Protagonista hoy en la web de la IAAF:
http://www.iaaf.org/WIC08/news/kind=...+spanish+dream
Y recupero un artículo, de este mismo foro
«Se espera mucho de mí y eso me hace esforzarme más»
La suya no es la típica historia del emigrante que se busca la vida en un país extranjero para sobrevivir. Simplemente, es la historia de un deportista que busca la forma de mejorar allá donde hay medios para hacerlo. Jackson Quiñónez decidió un día que tenía que dejar Ecuador porque su país no podía darle los medios necesarios para desarrollar sus condiciones como vallista, y allá por el año 2000, cuando recaló por primera vez en España, empezó una relación con el país que terminaría llevándole a adoptar la nacionalidad y convertirse en uno de los líderes de la selección en los eventos internacionales.
Hijo de una maestra y un agricultor, criado en Esmeraldas y estudiante de INEF, Quiñónez comenzó su relación con el deporte «en el colegio», pero no con la especialidad que le ha convertido en una figura. «Me dediqué al basket bastante intensamente pero por familia, porque todos eran profesionales del deporte, pero pronto vi que no era lo mío. Fui a una competición internacional, y jugué muy pocos minutos, y me di cuenta en el banquillo que eso no era lo mío».
Esa estancia en la suplencia sirvió para descubrir una futura estrella del atletismo, ya que Quiñónez decidió «probar con el atletismo. Con 16 ó 17 años empecé a alternar la altura y las vallas, fui poco a poco, estuve en Estados Unidos, estuve estudiando INEF, me volví a casa, y los clubes se pusieron en contacto conmigo y así empecé en este deporte».
Su relación con España se inició en el año 2000 «Vine con una beca por un solo año, y me volví para casa, pero había hecho una buena temporada, y algunos clubes se pusieron en contacto conmigo. A mí me interesaba volver, pero con condiciones, así que pedí una serie de cosas, casa, piso, y un poco de dinero para poder vivir, y al final el Integra 2 cumplió las necesidades, y me volví».
En los siguientes años, Quiñónez alternaba su residencia entre su país de adopción y el de origen, «hasta que comencé a ser más profesional, y fue entonces cuando decidí dejar de lado los estudios para dedicarme de lleno al atletismo. Era cuestión de apostar, al principio estaba un poco 'chamuscado' de cabeza, porque pensaba que no podrían salir las marchas y los resultados, pero después de cinco años salió. En 2003 deje de estudiar, y 2005 obtuve la nacionalidad».
Y para lograrla, Quiñónez optó por la vía prudente, nada de privilegios como deportista. «Decidí nacionalizarme porque yo pensaba y aun lo pienso que puedo llegar muy alto como deportista. Y mi antiguo país no me lo podía dar porque no hay suficientes medios. Hasta 2005 que estuve compitiendo con Ecuador, todos los gastos para competir fuera, alimentación, fisio... todo eso me lo tenía que costear yo. Mi selección no me lo podía pagar y una de las formas de intentar mejorar era optar por la nacionalización. Lo hable con mi mánager y decidimos probarlo, pero como una persona normal. Hice los papeles, guardé la cola, todo muy discretamente para que a la hora de la verdad no se me etiquetara de favoritismo ni de nada. Y todo ha salido bien, porque no he recibido ninguna crítica por ese sentido».
Tras recibir su pasaporte español y después de cumplir el año de espera que impone la IAAF a los atletas que cambian de país, Quiñónez no pudo tener mejor estreno internacional con España. «Competí en el Europeo de Birmingham y fue muy bonito, porque la selección iba escasa de opciones de medalla, y al final fui tercero. Lo mejor de todo es poder debutar con un buen resultado», reconoce.
Ahora, y tras ser séptimo en el pasado Mundial de Osaka, Quiñónez se prepara para un doble reto, el campeonato del mundo indoor de Valencia en marzo y los Juegos Olímpicos de Pekín. El ex ecuatoriano sabe que es un referente en la selección, pero es algo que no le quita el sueño. «Es una presión añadida, y por eso, en parte es bueno y malo. Tienes una presión extra, pero por otro lado te motiva para trabajar más. Sabes que la selección espera mucho de ti y por eso tengo que esforzarme más. Los días que estás más bajo, piensas que eres un referente y tienes que esforzarte, bajas de mañana con frío a la pista y entrenas».
En el tiempo que lleva nacionalizado español, le ha dado tiempo a revitalizar una especialidad, las vallas, que estaban 'muertas', gracias a sus duelos con Felipe Vivancos y a acabar con el mítico récord de Javier Moracho. «Es una de las cosas más bonitas en mi experiencia como deportista, y además le conozco bien, es amigo, y siempre me lo recuerda».
Para seguir con su progresión como vallista, Quiñónez seguirá entrenando en Lérida, el lugar en el que se encuentra feliz. «Barcelona era una ciudad muy grande y a la hora de desplazarme era todo muy complicado, y aquí estoy muy bien, muy tranquilo», admite el plusmarquista nacional de 110 vallas, al que sólo le sobra el frío del invierno. «Pasas dos meses malos, pero se aguanta, y luego se vive de maravilla».
Fecha de nacimiento: 12-6-1980, 27 años
Altura y peso: 1,90 y 91 kilos
Lugar: Esmeraldas (Ecuador)
Nacionalidad: Española, desde 2005.
Palmarés: Campeón de España de 110 metros vallas al aire libre en 2006 y 2007. Campeón de España de 60 metros vallas en pista cubierta en 2006 y 2007. Bronce en el Europeo de pista cubierta de Birmingham en 2007. Séptimo en el Mundial de Osaka en 110 metros vallas
Mejores marcas: 13.33 en 110 metros vallas y 7.56 en 60 metros vallas. Los dos registros suponen el récord de España, acabando con las marcas históricas de Javier Moracho.
Entrenadora: Ascensión Ibáñez
Equipo: Barcelona
Lugar de residencia: Alcarrás (Lérida)
Internacional: En tres ocasiones
Igor Barcia 23.12.07
Fuente: El Correo Digital