Iván Pedroso se despide del deporte profesional
La Habana, 26 sep (EFE).- El saltador de longitud cubano Iván Pedroso se ha retirado del deporte activo a los 34 años, tras cosechar un oro olímpico y varios triunfos mundiales, informaron hoy medios oficiales.
Pedroso y la jabalinista Sonia Bisset, dos de los más importantes atletas cubanos, "han decidido culminar sus andanzas en el deporte activo después de escribir numerosas páginas de gloria", anunció el diario oficial "Juventud Rebelde".
Hacía tiempo que Pedroso (La Habana, 1972) no conseguía igualar sus mejores marcas, y su participación en los Panamericanos de Río de Janeiro, el pasado julio, fue más que discreta.
Lejos quedan los tiempos en Iván era conocido como uno de los mejores saltadores de la historia, como acreditaba el oro conseguido en Sydney 2000 y su triunfo en cuatro mundiales al aire libre y cinco bajo techo.
Pedroso llevaba cuatro temporadas alejado de los 10 mejores del planeta y en 2007 no aparecía siquiera entre los primeros 50.
"Cuando sienta que no pueda saltar ocho metros, me daré cuenta que ya no se puede seguir", dijo recientemente el atleta.
Para la historia del deporte deja su marca de 8,71 metros y se retira con una espina clavada por la mala suerte que el acompañó en su mejor salto, en 1995, en Italia, cuando implantó un récord mundial de 8,96 metros que los jueces no reconocieron porque en ese momento un hombre pasó por delante del medidor de viento y los oficiales no tomaron en cuenta el registro.
La santiaguera Bisset, de 35 años, se despide después de más de una década en el equipo nacional y de llegar a figurar entre las tres grandes del atletismo mundial en Mónaco 2005.
"Ellos tendrán una despedida a la altura de sus legados", apuntó a "Juventud Rebelde" el comisionado nacional de atletismo, Esteban Brice.
Nuevos sobre (saltos) de Iván
Camagüey, 4 feb. Decir Iván Pedroso es hablar de un cubano que, salto tras salto, conquistó la gloria. Decirle saltamontes, es conocer la leyenda viva de una carrera deportiva.
Esta otrora estrella del salto de longitud, quizás pequeño de estatura, pero capaz de crecerse, sobre todo, cuando hizo falta, ahora se impone otras tan largas que, más que un reto, presagian un destino.
Aclamar su presencia se ha vuelto sueño inalcanzable, una utopía. A pesar de todo, ahí está, como página de una historia que confiesa a su alumno: “No hay tiempo perdido, las victorias se beben en la copa del sacrificio.¨
Salto a asalto con Iván
La modestia devora a este gran campeón. La sencillez parece ganarle metro a metro, y con marcada diligencia, acepta el reto de un diálogo con un temible adversario: el tiempo.
-¿En qué proyecto estás inmerso?
-Me retiré hace poco y ahora comienzo a acostumbrarme a la vida fuera del atletismo y aunque lo extrañe, es el momento de enseñarle a otros todo cuanto aprendí. Es por eso que estoy entrando en la parte de la técnica. ¨
-¿El momento más difícil como atleta?
-Las lesiones han sido duros golpes para mí, sobre todo, la que tuve antes de la Olimpiada de Atenas 96 y aunque participé, fue un desafío muy grande.¨
-A pesar de no poseer una gran estatura, ¿cómo pudiste responder a aquellos que te subestimaban?
-Nunca me interesó lo que dijeran. No tenía el prototipo, pero sí las cualidades, y fue entonces cuando comprendí que el sacrificio y el deseo constituyen lo más importante para ser un campeón. ¨
-¿Qué sientes al ver a jóvenes atletas en formación?
-Primeramente me hace recordar como me forjé en la Escuela de Iniciación Deportiva ( EIDE) de La Habana. Recuerdo aquellos años cuando empecé sin saber qué me esperaba. Hoy les puedo transmitir un mensaje por experiencia propia: el esfuerzo es lo más importante, esto es algo que no se lo regalan a uno, sino que lo construye el mismo atleta; el futuro depende de ellos, de su disciplina, voluntad y dedicación.¨
-¿Queda algún sueño o aspiración por cumplir ?
-Ahora lo que más deseo es ayudar en todo para que otros atletas tengan mis resultados o mejores, y transmitir también mis experiencias al relevo. ¨
La vida de una figura del deporte cubano, como Iván Pedroso, no puede resumirse en pocas palabras. Hay historias que por sus hechos merecen dejar huellas perdurables.
Sus medallas no solo lo llevan a la cima, sino también la sencillez y modestia al narrar sus victorias lo convierten; además, en esa estrella a la cual muchos aspiran, y otros quedan… en el intento.
Por Yadira Núñez (Estudiante de Periodismo)
Fuente: Adelante Digital (Cuba)