Mocholí, atleta pasado por agua
El velocista de Picassent ve peligrar un Mundial que se celebrará a 25 km de su casa. No puede apoyar el pie y se mantiene 'corriendo' en la piscina
Un par de días a la semana, Iván Mocholí (Picassent, 1 de septiembre de 1983), uno de los mejores atletas de la Comunitat Valenciana, llega al complejo deportivo La Petxina con su mochila a la espalda. Su contenido es insólito en un atleta. Ni zapatillas, ni camisetas. De la bolsa saca un bañador y un gorro de agua.
El velocista, cuya figura, de perfil, ilustra la portada de la página web del Mundial en pista cubierta de Valencia, ve en peligro esta cita, probablemente la más especial de su singladura deportiva. El Mundial, que tendrá como escenario el Palau Luis Puig, se celebrará a 25 kilómetros de su casa.
Una lesión le tiene en jaque. Su pie izquierdo no aguanta más. Los dolores en el talón, entre el tendón de Aquiles y el astrágalo, comenzaron la pasada temporada. Con la ayuda de unas taloneras de silicona fue burlando la lesión. En septiembre regresó a las pistas y todo iba sobre ruedas. "Estaba entrenándose de maravilla", apunta Rafa Blanquer, su entrenador. Pero un día, de golpe, regresaron las molestias. A los tres días el dolor era insoportable. Y la cojera, alarmante.
La temporada en pista cubierta, concentrada básicamente en Valencia -mitin IAAF, Campeonatos de España y Campeonatos del Mundo-, es demasiado suculenta como para detenerse a descansar, a recuperar los huesos maltrechos. Si el médico lo autoriza, hay que seguir. Blanquer y el doctor Jorge Candel piensan que se recuperará y podrá disputar todas las competiciones del invierno.
Un parón sería casi definitivo. Por eso se han inclinado por lo que podría denominarse un descanso activo. No puede correr, ni siquiera trotar, pero sigue trabajando su cuerpo. Ha abandonado la pista y se ha instalado entre el gimnasio y la piscina.
Los martes y los jueves trabaja las piernas en las máquinas; los miércoles y los viernes, tronco y brazos, esculpidos con unos circuitos de nueve ejercicios -los hace tres veces- que incluyen fllexiones, abdominales, lumbares... Y los lunes y los viernes, al agua. Este medio le permite realizar lo más parecido a correr sin apoyar. No sufren lo huesos.
Primero estira, luego hace dos largos a modo de calentamiento y después llegan los ejercicios. No muy exigentes. Media hora de trabajo dividido en tres partes: pataleo corto y rápido apoyando los brazos, otro con una amplitud mayor y, para acabar, skipping: una carrera levantando las rodillas con el cuerpo recto. Algunos atletas más puestos en este tipo de entrenamientos en la piscina, como el maratoniano Chema Martínez, son capaces de cruzarse la pileta entera sin apoyar, corriendo en el agua.
"Gracias a todo este trabajo estoy muy fuerte. La mejoría va muy despacio, pero para preparar un 60 yo creo que no necesito series muy largas. He trabajado la fuerza y si consigo transferirla a la carrera, creo que llegaré bien a las competiciones", afirma Mocholí, que ha sido campeón de España de 60, 100 y 200.
El atleta del València Terra i Mar, pese a todo, se marca un plazo. "La experiencia me dice que necesito muchas carreras para hacer un buen 60; si a mitad de enero, que es cuando empiezan las competiciones, no puedo entrenarme bien, me olvido de todo. A mí, psicológicamente, me afectan mucho las lesiones. Yo necesito que mis entrenamientos estén bien estructurados, todo esto me hunde", se lamenta Mocholí.
Fernando Miñana / Valencia / 24.12.07
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