Arcadi Alibés : "Correr es algo profundo y filosófico"
Periodista y comentarista deportivo de los Servicios Informativos de Televisió de Catalunya. Como le gustan las cifras redondas, hoy corre en Barcelona su 85° maratón.

--¿Cuántos kilómetros lleva corridos?
--Más de 60.000. Como dos vueltas y media al mundo.
--¡Y no se ha muerto!
--Eso prueba que correr es bueno.
--¿Cómo lleva las cuentas?
--Cuando empecé, me apuntaba los entrenamientos diarios, las carreras. Al cabo de unos años, con internet, lo ordené, temporada por temporada, y lo tengo todo en mi web.
--¿Cuándo se enganchó?
--No hay un día concreto, pero sí que llega un momento en el que piensas: "Correr un maratón sería el súmmum". Y un día lo haces.
--Y empezó por...
--Empecé a lo grande, por el Maratón de Nueva York. Hice una marca de 4 horas y 22 minutos. Tenía 24 años, no había entrenado y sufrí bastante. Y me dije a mí mismo que nunca más correría un maratón sin entrenar.
--Y se lo tomó en serio.
--A partir de 1987 empecé a correr de verdad. Empecé a leer, a informarme...
--¿Cuánto hay que correr semanalmente para hacer maratones?
--Mínimo 70 kilómetros a la semana. Así empecé a aficionarme. Y cuando llevaba cuatro o cinco maratones, me di cuenta de que ya estaba metido en este mundo.
--Le gusta y no puede dejarlo.
--Como en todas las adicciones, se pasa por distintas fases. Primero, descubres este mundo, luego entras en la época de la marquitis, y llega un momento en el que te lo tomas como una profesión.
--Sin serlo.
--Sin serlo, porque no es una profesión, es una afición. Pero lo vives de forma muy profesional. Has hecho una marca de 3.15 y quieres que la próxima sea 3.10. Luego te propones llegar a 3, y después piensas "si pudiera bajar de 2.55...". Hasta que llega el momento en que eso se acaba.
--¿Cuándo se acaba?
--Con los años, por la edad, un día te das cuenta de que has de cambiar cantidad por calidad. Ahora que ya no busco una marca, puedo correr muchos más maratones. El año pasado corrí 11.
--¿Su mejor marca?
--2 horas y 53 minutos, en 1994 en Sevilla. Y la peor, en la Antártida: 5 horas y 30 minutos. Pero, dadas las condiciones, tampoco fue una marca muy mala.
--Pero, ¿no es aburrido correr?
--¡No! Correr es algo profundo y filosófico, muy personal. Las decisiones más importantes las he tomado corriendo.
--Y psicológicamente, ¿cómo se prepara uno para aguantar corriendo los 42 kilómetros?
--Es muy distinta la preparación si vas a por marca o si no, si has hecho los deberes o no, los test de medio maratón... Pero reconozco que soy algo raro: no conozco a mucha gente que haya corrido 84 maratones.
--Pues dicen que Dios los cría y ellos se juntan.
--Bueno, sí, conocí a un italiano en el maratón que se celebra en fin de año en las Islas Vírgenes que llevaba más de 670 maratones. Y no era mayor, tenía unos 50 años. Desde hacía cuatro o cinco años, corría un maratón cada semana.
--Usted tiene una afición barata.
--Es el deporte más barato porque no necesitas gran cosa. No has de quedar con nadie, sales de casa y ya estás corriendo. Pero, si te gusta correr maratones, con los viajes que eso supone, entonces se convierte en un vicio caro. Yo he dado la vuelta al mundo haciendo maratones.
--¿Corre solo o acompañado?
--Es muy importante que cada uno vaya a su ritmo. Si encuentras a alguien que vaya al tuyo, fantástico, pero el 80% de los maratones los he corrido solo.
--¿Se puede hablar mientras se corre?
--Has de poder hablar: si no, quiere decir que vas a ritmo de 10 kilómetros. Y así no se llega bien.
--Y cuando acabas, ¿la felicidad es eso?
--Sí, ese es un tipo de felicidad. Es difícil explicarlo con palabras: por más maratones que hayas corrido, el hecho de acabar siempre produce una sensación de felicidad irrepetible. De los 84 maratones que he corrido, en más de la mitad he acabado llorando.
--Le gustan las cifras redondas. Su 85° maratón, en Barcelona.
