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La última apuesta de Reyes Estévez
Tras dos años alejado de las pistas por problemas personales, el catalán ha abandonado Soria para recalar en Madrid y, de la mano de Pascua Piqueras, luchar por el oro olímpico
Su último gran resultado internacional llegó en marzo de 2005, con dos medallas de bronce en el Europeo de pista cubierta de Madrid. Desde entonces, su rastro se pierde entre el frío de Soria, donde decidió un día entrenar al abrigo de Abel Antón y Fermín Cacho. Prácticamente sin noticias de él, hay gente que ya dudaba de su futuro en el atletismo cuando un destello, un chispazo de clase alumbra el estadio de Anoeta en agosto del pasado año. Reyes Estévez tensa la carrera y pone precio al oro del campeonato de España de 1.500 metros. El catalán no gana, queda fuera del podio y de la selección para el Mundial de Osaka, pero él se sabe de vuelta. Dos años de problemas personales, llenos de ansiedad y de falta de motivación quedan atrás. Soria ya es sólo un mal sueño. Estévez pone su clase a disposición del entrenador más exigente del panorama atlético español. Manuel Pascua Piqueras, que ha tallado a los mejores corredores, es el elegido para su mayor apuesta: estar en el podio de los Juegos Olímpicos de Pekín.
Han pasado poco más de tres meses desde que acudió a la Residencia Blume en Madrid para vivir entregado al atletismo. El pasado martes, en las pistas del INEF, Estévez hace un entrenamiento de categoría. Series de 1.600, 1.200, 1.000, 800, 600, 400 y 200 metros en compañía de la promesa etíope Alemayehu Bezabeh. Y pese al cansancio acumulado, se le ve feliz e ilusionado con su nueva etapa. Sabe que a sus 31 años no está para dejar pasar más oportunidades. Es su última opción de medalla en los Juegos. «La apuesta es muy fuerte. Es mi ultimo año olímpico, tengo medallas en las grandes citas menos en los Juegos. Este año es el mejor invierno que estoy haciendo, el que más ilusionado estoy, el que más controlado creo que me están llevando, y toco madera para seguir entrenando día a día sin lesionarme. Si lo consigo, si sigo entrenando sin problemas hasta agosto, voy a estar corriendo en 3.30 ó 3.31, y con esa marca puedes aspirar a todo», afirma Estévez en el pabellón cubierto de las instalaciones madrileñas.
Sus palabras no son sólo una declaración de intenciones. Harto de perder el tiempo en los últimos años el mediofondista catalán, bronce en el Mundial de Sevilla'99, se ha trasladado a Madrid a darlo todo. «He venido a entrenar con Pascua, y a estar metido aquí todo el año. Fijate que no me he traído ni coche, voy andando a todas partes, y estoy muy a gusto en la residencia. No me tengo que preocupar de nada más que de correr. Bajar a entrenar a las once, ir a comer, descansar, venir a entrenar por la tarde y ya está. Y da igual el día de la semana que sea».
Y todo ello porque ha recuperado una ilusión por el atletismo que se fue diluyendo año tras año entre entrenamientos en Los Pajaritos y en Valonsadero, las zonas habituales de trabajo en Soria. Allí, marcado por el frío y el aburrimiento, Estévez se fue apagando. «A nivel de grupo tenía magníficos amigos y fuera del atletismo también he conocido a mucha gente que me ha tratado fenomenal, no tengo ninguna queja. Pero en el atletismo las cosas no funcionaban, veía que pasaba el tiempo, que se acercan mis últimos Juegos y tenía que tomar alguna decisión».
