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La fe contra las reglas de juego
Juashaunna Kelly cursa el último año de bachillerato en un «high school» de la capital de Estados Unidos. La joven afro-americana es un portento del atletismo. Ninguna muchacha de su edad en el Distrito de Columbia le ha conseguido ganar durante la actual temporada. Pero estos días, Juashaunna no es famosa por sus habilidades deportivas, sino por haber sido descalificada de una importante competición regional por utilizar una malla y capucha en cumplimiento de sus estrictas creencias musulmanas.
Durante sus tres temporadas compitiendo en los equipos de su instituto, la joven ha utilizado este «unitardo» de color azul y naranja, que le cubre la cabeza, los brazos, el torso y las piernas. Y por encima de esa malla a la medida, que le permite cumplir con el precepto de su fe de no mostrar en público más piel que la de su cara y sus manos, la estudiante se coloca el uniforme de pantalón corto y camiseta del «Theodore Roosevelt High School».
Al acudir el sábado pasado con su equipo a una competición regional celebrada en el vecino Estado de Maryland, los jueces del evento han impedido la participación de la joven por razón de su atuendo. Lo que ha cerrado a Juashaunna la posibilidad de participar en otro torneo todavía más importante, previsto para febrero en Nueva York y frecuentado por docenas de seleccionadores universitarios en busca de jóvenes talentos deportivos.
El director de la competencia en Maryland, Tom Rogers, ha justificado la polémica descalificación en virtud de reglas federativas que exigen uniformes de «color sólido y sin adornos». Según Rogers, «todo deporte tiene reglas de uniforme y esto no tiene nada que ver con discriminación religiosa». Pero el entrenador y la madre de la deportista se han quejado de la cuestionable falta de criterio demostrada con exigencias sucesivas y contradictorias, además de argumentar que el año pasado la joven pudo participar sin ningún problema.
Los antecedentes no juegan a favor de esta veloz atleta. La universitaria Andrea Armstrong tuvo problemas en el 2004 para participar en una liga de baloncesto utilizando velo junto a camisetas y pantalones largos. La Universidad del Sur de la Florida solicitó una excepción pero Armstrong abandonó su equipo antes de que se tomara una decisión.
En cualquier caso, Juashaunna Kelly se ha quedado sin opciones para competir en Nueva York. Su historia ha sido portada del «Washington Post», generando amenazas anónimas para todos sus protagonistas. Pero para la joven lo peor de todo es que alguien piense que su indumentaria es una ventaja especial para correr más rápido.
Por Pedro Rodríguez
Fuente: ABC
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