--Sí, y dentro de dos años, cuando cumpla 50, quiero hacer coincidir mi maratón número 100 también en Barcelona y lo quiero correr con todos mis amigos.
--Y para acabar... "¡Arcadi, saluda!"
--Corred por placer y, superada la marquitis, disfrutad con ello para poder correr toda la vida y de una forma libre.
Helena García Melero
Fuente: El Periódico de Catalunya
Rafa Jofresa: “La maratón me ha enseñado muchas cosas”
Correr le ha mostrado ciertos valores. A él, ex profesional del baloncesto, el asfalto le pone a prueba
De Rafa Jofresa no cabe más presentación que encumbrarlo uno de los grandes iconos del baloncesto –de ayer, de hoy y de siempre–. Destacó por su profesionalidad, por su talento –que no es lo mismo– por sus valores humanos y por su espíritu de sacrificio. Un buen día, dejó –que no abandonó– el baloncesto porque los años no perdonan, ni siquiera, a los dioses. Ese día, el deporte de la canasta perdió un punto de referencia pero las carreras de fondo ganaron un adepto incondicional. Rafa Jofresa, como otras muchas miles de personas, se lanzó a las calles a correr. Empezó a entrenarse; le pillo al gustillo al asfalto. Hoy es un ‘fan’ de la maratón. Será uno más de los 9.110 atletas que a las 8.30 horas de la mañana tomará la salida con miedo, con enorme respeto a los 42,195 kms.... Con un único objetivo: acabar.
¿De nuevo en las calles?
Para mí, es un reto importante. Pero es que, además, se trata de la maratón de mi ciudad. Y eso me llena de orgullo. Correr por dónde habitualmente pasan los coches da un gustazo...
¿Cuantas maratones ha disputado?
Ocho en total, tres de ellas en Barcelona. Y el mejor tiempo (3h:30) lo conseguí en Florencia.
¿Qué opina del circuito?
Me gusta, aunque hay algunos ‘puntos negros’, como son la subida al Camp Nou, la Avinguda Gaudí y la ronda del litoral. Si el viento sopla de cara, será un inconveniente añadido. Los populares lo pasaremos mal. Y no olvide que yo soy un popular.
Nada más que eso...
¿Algo más....?
Sí, el calor. Me preocupa bastante. Creo que la temperatura será alta y a mí no me beneficia.
Usted, que fue un profesional del baloncesto, ¿se considera un popular?
Sí, porque una cosa no tiene que ver con la otra. Además, le diré que empecé a correr porque era una forma de competir conmigo mismo. Le tengo un enorme respeto a esta distancia y me parece que encarna los valores de un estilo de vida con el que coincido plenamente. Me refiero a la vida sana... Con el paso del tiempo, se ha convertido en algo más que una afición. Ante una maratón nunca sé qué va a ocurrir; aunque me haya preparado a conciencia. Siempre me queda la duda, la incerteza... Entran en juego tantos condicionantes...
¿Se entrena sólo?
Habitualmente, sí. Pertenezco al grupo que dirige Victor Gonzálo –del que también forma parte el ex azulgrana Luis Enrique– pero suelo entrenar sólo. Si puedo, salgo a correr a las 7.15 de la mañana.
¿Cómo ve la presente edición de la maratón de BCN?
Estoy ilusionado y me gustaría acabar en un tiempo de 3h.35. He arrastrado algún problemilla físico y ya veremos como respondo. No he estado muy católico últimamente. Lo que sí quisiera destacar es el enorme crecimiento que ha registrado la carrera. Va a más... Y eso es fantástico.
Cuando usted ve que algún corredor africano cubre esa distancia en tiempos de 2h.07, 2h.06, 2h.05 o, incluso, en menos, ¿qué piensa?
Que es un video-juego, que no puede ser... Alucino. Su fisiología, sus músculos, sus zancadas... Es tan increíble lo que hacen que, en fin... Correr es muy sacrificado pero no deja de maravillarme que en plena carrera puedan ser más rápidos que yo en mis series.
¿Por qué la maratón?
Porque me gusta. Asumo que esta carrera traspasa el umbral de lo que puede entenderse como vida sana, pero te atrapa. Y ya no te suelta.
¿Admira usted a alguien?
A nadie en concreto. Si tuviera que señalar a alguien, me quedaría con Victor Gonzálo, que se ha sacrificado mucho y me ha mostrado ciertos valores del deporte que me resultan esenciales.
