Con un físico imponente, más cercano al durísimo fútbol australiano en el que intentó triunfar antes de dedicarse al atletismo, Steve Hooker, de 26 años, no es sólo el campeón olímpico vigente, sino el hombre al que sus marcas están señalando como el único contrincante en la máquina del tiempo del aún no destronado Sergei Bubka en el salto con pértiga.
El atleta australiano (1,87 metros, 82 kilos) se convirtió la madrugada del domingo, en la reunión indoor de Boston, en el segundo mejor especialista de la historia tras el 'zar' ucraniano gracias a un salto de 6,06 metros, el mejor de la historia en los últimos 15 años. También intentó, sin suerte, aunque anduvo cerca, rebasar el listón en 6,16 metros, que hubiera supuesto el fin del reinado de Bubka como plusmarquista durante un cuarto de siglo (1984).
Hooker, que ganó el oro olímpico en Pekín con una lección de sufrimiento (superó cuatro alturas al tercer intento, hasta 5,96), es el único acompañante de Bubka en el 'top 10' histórico de marcas en pista cubierta (nueve para el ucraniano y una, la octava, para él), lo que refleja la enorme distancia entre Sergei, retirado hace 11 años, y el resto. El 'zar' llegó a sumar, centímetro a centímetro, 35 récords mundiales entre indoor y aire libre, y posee, también combinando ambos escenarios, 24 de las 27 mejores marcas de la historia, todas entre 6,15 y 6,05.
Hooker anda lejos de esa grandeza, pero con sus 6,06 en Boston ya ha superado a los dos 'segundones' históricos, el ruso-australiano Maksim Tarasov (6,05 en 1999 al aire libre) y el soviético Rodion Gataulin (6,02 indoor en 1989). "Entre Bubka y yo ya no hay nada, sólo su récord", dijo ayer el 'aussie'. "Uno de estos días lo conseguiré. Sólo necesito ajustar detalles y competir más", dice Hooker sobre los 6,15 metros indoor (la IAAF permite que las marcas en sala tengan rango de récord 'unificado' en la pértiga) que firmó Bubka en 1993.
El viernes, con Bubka
Hooker verá a su ídolo/rival este viernes, ya que competirá en la prueba exclusiva para pertiguistas que organiza Bubka en su 'casa', en Donetsk. Lo hará aún sin el récord, aunque en Boston el mito del ucraniano se tambaleó. Tras superar a la tercera los 6,06, pidió 6,16 en busca del récord, para lo que estrenó otra pértiga, algo más grande. Pasó corriendo por debajo del listón en el primer intento, en el segundo derribó la barra y en el tercero se acercó más. "Fue el mejor de los tres. Toqué el listón con el brazo tras pasar el cuerpo".
Hijo de atletas –su madre, Erica, fue olímpica en longitud en 1972, y su padre, Bill, campeón nacional de 800–, probó el fútbol australiano, el esquí acuático y el paracaidismo antes de mudarse de Melbourne a Perth, al otro extremo de Australia, con el técnico Alex Parnov, para perseguir a Bubka.
Joan Justribó - 09/02/2009
Fuente: Mundo Deportivo
Steve Hooker's Official Athlete Website


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