Marco, una plata ante el astronauta de los 800
Año 2004, el sevillano Luis Alberto Marco tenía 18 años, era un júnior con proyección y disfrutaba de sus vacaciones mientras en Atenas se celebraban los Juegos Olímpicos. Allí, el ruso Yuriy Borzakovskiy se proclamaba campeón olímpico de 800 usando su peligrosa táctica suicida (salir detrás y adelantar a todo el mundo en los últimos metros). Luis Alberto, entusiasta de este deporte, vibraba en su casa de verano de Huelva con el ruso cuyo nombre es un homenaje al astronauta Yuriy Gagarin. "¡Quiero ser como él!", se dijo el de Montequinto que crecía junto a Reina y Olmedo (quinto ayer), otros dos ochocentistas sevillanos.
Cinco años después, Luis Alberto ya es un atleta respetado en Europa y será temido en el futuro si su progresión sigue. Pero ayer, en las horas previas a la final de 800, Luis volvió a tener las sensaciones de cuando era júnior. No durmió demasiado. Estaba nervioso. Tenía ante sí su primera opción seria de medalla internacional y además se enfrentaba a su ídolo, Borzakovskiy. Eso le pesaba, pero una vez en carrera, volvió a sacar su lado maduro y en la última vuelta relució su espíritu killer (ese que hace que en los últimos metros arrase) y se adjudicó la medalla de plata por detras de Borzakovskiy. En el podio, Luis estaba emocionado, había logrado su primera gran medalla y a su lado estaba Yuriy, el astronauta del 800. La próxima vez será de oro ¡Enhorabuena, Luis!
Juanma Bellón | 09/03/2009
Fuente: AS