Carlos R. Galindo
Fuente: Sport
El keniano Kosgei vence con una discreta marca
El atleta keniano Hosea Kipyego Kosgei con un discreto registro de 2h.14:42 en categoría masculina y la fondista etíope Mihret Tadesse con un tiempo de 2h.42:12 en femenina se han proclamado vencedores del Marató de Barcelona 2008 que hoy se ha disputado en la ciudad condal.
La prueba ha batido todos los récords de participación de su historia con 9.125 inscritos de los que 7.978 tomaron la salida, con un calor (sobre 22º) y un viento que la han convertido en muy dura. Así, poco después del kilómetro 24 el azulgrana Nacho Cáceres ha abandonado, un hecho que complica su objetivo de lograr la mínima olímpica para Pekin.
Ha destacado el tercer puesto de Roger Roca, primer español que sube al podio de la prueba después de que el madrileño Albert Juzdado venciese en la edición del 2003.
Como era de esperar la 'legión kenianà salió dispuesta a marcar el ritmo de la prueba desde el comienzo, y el veterano Peter Korir y su compatriota Benson Olenakeri pasaron por el kilómetro cinco en un tiempo de 15:19, seguidos a sólo dos segundos por Hosea Kosgei, Kiprop Korir y Johnstone Chebii, el vencedor de la pasada edición. A siete segundos pasaba Nacho Cáceres junto al finés Janne Holmén, campeón europeo de maratón en el 2002 y que ejercía de 'liebrè del español.
Las posiciones se mantenían al paso por el medio maratón (21.097 Km.) aunque Hosea Kosgei se había unido a Korir y Olenakeri. Los tres invirtieron un tiempo de 1h.04:08, a ritmo de récord de la prueba.
El grupo perseguidor, liderado por Chebbi, Holmén y Cosmers Kemboi pasaba a más de un minuto de los líderes y Nacho Cáceres pasaba a casi dos minutos, con una marca de 1h.05:40, que estaba dentro de sus previsiones de finalizar en 2h.10 o 2h.11. En categoría femenina la etíope Mihret Tadesse mandaba con absoluta autoridad y era primera en el ecuador de la prueba con un tiempo de 1h.15:57, seguida a casi dos minutos por la keniana Tabita Kibet y la también etíope Mihret Anamo, que lo hacían con un registro de 1h.17.42.
En el kilómetro 30 el keniano Hosea Kosgei era el líder, pasando con un tiempo de 1h.32.51, después de la retirada de Peter Korir y Benson Olenakeri, que habían realizado funciones de 'liebrè. Sus inmediatos perseguidores, a algo más de minuto y medio eran los también kenianos Cosmers Chemboi y Johnstone Chebii. Nacho Cáceres, que se retiraba en el kilómetro 24 dejaba al igualadino Roger Roca como primer español y que finalmente ha acabado el tercero.
El ataque de Johnstone Chebii llegaba en el kilómetro 32, pero Kosgei resistió bien y mantenía un minuto y medio de ventaja sobre su compatriota, al que se unía Kebede Kebele. Roca también atacaba y protagonizaba una remontada espectacular para colocarse quinto, a tres minutos del líder.
Kosgei, de 26 años, mantuvo su ritmo hasta el final para entrar vencedor con 1'50« de ventaja sobre Chebii y algo más de dos minutos sobre el igualadino Roger Roca que, a pesar de sufrir algunos calambres en los tres últimos kilómetros entraba en tercera posición con una marca de 2h.16:53, veinte segundos por encima de su mejor marca personal, pero lo importante era estar en el podio.
La victoria en categoría femenina ha sido para la etíope Mihret Tadesse con un tiempo de 2h.42:12. La joven corredora africana que ha mandado de principio a fin y sólo su compatriota Mihret Anamo la ha inquietado en los últimos kilómetros, entrando segunda con un registro de 2h.43:43. La primera española ha sido la barcelonesa Noelia Román, en la octava posición y con un registro de 2h.58:58.
Fuente: Mundo Deportivo
Roger Roca: “Soy feliz por haber subido al podio”

El gran triunfador de la maratón fue el igualadino Roger Roca, tercero en el podio: “Me siento feliz por la carrera y por el resultado”, aunque admitió que sufrió mucho en los kilómetros finales. Roca añadió: “Lograr una marca baja o batir el récord de la prueba es casi imposible cuando se corre bajo el calor o el viento que ha hecho. Tenemos la suerte de tener un clima benigno pero el calor pasa factura. He sufrido lo increíble y he tenido algunas rampas en los últimos tres o cuatro kilómetros”.
