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Viejo 03-01-2008, 12:25   #1 (permalink)
gijonés
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Arde Eldoret, la cuna del gran fondo de Kenia

Más de 100 muertos en el corazón de las tribus de los campeones

El Arzobispo católico de Eldoret se llama Cornelius y se apellida Korir: es un nandi y es primo en segundo grado de Julius Korir, oro olímpico en los 3.000 metros obstáculos en 1984, en Los Angeles. Cornelius Korir contaba ayer cómo en las iglesias de la diócesis de Eldoret hay más de 15.000 refugiados, entre ellos cientos de la tribu kalenjin, en pleno enfrentamiento civil. Arde Eldoret, arde el país nandi, arden los kikuyu y los kalenjin de ojos almendrados, arde el Valle del Rift, la cuna de la Humanidad... y del gran fondo más potente en el atletismo mundial.



La sospechosa elección del presidente Mwai Kibaki, un kikuyu, ha desencadenado escenas de horror en Kenia. Etnias y tribus se baten cara a cara con los pangas (machetes). Abren fuego e incendian propiedades. Los partidarios del derrotado Raila Odinga, de la tribu Luo, cargan contra todo kikuyu a su alcance, con resultados tan desoladores como los 35 abrasados vivos... justo en Eldoret, en la Iglesia de las Asambleas de Dios. Allí, unos dos centenares de miembros de la etnia kikuyu fueron cercados por una multitud rabiosa, que agrupaba a gente de varias etnias: 35 de los sitiados quedaron carbonizados.

Ipso facto, la etnia kikuyu dominante en Kenia, aunque no en Eldoret, pasó a tomar represalias. Y Eldoret (Río de piedras, en lenguaje masai), se ha convertido en un infierno a 2.300 metros de altura. Se cuentan más de 100 muertos. Los refugiados acuden de todas partes a las iglesias, y a los centros de entrenamiento (High Altitude Training Camps) que allí mantienen Kipchoge Keino, Lornah Kiplagat, Eliud Kipchoge y Moses Tanui: la cantera, la fábrica y las minas de oro donde, a más de 2.000 metros de altura, se cultivan los hematíes, la poliglobulia que ha hecho de los nandi, los kikuyu y los kalenjin las armas definitivas en el gran fondo mundial. Eldoret es una ciudad consagrada a esos fenómenos: su estadio de atletismo es el Kipchoge Keino Stadium, y el mismo Keino, además del Centro de Entrenamiento, ya ha abierto una Escuela Primaria. Estaba a punto de abrir otra más.

Incertidumbre.

En estos momentos, reina el caos en Eldoret, atigua Oficina Postal 64 en pleno corazón del Valle del Rift, y hoy una ciudad de 200.000 habitantes. El aeropuerto está cerrado, lo que mantiene aislados a varios de los corredores de campo a través que van y vienen a Europa. El arzobispo Korir ha reclamado a todos los centros públicos, como las mismas iglesias, estadios y centros de entrenamiento, que estén listos para brindar protección humanitaria a los miles de desplazados. En cualquier caso, reina el desconcierto y los mismos Centros de Entrenamiento están incomunicados. Miles de personas huyen hacia Uganda.

No era esto lo que pensaban Keino, Kiplagat y Tanui cuando edificaron sus residencias para promover el atletismo en las entrañas del Valle del Rift, incluso como cauce adicional de ingresos que ha dejado millones de dólares en las comunidades nandi y kalenjin. Esa fuente de luz ha quedado cegada en el lecho pedregoso del río de rocas llamado barbarie. Pero nandi y kalenjin volarán en Pekín: apuesten.


Kipchoge Keino. La revelación de África que destrozó a Jim Ryun en 1968

Casi nadie podía pensar que Jim Ryun, el gran mito blanco del medio fondo estadounidense podía perder la final de 1.500 en los Juegos Olímpicos de 1968, en México. En realidad, sólo dos personas en el mundo lo pensaban: Kipchoge Keino, de Eldoret, y Benjamin Jipcho, de Wabura. De Kenia, ambos. En los Juegos de Beamon, Evans, Smith, John Carlos y el Black Power, un aliado guerrero decisivo iba contra Ryun y en favor de los nandi de Kenia: la altitud de Ciudad de México, que reproduce las condiciones del Valle del Rift.