Y eso sucedió el verano pasado, antes del Campeonato de España celebrado en San Sebastián en agosto. «En Soria yo no sabía vivir. Podía bajar a entrenar con toda la ilusión del mundo, pero a nivel personal tenía problemas, porque estaba con ansiedad. Pasaba mucho tiempo solo, me comía la cabeza y las cosas no salían. Iba a entrenar y luego a casa solo, tenía mucho tiempo libre. Me había adaptado a un tipo de vida que no era buena para un profesional. Todo iba a peor, te da por pensar que entrenas pero las cosas no salen, y como todo es cuestión mental, al final estaba agotado. Todas las fuerzas que me llevaba a casa, las agotaba allí. Me encontré muy mal, fueron dos años muy malos. Ahora en cambio cada día me encuentro mejor, voy a más, y entreno con mucha ilusión», afirma un recuperado Estévez, que ya en noviembre estuvo entre los mejores españoles en el Cross de Llodio, y que en diciembre corrió una prueba en ruta de 10 kilómetros en Almería en 29.20.
Un duro trabajo
Con una preparación encaminada indiscutiblemente a llegar en plenitud en agosto, el mediofondista de Cornellá trabaja sin descanso bajo la mano dura de Pascua Piquera. Estévez es consciente de que el invierno es clave para estar en forma en verano, y asume lo que manda el veterano entrenador sin rechistar. «¿Qué cómo son los entrenamientos? Duros, muy duros, con mucho volumen. Ayer por ejemplo hicimos una burrada de pesas, hoy hemos hecho series a tope, mañana nos toca de nuevo pesas. Y aún así estamos corriendo rápido», explica.
Las diferencias se aprecian de un vistazo. Reyes aparece mucho más fino que en inviernos anteriores, y las huellas del trabajo duro se aprecian en su rostro. «Sí que he adelgazado. El otro día miré por casualidad y comparé con los entrenamientos del pasado año con los de ahora, y ni punto de comparación, el año pasado estaba en los 82 kilos, y ahora peso 74. Y si te cuento los entrenamientos... estoy haciendo cosas que el año pasado hacía en abril o mayo. Es simplemente estar en lo que tienes que hacer, estoy centrado y con ilusión», reconoce.
Mientras el mediofondista realiza el entrenamiento en la pista acompañado de Bezabeh, Pascua, cronómetro en mano, no les quita ojo. El técnico, de momento, se muestra muy satisfecho con el rendimiento de su pupilo. «No tengo ninguna queja. Viene todos los días a entrenar, hace lo que le digo, así que estoy contento. Se le ve ilusionado y eso es importante en un atleta de su calidad y de su palmarés», afirma Pascua, quien destaca el hecho de que «se ha metido en la Blume para centrarse en el atletismo. Aquí sólo se tiene que preocupar de entrenar y descansar».
Y con ese espartano plan de vida, el entrenador augura buenos resultados para su pupilo en el verano. «Sí, yo creo que puede volver a ser el que era, ¿por qué no? Es un atleta con calidad, que tampoco está muy trabajado, y con la carga de entrenamientos que está realizando ahora, puede correr en 3.30 perfectamente».
Una marca para ganar
Tres minutos y treinta segundos. El tiempo que según Pascua y Estévez es el pasaporte hacia el éxito en Pekín. «Puedes ganar perfectamente con esa marca. Estás en medalla seguro si eres un tío que sabes competir, con experiencia y asimilas bien las tres carreras, como creo que es mi caso», afirma el de Cornellá, que para alcanzar la gloria olímpica, antes deberá pasar por el tamiz del Campeonato de España en una prueba, el 1.500, que cuenta con una amplia nómina de aspirantes -Higuero, Casado, Gallardo, Álvaro Fernández, Álvaro Rodríguez, David Ruiz...-. «Lo importante es en junio tener los deberes hechos. Hacer la mínima A, para ir sobrado al Campeonato de España, y demostrar que estoy bien. Hay que ser honesto con uno mismo, si no soy capaz de estar entre los cinco primeros en el Campeonato de España, no merece la pena ir a los Juegos. Lo mismo que si hago una gran marca y me encuentro en gran forma no deberían de exigirme el máximo, que parece que siempre se me mira con lupa y se me pide el doble, ¿no?», se cuestiona.