El fondista catalán explicó: “Me siento feliz por haber subido al podio, pero siento que no he podido dar el cien por cien y, al final, perdí un minuto, lo que me impidió mejorar mi marca. Pienso que lo importante es el podio cuando corres en casa con tus amigos, tu familia y mucha gente está en la calle apoyándote”, ha añadido. Roca pasó por la medio maratón en la décimo cuarta posición y ya era quinto en el kilómetro 35: “Me sentí con fuerzas para atacar desde el kilómetro 30 al 35 y he ido superando corredores africanos hasta que he notado la dureza y he usado la cabeza hasta el final”.
Nacho Cáceres estaba destinado a ser el gran protagonista de la Marató de Barcelona. El azulgrana (31), sin embargo, optó por retirarse mediado el kilómetro 24. Fue justamente cuando se dio cuenta que se esfumaban sus posibilidades de conseguir la marca mínima necesaria para participar en los Juegos de Pekín. “Hoy tocaba el día malo...”, reconoció visiblemente abatido.
Cáceres admitió que se descolgó de las ‘liebres’ y ya no pudo contactar de nuevo con ellas. “Había que acelerar; se me escaparon. Fue entonces cuando opté por seguir mi propio ritmo. Pasé por la media maratón en 1h:05.20, que tampoco estaba muy lejos de mis previsiones”. El azulgrana admitió que acusó el exceso “de calor y también el viento, sobre todo, en la Gran Vía y en la línea de playa. Entendí que no era el día de ‘atacar’ la marca mínima olímpica y contemplé la posibilidad de volver a intentarlo más adelante. Fue entonces cuando decidí retirarme”.
No sabe que hará a partir de ahora. “Tendré que consensuarlo con mi entrenador, Enrique Pascual. Tal vez, volveré a intentarlo en abril, en Rotterdam... No estoy seguro. Lo mejor es que temple los nervios y analice la situación con calma, porque otra posible opción sería correr en un par de semanas. Lo que está claro es que si me reservo para el mes de abril, tendré que iniciar un ciclo nuevo y eso entraña sus riesgos. En cambio, ahora mantengo la forma. En dos semanas se disputa la maratón de Roma. ¿Por qué no?”.
No sufrió los rigores climáticos en la salida pero sí pocos kilómetros después: “ya sabemos que la temperatura en Barcelona sube un montón. En el 30, el recorrido queda al descubierto y el sol castiga sin piedad. ¿De que me hubiera servido seguir en carrera y acabar en un tiempo de 2h.14? ¡De nada...!”.
Carlos R. Galindo
Fuente: Sport
Correr para contarlo y terminar la primera
Una redactora de Público, ‘amateur', recibe el encargo de disputar el Maratón de Barcelona y finaliza como primera española y octava mujer

Hace sol. Un punto de calor. Un día perfecto para subirse al tren del maratón y tomar Barcelona en 42 kilómetros y un poquito más. Un poquito más (195 metros) que, a menudo, se hace eterno: al otro lado, tras la meta, aguarda el orgullo, la satisfacción, una suerte de fecilidad. Una amalgama de sentimientos que cuesta poner en palabras porque, sin pedir permiso, los nombres y las caras se cuelan.
Aparece Silvia, con el pequeño Víctor y el que viene en camino, siempre dando aliento. Y Chema, el primero en lanzar el gran reto, el sueño de bajar de las tres horas. Y Toni y Fernando, recuperando ese maltrecho tobillo a marchas forzadas. Y Ferran, que no ha podido participar. Y ese grupo de amigos fantásticos que, la noche anterior, se presenta en tu casa por sorpresa con un delicioso pastel que lleva alas y mucho amor. Y el Pequeño Saltamontes, que espera en la meta para darte un abrazo de felicitación por tu marca. Y Johnny, y Justri y Galindo, tus compañeros de profesión, que te acribillan a preguntas después de justificarse: "Es que has sido la octava mujer, la primera española en cruzar la meta".
Y, entonces, los miras, incrédula, y les dices que no puede ser, que no puedes estar al otro lado, en el lugar del entrevistado y no en el del entrevistador, que esa posibilidad no entraba, ni de lejos, en tus planes. Que las tres horas, sí, que ése era el objetivo, siempre que el tobillo se portase bien y los elementos se diesen, cosa siempre incierta en un maratón.