Para Jipcho, Keino lo era todo. Y en esa final de 1.500 del Estadio Universitario, Jipcho, sabedor de que Ryun trataría de reservar fuerzas para el final, tiró como un demonio: 400 metros en 56 segundos. En el 600, con Ryun medio reventado, Jipcho se retiró: irrumpió Keino, la muerte alada para el fatigado Ryun. En el 800, Ryun ya iba a tres segundos de Keino, que ganó el oro en 3:34.9, mejor marca de un campeón olímpico en la distancia, hasta Coe, en 1984. Kip Keino doblaría oro en 3.000 obstáculos... con Jipcho plata.


Las estrellas de Kenia

Paul Tergat. Atleta de la tribu nandi y uno de los mejores kenianos de siempre. Ex plusmarquista mundial de maratón, en 10.000 ganó dos platas olímpicas y dos platas y un bronce mundialista, siempre por detrás del etíope Haile Gebrselassie. Logró, además, cinco oros mundiales consecutivos en cross. Aspira a brillar en el maratón de Pekín.

Luke Kibet. Fue quien mejor se adaptó al calor y a la humedad en los Mundiales de Osaka del pasado verano, en los que se impuso en una carrera de maratón que fue un auténtico infierno. Dio una exhibición de poderío físico y mental.

Samuel Wanjiru. Arrebató en 2007 el récord mundial de medio maratón a Haile Gebrselassie y debutó en la distancia completa venciendo en Fukuoka (Japón) con una marca valiosísima de 2h 06:39, tercera mundial de la temporada. Tiene sólo 21 años y puede ser el gran maratoniano del futuro.

Eliud Kipchoge. Uno de los grandes mediofondistas de los últimos tiempos. Campeón mundial de 5.000 en París 2003, por delante, nada menos, que del marroquí Hicham El Guerrouj y del etíope Kenenisa Bekele; bronce en los Juegos de Atenas 2004 (ganó allí Hicham) y plata en los Mundiales de Osaka 2005.

Alfred Kirwa Yego. Venció en los 800 metros de los Mundiales de Osaka en una carrera eminentemente táctica, en la que demostró su gran velocidad terminal. Tiene sólo 21 años y un gran futuro.

Martin Lel. Uno de los mejores maratonianos de los últimos tiempos, aunque no ha competido nunca ni en Mundiales ni en Juegos Olímpicos. Se ha dedicado a las carreras que reparten mucho dinero: tiene en su haber dos triunfos en Nueva York (2003 y 2007) y otros dos en Londres (2005 y 2007). Y será el gran rival de Gebrselassie en Pekín 2008.

Catherine Ndereba. A sus 35 años, es Ia gran dama del maratón. En 2001 batió el récord mundial, que perdió posteriormente a manos de Paula Radcliffe; en 2003 ganó el Mundial de Par en 2004 fue segunda en los Juegos de Atenas, la misma plaza que en los Mundiales de 2005, y en 2007 venció en los de Osaka.

Paul Kipsiele Koech. Medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas en 3.000 metros obstáculos. No fue seleccionado para los Mundiales de Osaka 2007, pero acabó la temporada con las cuatro mejores marcas del año en la especialidad. Un caso único en cualquier prueba masculina. Lideró el ránking con 7:58.80, cuatro segundos mejor que el registro del campeón mundial.

Janeth Jepkosgei. La mejor atleta mundial del momento en 800 metros. Venció en Osaka con facilidad y con un tiempo espléndido de 1:56.04, el mejor del mundo en los últimos cuatro años. En esa carrera mundialista fue tercera la española Mayte Martínez.

Vivian Cheruiyot. Vencedora el último día del año en la San Silvestre Vallecana. Fue subcampeona mundial de 5.000 metros en Osaka, sólo por detrás de la etíope Meseret Defar, plusmarquista del mundo.

Brimin Kiprop Kipruto. Subcampeón olímpico en 3.000 metros obstáculos de Atenas 2004; bronce en los Mundiales de Helsinki 2005 y oro en los de Osaka 2007. En esta carrera, los kenianos protagonizaron un espectacular triplete: a Kipruto le siguieron en la meta Ezekiel Kemboi y Richard Kipkemboi Mateelong.

Alejandro Delmás | 03/01/2008
Fuente: AS
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