Y es que pese al paso de los años, Estévez no olvida la forma en la que quedó apartado de los Juegos Olímpicos de Sydney, cuando él se veía en lo más alto del podio después de que un año antes hubiera sido tercero en el Mundial de Sevilla. «No entendí aquello, fue una decisión de niño chico, de pataleta. No sé lo que pasó, pero las explicaciones las tiene que dar él -José María Odriozola-, no yo. Aquello me marcó. Un día antes de la final del Nacional me dieron una carta firmada a mano por el presidente, en la que te dice que estás seleccionado, y dos días después me dejaron fuera. Pero bueno, eso ya queda superado, porque tengo mucha ilusión y espero responder como se debe, en la pista», afirma con ilusión de principiante.
Estévez, que afirma sentirse «mucho más maduro», sabe que con 31 años su carrera deportiva tiene ya una fecha para poner punto y final. Un escenario -el Lluys Companys de Barcelona- y una cita -el Campeonato de Europa de 2010- que le motivan para prepararse sin desmayo en los dos años y medio que le quedan. «Puede ser mi punto y aparte, tener este año mi medalla olímpica, y cerrar mi carrera deportiva en lo más alto del podio en Barcelona, para mí sería un bonito punto y final», apunta el atleta catalán, quien incluso aventura un cambio de distancia. ¿Porqué no? En Barcelona me veo subiendo a lo más alto del podio, y si veo que en el 1.500 no puede ser, porqué no en el 5000».
Bezabeh, una liebre de lujo
Reyes Estévez tiene una liebre de lujo en su trabajo diario. Alemayehu Bezabeh, reciente ganador en el Cross de la Gimnástica de Ulía, es su compañero de entrenamientos y uno de los 'culpables' de que muestre su buena condición actual. «Este chaval es muy bueno. Tiene mucha calidad, aunque hay que tener en cuenta que ahora está muy en forma porque ha enfocado su preparación para la temporada de cross», explica Reyes.
La historia de este joven etíope es de lo más peculiar. Para empezar, nadie sabe cuál es exactamente su edad. Una prueba radiológica determinó que tenía entre 21 y 22 años. Vino a España hace casi tres años, dispuesto a ganarse la vida como atleta, pero sus comienzos fueron de lo más complicados. Tuvo que vivir durante un mes en un parque del centro de Madrid, y cuando estaba a punto de tirar la toalla, unos compatriotas le pusieron en contacto con la asociación Karibu de ayuda a inmigrantes.
Alemayehu, que ahora vive en Vicálvaro, se recorrió España compitiendo en todo tipo de pruebas en las que no necesitaba aportar papeles para ganarse un sueldo con el que poder sobrevivir. El padre Antonio Díaz fue el que le tramitó la solicitud de asilo político, y tras ponerle en contacto con el atleta Fekadu Bekele, entró a formar parte del equipo Bikila, con lo que por fin podía dedicarse a lo que el había soñado.
El pasado verano cayó en manos de Manuel Pascua Piqueras. «Llegó con una fractura de estrés en la tibia, y se le curó corriendo. No sé como aguantó el dolor», afirma el veterano preparador, que al ser cuestionado por su capacidad, se deshace en elogios. «Es francamente bueno, es quizá el atleta que he visto que mejores condiciones tiene de base», aunque ahora queda por delante lo más complicado, que es formar al atleta.
Muy delgado, Bezabeh parece que se desliza sobre la pista cuando corre. Nadie sabe a dónde puede llegar, aunque todos hablan maravillas. Él, por su parte, lo que desea es ser atleta español y competir en unos Juegos Olímpicos. Para ello, primero deberá lograr el permiso de residencia y después, con suerte, lograr la ansiada nacionalidad española.
SUS DATOS
Nombre: Reyes Estévez
Nacimiento: Barcelona
Edad: 2 de agosto de 1976
Palmarés: Campeón de Europa de 1.500 en Budapest en 1998. Plata en el Europeo de Munich 2002. Bronce en los mundiales de Atenas'97 y Sevilla'99. Plata en el Mundial indoor de Lisboa 2001 y bronce en el Europeo de Madrid 2005 en 1.500 y 3.000
Igor Barcia - 13.01.08
Fuente: El Correo Digital
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