Y antes de que Bep, con su sonrisa de satisfacción, aparezca para conducirte hasta el podio para recoger tu copa de primera española clasificada, les dejas una frase, en un arranque de sinceridad: "Que una amateur como yo haya sido la primera clasificada ilustra la situación del maratón femenino en España".
No es momento de grandes reflexiones sino de disfrutar. De felicitar a Roger Roca por su excelente tercer puesto y reproducir la película de una carrera que ha resultado fantástica, pese a los pequeños dolores y los instantes de duda.
Porque es fantástico salir, camuflada entre la élite, rodeada de 9.100 atletas y avanzar al ritmo que marcan las liebres de las tres horas con sus globos de color. Y abandonarlas, apenas unos kilómetros después, superado el Camp Nou, porque hacen la goma y el ritmo del grupeto que va justo delante te conviene más. O eso crees.
Y seguir ahí, rodeada de hombres, al paso por la plaza Espanya, la Pedrera y la Sagrada Família, que rebosan gente. Y escuchar cómo esa gente, que no te conoce de nada, te anima, gritando el nombre que luce en tu dorsal, por el simple hecho de ser mujer en un territorio aún muy masculino. En cualquier caso, se agradece. Porque, en esos ánimos, hay también un reconocimiento.
Y entonces, se aproxima el medio maratón y decides dejar que el grupo progrese porque su ritmo es demasiado fuerte: 1h28m. El calor aprieta. Bebes agua, atrapas medio plátano y prosigues, a tu ritmo, buscando aliados ocasionales que hagan la cosa más llevadera. Y sigues viendo gente y gente, en las aceras, animando. Y te felicitas porque los barceloneses han decidido unirse a la fiesta.
Llega el fatídico kilómetro 30, el viento sopla y el gemelo se queja; los cuádriceps se cargan, las piernas flaquean. Aparecen las dudas, el temor. Pero la mente se impone, el corazón puede. Reajustas el ritmo y sigues. Quemando kilómetros, atravesando parajes cotidianos, la Ciutadella.
Te semirecuperas. Y, de repente, encuentras un nuevo aliado que, silencioso, te conduce por las Rambles y el Paralelo. Y cuando no sabes si las piernas resistirán, superado ya el kilómetro 40, te dice: "Venga, que ya está, que has hecho una carrera fantástica, que bajas de las tres horas". Y, sin saber de dónde, sacas las últimas fuerzas, cruzas la meta y miras el reloj: 2h58m. Tiras el billete de metro que habías guardado por si acaso y dices: "¡Ha sido genial!".
Noelia Román - Barcelona - 02/03/2008
Fuente: Público
Barcelona dará un salto al futuro

Si les digo que la maratón de Barcelona la ganó un tal Hosea Kogei –que no Kosgei–, ustedes me dirán con toda razón, bueno, muy bien: ¿y qué? ¿Quién es ese señor? ¿Con quién ha empatado?... Ese es el problema actual de las maratones en todo el mundo. La presencia de los fondistas africanos, que copan machaconamente las primeras posiciones relegando a los ‘blancos’ a los lugares de consolación, se ha convertido en un inconveniente, no porque sean negros y ganen, que están en su perfecto derecho y para eso se adaptan mejor a la distancia, sino porque muchas veces no añaden nada nuevo al propio espectáculo. Añádase a esa cuestión que muchos de los fondistas negros contratados no siempre garantizan marcas de relumbrón pero si llenan las arcas de los representantes (casi siempre blancos), que los ofrecen a los organizadores con la seguridad –si es que en una maratón se puede hablar de seguridad– de que correrán en tiempos estimables. Es evidente que no se puede contratar a un Haile Gebreselassie en cada carrera. Para eso, harían falta montañas de dinero. La solución pasa por hilar fino, muy fino. Ser selectivos.
Barcelona hizo su apuesta y la hizo bien... hasta que la distancia dictó su ley –Kogei pasó por la media maratón en 1h:04.09–. Hasta el kilómetro 27 llevaba márchamo de bajar de 2h:09. Desde el coche del director de carrera se le pedía que se relajase. Pero el keniano se obstinó. Y lo acabó pagando caro. Por lo que respecta a los españoles, todo se centró en Chema Martínez, que no pudo participar a causa de un inesperado proceso gripal. A partir de entonces, la responsabilidad pasó a manos de Nacho Cáceres. Y la retirada del azulgrana en el kilómetro 24 relegó todo el protagonismo al igualadino Roger Roca, tercero a la postre. Los tiempos acreditados fueron muy pobres; impropios de una carrera de esta naturaleza, desde luego. Esa es una de las asignaturas pendientes que deberá resolver la organización en el futuro.
