Media Maratón de Torrevieja 2010
Me va a costar mucho escribir esta crónica, ya que estoy completamente feliz y todavía algo emocionado.
Si la Gbka. tuviera diario la habría escrito en el suyo porque la carrera de hoy es suya. Es mi mujer, mi compañera, mi amiga y la que me presta atención cada vez que me apetece hablar de mi afición, así que desde aquí, aunque no lo va a leer, le agradezco todo lo que hace por mí de forma infinita después de haberme echado a llorar en sus brazos cuando he entrado por la puerta de casa. Sin ella nada sería igual.
Y como ella no tiene diario, pues la cuelgo en el de Isidronew porque esto también va dedicado a él. El tío lleva desde noviembre diciéndome lo que tengo que hacer y tomándose la molestia de mandarme los entrenamientos y llamándome para preocuparse por cómo voy, así que ahora mismo no tengo palabras para agradecérselo. Parezco Almodóvar agradeciendo y dedicando a todo el mundo el Óscar, pero es que desde que entré en el foro en mayo o junio de 2008 con una marca de 1:37 precisamente en Torrevieja, tenía como objetivo bajar de 1:30 en media maratón, un objetivo que me puse como Migmac, por redondear, sin saber lo difícil que era conseguirlo para un trotón popular como yo.
Esta mañana ha caído por fin, concretamente ha sido 1:29:01 de oficial y 1:28:52 de real y todavía se me saltan las lágrimas de la emoción. Las endorfinas, supongo. Ya sé que con esa marca no dejo de ser un p*to trotón de tantos miles y miles que corren a diario por ahí y que hacen mejores tiempos que yo, pero ahora mismo me siento como si hubiera sido yo el que le ganó a Lagat la final del 5.000 en Berlín hace casi un año.
El deporte ya no me da de comer; hace más de diez años que hice todo lo que tenía que hacer en esto y hace nueve desde la última vez que había llorado por culpa del deporte, aunque en aquella ocasión fue por motivos muy diferentes. Era un 31 de agosto y estaba frente al mar, solo, con la mirada perdida en el horizonte y llorando como un chiquillo al que se le ha escapado un globo y sabe que nunca lo va a volver a recuperar.
Hoy he llorado de alegría, de emoción, de felicidad. El que nunca se haya emocionado contemplando el amanecer corriendo por la playa, pisando la tierra húmeda de un sendero de montaña o sintiéndose el único ser viviente sobre la tierra en una carretera solitaria bajo un sol abrasador no sabrá de lo que hablo, pero muchos de vosotros seguro que alguna vez habréis experimentado sensaciones parecidas. Pues así estoy ahora mismo: absolutamente feliz.
Esta última semana no había sido la mejor porque los trotones habían estado malitos y no había podido entrenar de la forma debida, así que tenía muchas dudas respecto a la carrera de hoy. Encima me he levantado pesado e incómodo porque anoche se me fue la mano con el arroz y cené más de lo debido. Me he tomado el desayuno sobre las ocho (café con leche y miel, una naranja, un plátano y dos rebanadas de multicereales con aceite) y he ido a recoger a mi hermano (otro crack, apenas sin entrenar 1:41).
Como la carrera era a las diez y Torrevieja está casi a 45 minutos de casa, la Gbka. no ha podido venirse, así que hemos ido los dos solos, aunque Isidro iba a estar también por allí. Me habría gustado haberlo visto antes de la salida porque siempre tiene la palabra precisa y seguro que me habría dado confianza, pero no ha podido ser, así que con un calentamiento cortito para poder situarme más o menos bien en la salida me he colocado en la parte delantera del grupo de 2.000 corredores y sólo he tardado 9 segundos en cruzar por debajo del arco tras el pistoletazo.
Un viejo conocido (el del cartel de 1:30 de Pinoso y Orihuela) era, esta vez sí, el globo de 1:30 así que me he pegado a rueda con la intención de no despegarme de él. Se ha montado un buen grupo entorno al globo, ya que era una media rápida, llana aunque no tanto como yo esperaba, y bien medida y señalizada, lo que hacía que fuera una buena plaza para torear.
He empezado cómodo, con buena respiración y buena zancada lo que me ha hecho ser optimista en los primeros kilómetros. La única duda que tenía era que si me pegaba al globo e iba marcando el ritmo justo para 1:30 corría el riesgo de que si petaba a falta de cuatro o cinco kilómetros no tendría colchón para cumplir el objetivo.
En el kilómetro tres he pensado lo que he pensado y he dicho: “Enga, Edu, que las princesas a los que quieren es a los valientes”, y he decidido que en el grupo se estaba muy bien pero que lo de hoy era gloria o muerte y he abandonado el grupo y me he ido para delante a correr mi propia aventura.
