Jueves, 20 de noviembre de 2008.
Viernes, 21 de noviembre de 2008
30 min. a 5'. Estiramientos. Abdominales, lumbares, brazos y hombros.
Domingo, 23 de noviembre de 2008.
Medio Maratón Internacional de Elda o "Edu, quiero bajar de 1:39:59"
Para ragonro66, ahí va la crónica. Para los demás, perdón por el tocho:
La carrera era a las 10:15 pero hasta las 9:30 podíamos recoger el dorsal, así que quedé con mi hermano la noche antes en pasar a recogerlo por su casa a las 8:30 ya que nos teníamos que ir hasta Elda, encontrar la salida y aparcar.
La cena fue ligera, un poco de arroz blanco con queso fresco y jamón york y un poco de leche con muesli, ciruelas pasas y avellanas. Un par de onzas de chocolate para endulzar el tema, pero nada más. A las 23:00 estaba frito.
Me desperté a las 7:30 pensando en desayunar a las 8, un par de horas antes de empezar a calentar. El desayuno fue un café generoso con poca leche, sin azúcar, con miel, dos tostadas pequeñas con aceite y sal y un plátano.
En Alicante estaba nublado, pero luego en Elda el día era perfecto, con sol y casi sin aire, si acaso una pequeña brisa.
Encontramos la salida bastante rápido y aparcamos a escasos 50 m. Había bastante gente, más de 800 corredores, pero había bastante sitio libre.
Después de recoger los dorsales, bromear con algún amigo y hacer alguna foto nos fuimos a prepararnos. Yo, antes, mandé un fax porque en casa no me había dado tiempo y ya en perfectas condiciones me fui a cambiarme. Vaselina entre los dedos y en la planta del pié, en los pezones y en los muslos, calcetines estirados y gorra, ya que el sol pegaba con fuerza y las zapas de las grandes ocasiones.
El calentamiento fue suave, unos diez minutos entre trote, estiramientos ligeros, subir un poco las pulsaciones con algún progresivo y algo de movilidad articular, sobre todo tobillos y rodillas.
En la salida nos colocamos en el montón, evidentemente, sin más pretensiones que no perder demasiado tiempo en la salida pero conscientes de que nuestro ritmo objetivo (4'40-4'45) no nos exigía ponernos con los keniatas.
Tras el mogollón del pistoletazo, los empujones y algún que otro pisotón, mi hermano se puso a mi lado y empezamos la andadura.
El primer km. lo pasamos en 4'10, lógicamente por el acelerón de la salida, intentando buscar huecos y evitando los tapones, pero los dos siguientes ya fueron una vuelta al ritmo objetivo.
Pese a que la organización había publicitado un recorrido rápido, homologado y perfecto para hacer marca, la verdad es que había tres subidas de más de 1 km. (una por vuelta) que nos hicieron marcar en la última subida dos parciales de 5'10 y 5'15 que a mi hermano lo terminaron de reventar, ya que además eran desde el km. 16 hasta el 17,500, justo al final cuando ya los cuádriceps decían que a ellos lo que les gustaba era que les cayeran las gotitas de las cañas encima.
Hasta ese momento, la carrera iba bien, demasiado bien, ya que mi hermano se encontraba con ganas y los parciales los íbamos haciendo bastante buenos, entre 4'30 y 4'50 todos. Yo no paraba de frenarme y frenarle a él, obligándole a beber cada 4 ó 5 km. como mucho sabiendo que al final, inevitablemente, lo pagaría. Efectivamente, la última vuelta, fue una lucha contra los parciales. Íbamos justos, de manera que en la subida que comentaba anteriormente, la última, cuando ví que nos habíamos ido hasta 5'10 pensé: "A tomar por culo la hora cuarenta." Pero, hete aquí que en la bajada mi hermano empezó a tirar y en el km. 18 ya habíamos recuperado el tiempo, eso sí, no nos podíamos permitir bajar de 4'50 en los tres últimos, en ligeríííííísima subida 2,5 km. y 500 m. de recta de meta en llano.
A falta de 1,5 km. el pobre ya no podía más, el tirón de la bajada lo había dejado tieso y me dijo: "Edu, no puedo ir a más de esto. Mira a ver si llegamos así." Yo le dije: "Pues Luis, así no llegamos por 20 segundos, así que aprietas el culo o la próxima vez te buscas otra liebre. Sígueme." Y empecé a tirar poco a poco de él, viendo como poco a poco se quedaba, hasta que llegamos a la recta de meta y cuando quedaban unos 300 metros vió el cronómetro en grande en la meta y el tiempo que marcaba y el cabrón pegó un sprint sacando fuerzas no sé de dónde y conseguimos entrar juntos.
Al final, objetivo cumplido: 1:39:22 real y 1:39:37 oficial. Nos tocó, efectivamente, apretar un poco el culo, pero la cosa salió a pedir de boca.
Conclusiones:
-. Los esfuerzos innecesarios y las empalmadas, al final se pagan.
-. Hay que mantener un ritmo objetivo constante siempre, aunque nos encontremos con fuerza para ir más rápido, y sólo apretar al final (si se puede) para entrar con unos segundos de holgura.
-. Hay que beber un par de sorbos de agua cada 4 ó 5 km. desde el principio aunque no se tenga sed.
-. Yo estoy para 1:30 bien.
-. Los keniatas no deberían correr en nuestra categoría.