“SE EQUIVOCÓ LA PEDROCHE”
Se equivocó la Pedroche…. Se equivocaba…. Esta chica no termina de acertar con la vestimenta para las Nocheviejas, se ponga lo que se ponga la polémica está servida, aunque tal vez esa polémica solo responda a su libertad de voto que siempre ha hecho público. Seguramente que si fuera pro oligarquía Cristina podría enseñar en televisión segmentos corporales no adecuados en horario infantil, pero optó por un camino difícil, por ideología, está condenada a ser criticada elija el traje que elija, incluso antes de elegirlo.
Me importa un comino el traje que lleve y cuanto tape; Me repatea que durante días tenga que ser el único tema de conversación, y me asquean más los comentarios sobre si es un bañador y tal, el ingenio de los carcas no tiene límites, eso pude comprobar cuando las “bragas vaqueras”, otra polémica curiosa ya que quienes tratan de imponer la moral victoriana hacían por escandalizarse ante esos pantalones cortos “incorrectos”, como si justificasen violaciones y como si fueran culpables de infidelidades. Sin embargo, nunca les preocupa si esos pantalones tan “diabólicos” se cosen en el Tercer Mundo, se mal pagan las materias primas o si se elaborando explotando a menores, cosa que a mí sí me preocupa.
A mi entender, en una sociedad progresista nadie debería juzgar la vestimenta de otra persona, ni ser ello un escándalo. Solo cuando Cristina se pone un vestido para la gala de Nochevieja es cuando se ponen voces de alarma sobre la mujer objeto, como si fuera el único caso..En un capitalismo que deshumaniza y que al molde del Heteropatriarcado utiliza continuamente a la mujer como objeto en todos los medios posibles, donde se obliga a la mujer a vestir de una manera acorde a la moda, a cuidar al máximo de su estética, a cumplir un rol de género basado en la sumisión, resulta que gracias a Pedroche much@s conformes al Heteropatriarcado se pueden dar un baño de dignidad, es surrealista.
Noticia debería ser los dos feminicidios que van en tan pocos días del nuevo año, y no un atruendo singular. Nos queda mucho por avanzar como sociedad.