Me presento en tres líneas: siempre hice deporte por mi cuenta, nunca a nivel competitivo, y corría de vez en cuando. Casi con 27 años de casualidad me presenté en un estadio de atletismo y ese año hice 1:57 en 800, la prueba a la que concluimos que se adaptaban mejor mis características. Al año siguiente ya logré 1:54. Mi tope fue 1:53;6 (tras retomarlo con 32 años y tras tener que dejar de competir un par de años por estudios/trabajo) y 800 metros siempre fue mi prueba principal aunque lograse medallas como relevista a nivel autonómico completando el relevo largo y corriese también algún 1500, además de por supuesto millas y carreras populares (a ritmos de 3:25/3:30 para carreras entre 10 y 15 km). El mil lo corría en algún entrenamiento a tope y mi mejor marca en él fue 2:28.
Ahora mismo ya tengo 40 tacos y otras obligaciones familiares y profesionales, no duermo lo que debería para entrenar fuerte, tengo menos tiempo disponible y por todo lo dicho me falta continuidad. Consigo salir a correr tres días por semana, pero siempre solo porque no tengo horarios fijos, y normalmente hago unos 25 km semanales (una tirada larga, un día de trote de calidad y otro de farlek, cambios de ritmo o similar o bien de circuitos Oberón). Ya no compito ni siquiera en populares y no tengo más objetivos que mantenerme en forma, por lo que también hago gimnasia, pesas o remo ergonómico en casa. Peso 77 kg para 1:81 y sigo siendo un entusiasta del atletismo. Sólo por esos días que milagrosamente me encuentro bien y ruedo unos kilómetros fuertes con zancada suelta ya vale la pena. Además una ventaja de nuestro deporte es que mientras no lo abandones (ni te abandones) sabes que dentro de cinco años si se dan las circunstancias lo planificas un todo y puedes probar una media o incluso un maratón (aunque me echa para atrás para esto último la excesiva pérdida de peso que supondría).
Saludos a todos

Responder Con Cita

