximo 2 de enero se inicia una nueva edición del Dakar en Lisboa y el piloto catalán ha estado preparándose a conciencia para la cita en la que cree que el rival a batir es la propia carrera y que estará “abierta hasta el último día”, aunque no esconde que ve a Després como su mayor contrincante, “es el actual ganador y será la referencia. Pero nosotros intentaremos, como siempre, hacer nuestra carrera, con nuestros objetivos”, asegura.
Una nueva carrera
También 31 años (cumplirá uno más el próximo 26 de diciembre) tiene Maria Vasco. La marchadora de Viladecans logró la medalla de bronce en los 20 km en Sydney 2000, un resultado que la convirtió en la primera atleta española que lograba una medalla en unos Juegos Olímpicos y que le valió su primer galardón en la Festa de l’Esport Català. Siete años después el Mundial de Osaka le devolvió la sonrisa... Y, de nuevo, en forma de bronce.
Había quedado atrás un 2006 muy duro, con el fallecimiento de su padre, Manuel, y con una María que llegó a plantearse –tras los Europeos disputados en Goteborg y donde no logró sus objetivos– abandonar. “Pero no lo hice por mi padre. Hubiera sido una cobarde”, rememora Vasco antes de añadir que el éxito en el pasado Mundial significa “el comienzo de una nueva carrera. A partir de aquí hay otra marchadora nueva; lo tengo clarísimo. Mi objetivo último son los Europeos de 2010 de Barcelona”. Después, su deseo de ser madre pasará a primer plano. Maria no olvida que los JJ.OO. de Pekín serán los últimos de su carrera “y no aspiro a quedar quinta o cuarta, ya no me vale: quiero estar arriba”. Ayer, ella y Marc Coma, estuvieron en lo más alto.
Mensajes de ánimo para Amor
Albert Puig, entrenador de los alevines del FC Barcelona, fue uno de los presentes que quiso tener “un pequeño recuerdo para Guillermo Amor que lo está pasando mal”. Los mensajes de ánimo por parte de los asistentes fueron numerosos.
SPORT