La maratón de Barcelona disputada este pasado domingo no la ganó el tal Kogei; la ganó la ciudad entera (de cabo a rabo); la ganaron los miles de corredores que se lanzaron a trotar por las principales calles hasta completar los terroríficos 42,195 kilómetros –propósito que lograron el 96% de los corredores–, la ganó la legión de atletas extranjeros que confiaron en la organización de la prueba (RPM) –dejando sus buenos dineros en la ciudad, por cierto– y que, a buen seguro, repetirán en un futuro próximo convirtiéndose, además, en transmisores de los enormes valores deportivos, turísticos y cívicos que ofrece la carrera. La Marató la ganaron los voluntarios, los servicios médicos, los masajistas y, sobre todo, la Guardia Urbana y los Mossos d’Esquadra cuyo papel merece ser destacado con letras mayúsculas –quien esto escribe observó en primera persona –y no sólo una vez– como regulaban el enorme flujo humano (una marea incontenible de corredores) a la vez que animaban a los participantes con palmas y gritos, lo que confirma que ya han hecho suya la carrera. Un trozo muy grande de la maratón ya les pertenece. Pero si hay un ganador en la carrera barcelonesa ese es, por encima de todo, el ciudadano de a pie. El transeúnte que se sumó a la fiesta de forma multitudinaria, superando cualquier previsión..
Carlos R. Galindo
Fuente: Sport
"Estoy sorprendida y abrumada"
Entrevista a Noelia Román
La redactora de 'Público' habla sobre su insólito éxito en el Maratón de Barcelona.
¡Menuda la que ha liado con su actuación en el maratón de Barcelona!
¡Pues, sí! Estoy sorprendida y abrumada por la repercusión que ha tenido.
¿Se lo podía imaginar?
¡Ni por asomo! Nunca pensé que algo que es tan personal y cotidiano para mí pudiera provocar tanto revuelo.
Pero eso de hacer de cronista y atleta a la vez...
Lo cierto es que yo ya tenía la intención de correr el maratón y, como el jefe no quería perder recursos, se le ocurrió que, ya puestos, mi esfuerzo sirviese también para el diario.
Ah, ¿pero se entrena?
¡Claro! Es imposible correr un maratón en ese tiempo sin entrenarse. Como los miles de corredores populares que disputan maratones, yo dedico parte de mi tiempo libre a prepararme.
¿Saber que tenía que trabajar después la empujó a correr más?
No, pero es cierto que, mientras corría, en algún momento pensé en lo que me esperaba por la tarde y en que, una hora después de que yo llegase a meta, el Barça se enfrentaba al Akasvayu...
¿Le han hablado de Pekín?
Medio en broma medio en serio, más de uno me lo ha comentado. Pero eso es para los profesionales y yo no lo soy.
¿Qué felicitación le hizo más ilusión?
Las valoro todas, pero la de Martín Fiz, todo un campeón del mundo de maratón, me sobrecogió.
Fuente: Público
¿El mejor maratón de España?
Carta de Barcelona
El 2 de marzo corrí mi primer maratón en Barcelona. Me habían dicho que la organización dejaba mucho que desear respecto a lo que se ofrecía al corredor.
Por suerte, se han mejorado muchas cosas, como aumentar las bebidas isotónicas en los avituallamientos, ya que otros años sólo había para los primeros miles.
También me parece muy positivo que se hayan contratado fisioterapeutas, estoy segura de que los corredores que sufrieron rampas lo agradecieron.
No obstante, me parece alucinante que siga sin haber suficientes baños... ¿Acaso piensan que cuatro lavabos son suficientes para los 9.125 inscritos? Yo, evidentemente, creo que no.
Quizás al Sr. Hereu le habría hecho gracia tener a los 7.441 corredores, que finalmente salimos, haciendo sus necesidades en la plaça Sant Jaume, como si de caganers se trataran. Una chica extranjera que alucinó de que no hubiera baños. Me dijo que era la primera vez que se encontraba con algo así.
Montse León. 10.03.2008
Fuente: 20 minutos