En ese momento se ha puesto a llover, no de manera muy fuerte, pero a llover al fin y al cabo. Yo creo que todos los que corrimos hace dos años esta misma media nos hemos acordado de ella, Villam sabe de lo que hablo, pero esta vez sólo ha durado hasta el kilómetro diez o doce, más o menos.
La carrera iba transcurriendo algo incómoda pero bien, según lo previsto. El suelo estaba lleno de charcos pero siempre había huecos para ir pasando sin salpicar demasiado aunque la tracción en mojado de las Aegis no es un punto a su favor. Por lo demás, son un zapatillón y se han portado como lo que son, un pepinaco como dice Fenixx.
Por el km. diez he pasado en 41’57’’, perfecto, aunque en ese momento ya iba buscando a Isidro entre la gente como un tenista a su entrenador porque era un paso por meta y pensaba que podría estar por ahí. Nada. El tritón no daba señales de vida. Iba pensando en que en cualquier momento aparecería con un grito de aliento, de ánimo, pero nada, me había abandonado a mi suerte

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En esos momentos iba solo, en tierra de nadie, treinta segundos por delante del globo y haciendo mi propia carrera, con mis propias dudas y con mis propios pensamientos, justo todo lo contrario de lo que me había recomendado Uva. De todos modos no iba mal, me encontraba con fuerzas y aunque quedaba media carrera en ese momento estaba confiado.
Iba pensando en el km. 16. En la primera vuelta (eran dos vueltas) me había fijado en que a partir de ese kilómetro estaba la única zona en la que el perfil picaba un poco hacia arriba. Iban a ser dos km. más o menos de ligera subida y algún que otro tobogán muy, muy suave pero que podrían atragantarse en caso de no llegar con fuerzas.
Ese ha sido el único momento de debilidad, entre el 14 y el 17, aunque he apretado el culo y no he bajado el parcial. En realidad he hecho una carrera muy regular, los primeros 5 km. me daban un parcial de 4’11’’, en el km. 10 el parcial era de 4’12’’ y al final me ha salido un parcial de 4’13’’.
En esas estaba, pasándolas regulín y buscando el cartel del 16 para ver si me había ido mucho del parcial. El globo no me pillaba, con lo cual sabía que iba bien, pero no aparecía por ningún sitio el km. 16 y los segundos iban corriendo. No miraba el crono, no me quería obsesionar, pero sabía que tenía que estar por ahí. Cuando estaba ya un pelín preocupado porque no veía el cartel del 16 el que ha aparecido ha sido el del km. 17 y en ese momento sí que he mirado el crono y ha sido cuando he sabido que lo había conseguido. Me quedaban 4 km. y sólo faltaba uno de subidilla suave y ya todo para abajo hacia la meta. La carrera era mía. Llevaba casi un minuto de margen y apenas faltaban cuatro km. Imposible que se me escapara. Aún así no me he relajado hasta la recta de meta.
En la recta de llegada estaba tan feliz que me he distraído buscando con la mirada a mi compa el tritón y he perdido dos ó tres segundos al decelerar un poco mirando hacia la gente. Quería dedicarle el tiempazo que iba a hacer, agradecerle el interés que se estaba tomando y decirle que de alguna manera esta carrera era también suya. Como no lo veía y tenía en mi mano bajar de 1:29 he acelerado los últimos 20 metros y he entrado en meta con los brazos extendidos y dando saltos de alegría.
Era el tío más feliz del mundo. En la zona de entrega de chips seguía dando saltos de alegría como un loco hasta que por fin he visto al tritón repartiendo los folletos de La Sanvalentín y me he ido a por él para abrazarlo y darle las gracias. Le he achuchado sólo un poco aunque en ese momento lo habría estrujado de contento y le he dejado que siguiera a lo suyo mientras me iba a enfriar un poco hasta el coche con una sonrisa de oreja a oreja. No solo había conseguido el objetivo, sino que había bajado de 1:29. Por 8 segundos sólo, pero lo había hecho.
He ido trotando hasta el coche para secarme y ponerme ropa limpia, he recogido la mochila de mi hermano y me he vuelto a la zona de meta para verlo llegar, lo que pasa es que él también ha hecho una buena carrera y cuando yo he llegado él ya había terminado y se había vuelto hacia el coche en compañía de Isidro. Nos hemos visto allí, hemos estado estirando un poco la lengua y las paticas y con un abrazo y la alegría de haber vuelto a coincidir nos hemos despedido.
Esta carrera ha sido también vuestra. Os agradezco los mensajes de ánimo y de interés que me habéis mandado. Os he tenido presentes en cada km. y gracias a vuestro ánimo, vuestros consejos y vuestro apoyo he conseguido uno de los objetivos de esta temporada 2009/2010.
Gracias de verdad.