Crónica de un domingo de errores y sorpresas:
Eran las 7:30 del domingo esperado, cuando sonó mi despertador, no cambié ninguno de los hábitos domingueros que llevo tiempo perfeccionando, a los 5 minutos volvió a sonar el despertador y fue entonces cuando escuché la frase que más ánimos me da: ¿Te levantas o te levanto? Y llego el momento de levantarme, pero algo raro pasaba, no tenia nariz ni garganta y los labios secos de una noche de ronquidos, lo bueno era que no había fiebre.
Me fui a la ducha intentando tomar la decisión de ir o no a morirme en una carrera de 10 km, después de 10 minutos bajo el chorro del agua, aun no lo había decidido, me dispuse a lavarme la nariz, con ese magnífico invento de las abuelas de nuestras abuelas (o más) y cuando acabé podía respirar por la nariz, esto me hizo decidir ir a correr.
Preparé el desayuno, bajé al jardín del vecino para coger una rosa y le llevé el desayuno, con rosa incluida, a mi mujer; después me di cuenta que era una mala idea, una persona que ha estado toda la semana sin dormir mucho, el día de descanso a las 8:15 no sabe diferenciar entre una rosa y una tostada de mermelada.
Después del desayuno, el mío basado en 1litro de leche con media barra de pan en tostadas, nos dispusimos a salir camino de Armilla, 1h 15´despues estábamos en Armilla buscando aparcamiento, eran las 10: 15 de la mañana,
volvía a encontrarme con la nariz taponada y la garganta seguía sin ser la mía ¿me la habrían cambiado mientras dormía por la de un vejete acatarrado?
Cuando llegamos al punto de salida, la gente estaba como loca calentando y yo aun iba con mi chándal abrochado hasta arriba y sin ganas de despojarme de él, comprobé si tenía fiebre (a mano o como decía mi profesor de pediatría por el método hipocrático) y parecía estar bien. Así que a buscar ánimos y ponerme a calentar.
Como no encontré los ánimos suficientes, mi calentamiento fue unos paseos de aquí para allá con la mujer y un poco de estiramientos.
Mientras tanto pregunte a un chaval por el recorrido y parecía fácil, la mayoría era llano o con tendencia a la bajada, me anime un poco más y empecé a quitarme el chándal. ¡Que frio! Yo tenía frio, veía a los demás sudorosos del calentamiento y yo con frio.
10 minutos antes de empezar la carrera me encontraba medianamente bien, con bastante mucosidad, pero bien; había descartado correr fijándome en tiempos, solo correr y acabar. Le cambie el reloj a mi mujer y nos situamos en la salida, al final (vaya error).
Se dio el disparo de salida y yo listo para empezar a correr, vaya mierda, como a los dos minutos pasé por el arco de salida y andando.
Me olvidé del fallo de no coger posiciones y me centre en llegar, paso a paso, sin obligarme mucho, pero tampoco ir paseando; en ese momento fue cuando mejor lo pasé, iba en mi mundo, con una sonrisa de oreja a oreja, pensando en la música, sin ver ritmos de nada, se me olvido hasta el resfriado.
Cuando llevaba unos 2km empecé a agobiarme con el ritmo continuo, iba en mi ritmo, pero necesito cambios, me aburre y hace que empiece a pensar en cosas malas, decidí aumentar el ritmo un rato (el que pudiera), así fue hasta que alcance a un amigo del club de atletismo de Armilla que corría con otro del club.
Llevábamos un rato corriendo juntos cuando vemos el coche del tiempo viene por detrás pitando para que los corredores nos apartáramos, era imposible que nos hubieran metido una vuelta, seguro que los primeros van dopados, menos mal, era un chaval con silla ruedas a propulsión.
Terminé mi primera vuelta sin mirar el tiempo que llevaba, no competía por tiempos, solo era terminar y seguí a ritmo de mi amigo y su colega hasta llegar al punto de avituallamiento que cometí un error (2º), me olvide de que no respiraba por la nariz y me metí un gajo de naranja en la boca, por poco si me ahogo, es verdad eso de que los hombres no podemos hacer 2 cosas o más a la vez (correr, respirar y comer), reduje el ritmo, respire lo más profundo que pude, bebí algo de agua y cuando me fije los compañeros de grupo me habían cogido unos 30 metros, así que mi tarea era volver a pillarlos y en eso me puse, los tuve al alcance, pero ellos empezaron a aumentar el ritmo y veía como se escapaban, tuve que desistir y seguir con el ritmo que me iba bien (lento, unas veces un poco más lento y otras un poco menos).
En la segunda vuelta el falso llano parecía tener más pendiente que en la primera, me costó un poco terminarlo e incluso cuesta abajo notaba que no recuperaba bien, vi como me pasaba bastante gente, aunque seguía viendo a mis excompañeros un trozo más adelante. Por fin recuperé el aliento y me lance hacia la meta, pasé a muchos de los que me habían pasado y me quede a 15 segundos de mi amigo.
¿Os podéis creer que no mire el tiempo que hice?
Una vez acabada la carrera iba cansado pero muy contento, había acabado mi primer 10000 corriendo, con buenas sensaciones y conociendo un poco más mi cuerpo.
Aquí llego otro error (3º), la gente hacía cola, pensé que era para recoger la bolsa que dan a los participantes, en verdad era eso, pero el frio que yo estaba pasando era horrible, decidí salir por un hueco de la valla y me dijo un chaval de la organización que debía seguir el orden. Maldita sea, había sudado, resfriado como estaba y pasando un frio del carajo. Lo mejor es que cuando fuimos a llegar a donde daban las bolsas, estas se habían acabado hacia ya rato. Vaya mosqueo pillé, encima me dice un ca…brón que la
próxima corriera más y tendría bolsa. Me daba exactamente igual la bolsa, camisetas tengo para dar y regalar imbécil.
No sabe esta gente con quien se están metiendo, la
próxima llego el primero y rechazo cualquier premio, pero eso sí, dejo ropa preparada en la misma línea de meta.
Y para colmo mi mujer venia hacia mí con una sonrisa, como si le hiciera gracia que pasará frio, menos mal que en su bolso- conteiner entra de todo y llevaba mi chándal. Pero la sonrisa era porque había volado, si, si volado.
Mi mujer cronometro mi prueba (desde el arco hasta el arco) y este fue el resultado:
53´44” en 10 km, según mis cálculos a 5,22 el km. Aunque según la organización tardé 55´47” a un promedio de 5:35/km. Creo que la diferencia entre unos tiempos y otros es porque la organización cuenta desde el pistoletazo de salida y mi mujer desde que pasé por debajo del arco de salida.
Me da igual, las dos cifras son para mí un subidón, entrenado (aunque no específicamente la carrera) desde el 22 de diciembre de 2009, con mi sobrepeso (ahora con 4 kg menos que cuando empecé) y con el resfriado que llevaba a cuestas he bajado de la hora en un 10000. Quizás para alguno de vosotros esas marcas son de chiste, pero a mí me saben a gloria. He desenterrado los tiempos que hice el año pasado (11,7 km en 1h 25´03” a un promedio de 7:16/km) y ver que he bajado en casi 2 minutos mi promedio en un mes y medio de entrenamiento me dan ganas de seguir, esforzarme más y ver hasta dónde puedo llegar; ya sé que al principio los progresos son mayores, pero no me esperaba tan buen rendimiento; iros preparando porque ya mismo me tenéis bajando de los 50´ y probando en una media.
El resto del día feliz como una perdiz, comiendo


sanísimo y empezando a planificar entrenamientos específicos para correr.


