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Viejo 14-01-2008, 10:49   #24 (permalink)
gijonés
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La mujer que susurraba a la pértiga

Yelena Isinbayeva, campeona olímpica y mundial, autora de 20 récords del mundo, intenta seguir los pasos de Sergei Bubka, que logró 35 plusmarcas a lo largo de su carrera

La vida de Yelena Isinbayeva puede resumirse en una página o en un minuto. Sesenta segundos es lo que dura el anuncio que realizó para el patrocinador que le viste y en el que explica con dibujos animados sus 25 años de existencia. El muñequito que ella misma trazó para crear su personaje sale haciendo gimnasia, pero de repente crece tanto que sus pies chocan con la barra mientras hace un ejercicio en las paralelas. Por ello se pasa al atletismo. El salto con pértiga es su elección. El listón sube y sube y sube hasta que supera una barrera imposible: los cinco metros (5,01 es su actual récord del mundo). No hay nada imposible.

Esa es Yelena Isinbayeva, una de las banderas del atletismo, la mujer que atrapa al telespectador por sus saltos, altísimos, inimitables, y por su mirada, arrebatadora, penetrante. La atleta nacida en Volgogrado hace 25 años se encuentra en una encrucijada del camino que le ha llevado a convertirse en la mejor pertiguista femenina de la historia.

Hace dos años, en noviembre de 2005, dio un fuerte golpe de timón. Dejó Volgogrado y se marchó a Italia. Austeridad por glamour. En la bota de Europa se parte entre su época de trabajo estajanovista en Formia -cinco y seis horas de entrenamiento diario- y su época de dispersión en Montecarlo -vacaciones y compras-. El motivo de este viaje tenía un nombre: Vitaly Petrov. Isinbayeva, instalada ya en la cumbre del atletismo, pensó que aún podía llegar más alto. Por ello dejó a su entrenador de siempre, Euvgueni Tofimov y se puso en manos del hombre que encumbró a Sergei Bubka.

Isinbayeva quiere superar a Bubka, autor de 35 récords del mundo, leyenda construida centímetro a centímetro. Aunque la sonriente rusa asegura que no se obsesiona con el zar de la pértiga. En 1997, cuando ella se adentró en esta disciplina, ni siquiera sabía quién era Bubka, el hombre que hace ya 13 años firmó su última e increíble plusmarca (6,14 en Sestriere).

La saltadora, hija de un daguestaní -natural de una república del Cáucaso- y una cosaca, está convencida de que con Petrov puede lograr su objetivo de elevar el récord 15 o 20 veces más. Porque Isinbayeva se ve capaz de volar por encima de 5,15 o 5,20. Pero la transición está siendo compleja. No es fácil asimilar todo lo que predica el maestro Petrov. De hecho, sólo ha logrado un récord desde que trabaja con él (4,93 en pista cubierta el 10 de febrero de 2007).

El viejo entrenador le fijó tres objetivos: utilizar pértigas más largas y duras; automatizarlo todo en los entrenamientos, y mejorar la técnica. Petrov es un obseso de la técnica y no tiene problema alguno en hacer que su alumna repita una y otra vez un gesto hasta que lo asimila y perfecciona.

La suerte es que ambos están en la misma onda. Porque la campeona olímpica y mundial asegura que ella puede ser más fuerte y más rápida que sus rivales, pero que la diferencia la marca la técnica y que gracias a ella es la mejor. Su pasado como gimnasta le permite moverse como nadie encima del listón. Así lo entienden también la plusmarquista española, Naroa Agirre, y su marido y entrenador, Jon Karla Lizeaga, que entre noviembre y diciembre estuvieron en Formia empapándose del método de trabajo de Petrov.

El preparador ruso no se impacienta tanto como los periodistas, ávidos por nuevos récords, nuevas gestas de la telegénica atleta. Sólo un récord mundial desde que cambió de aires. Petrov siempre ha dicho que Yelena necesita tiempo para aprender sus enseñanzas y que rendirán cuentas en 2008, tras los Juegos Olímpicos de Pekín.

Isinbayeva, al menos, conserva intacto su estatus y su atractivo. La rusa renovó su título mundial el pasado verano en Osaka. Le bastó con realizar dos saltos válidos. Aunque no pudo coronar su triunfo con un récord, como hizo, dos años antes, tarde-noche lluviosa y ventosa, en Helsinki. En Japón, en el Nagai Stadium, falló sobre 5,02 y se quedó sin premio (100.000 euros). Semanas después se desquitó al ganar la Golden League.

Su popularidad también se mantiene firme. Los aficionados retienen tres imágenes de la atleta: su siesta, aletargada en el suelo con la capucha puesta o una gorra bien calada mientras las rivales inician el concurso -"a veces me aburro de esperar tanto", advierte-; su rostro concentrado mientras susurra algo -nunca ha desvelado el qué, su gran secreto- a la pértiga, y una sonrisa cautivadora al caer en la colchoneta.

La campeona sólo ha sufrido dos derrotas en los últimos tres años y acabó invicta en 2007. La rusa, además, ha ganado todos los títulos posibles: Juegos Olímpicos, Mundiales y Europeos tanto al aire libre como en pista cubierta. En 2003, salió del Mundial de París con una medalla de bronce. Desde entonces ha ganado todas las grandes competiciones. Cuatro años en la cresta de la ola. Se sabía la lección. Siempre le han repetido que más difícil que llegar a la cima es mantenerse. Su lema retrata a una gran deportista. "Lucha aunque estés herida".

Ha llegado 2008. El año que marcó Petrov. Isinbayeva llegará a Valencia tras competir el 16 de febrero en Donetsk (Ucrania), la ciudad de Bubka, donde hace un año batió el récord del mundo indoor (4,93), el 20 en Bydgoszcz (Polonia) y el 26 en Aubière (Francia).

Fernando Miñana - Valencia
Fuente: Las Provincias
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