Evitar esguince de tobillo

En el camino de un corredor hacia sus logros hay momentos duros, de gran esfuerzo y de gran sacrificio, aunque el peor de los obstáculos es cuando aparece una lesión.

Principalmente, las lesiones te impedirán la práctica deportiva, por no hablar del trauma psicológico que suponen. Es por ello que la prevención se convierte en un pilar fundamental.

La causa de la mayor parte de lesiones se debe a un sobreentrenamiento, pero también pueden deberse a un traumatismo accidental (torcedura o golpe). No consultar con un especialista puede llevar a un diagnóstico erróneo, aunque la intuición y el conocimiento también te pueden ayudar a reconocerlas.

El esguince de tobillo

Es una de las lesiones más comunes de los corredores. Es traumática, no por el sobreuso como suele ser más frecuente en este deporte.

El esguince de tobillo se trata de una lesión a nivel de los ligamentos del tobillo (distensión o rotura, dependiendo del grado de lesión), siendo más afectados frecuentemente los ligamentos de la zona externa del tobillo. El mecanismo más frecuente por el que se producen los esguinces es la torcedura en inversión, es decir, cuando queda la planta del pie hacia dentro, produciéndose la lesión en los ligamentos externos del pie.

Menos frecuentes son las torceduras en eversión en las que la planta del pie queda hacia afuera y se lesionan los ligamentos internos del tobillo. De esta manera, los ligamentos se alargan, llegando en ocasiones a romperse por no soportar tanta tensión.

Los ligamentos laterales externos del tobillo suelen ser los afectados en la mayoría de esguinces de tobillo, aunque también se produce este tipo de lesión en la parte interna de la articulación.

Signos de alerta

Hay tres signos que pueden indicar que se trata de una lesión grave: la incapacidad para apoyar el pie lesionado, la aparición de hematoma y, por último, la percepción de un pequeño chasquido en el momento de la torcedura, que puede indicar una fractura asociada o el arrancamiento de una pequeña porción de hueso del maléolo del peroné (zona donde se insertan algunos de estos ligamentos).

Prevención

La mejor prevención para evitar un esguince de tobillo es llevar las zapatillas suficientemente ajustadas y evitar terrenos abruptos. El trabajo de propiocepción (equilibrio con tu propio peso) es una forma sencilla de potenciar los tobillos y evitar los tan temidos esguinces.  Puedes desarrollarlo sobre el propio suelo o sobre alguna plataforma que dificulte el ejercicio.

Por otro lado, también serían muy útiles los trabajos de potenciación muscular y equilibrio, fundamentales tanto para un correcto tratamiento como para la prevención de esguinces de repetición.

Diagnóstico diferencial

En un esguince, los ligamentos son enlongados en exceso por lo que el sistema nervioso reacciona rápidamente, haciendo que el tobillo corrija su posición y quede volcado hacia el lado contrario gracias a un movimiento paradójico del astrágalo (hueso de gran importancia en la marcha, ya que hace de unión entre el calcáneo y los huesos de la pierna).

Esto suele hacer que el astrágalo quede fijado y deje molestias que, una vez curados los ligamentos, produzcan incómodas secuelas en el tobillo. Debe ser tratado de inmediato o, si no puede ser así, debes dejar pasar entre cuatro y cinco días hasta poder corregir el desplazamiento del hueso con trabajo manual articular. Pero, antes de eso, asegúrate a través de una radiografía, de descartar fracturas óseas asociadas ya que suelen producirse con cierta frecuencia.

Más en Foroatletismo | Cómo tratar el esguince de tobillo.

1 Comentario

  1. hola, quizás lo más recomendable es aumentar la elasticidad de los tendones, haciendo ejercicios de inversión y eversión. Andar apoyando el borde externo del pie y luego el borde interno.
    Una rotura de tendón es más fácil evitarla por una respuesta elástica que por una rigidez del tendón que ante un acto reflejo al suceder la torcedura se vería sobretensionado.
    La propiocepción mejora con los ejercicios conscientes de andar con inversión (parte interna del pie), de puntillas, de talón, con la parte interna del pie. Además, ese entrenamiento evita un acto reflejo exacerbado, ya que los reflejos se ven modulados en intensidad durante diferentes fases de ciclo de carrera (no son lo mismo al contacto del pie con el suelo que durante el depegue o la fase de vuelo). Sin embargo, sujertarse sobre una sola pierna mejora la integración sensorio-motora no solo propioceptiva (que sería no a nivel de reflejos sería a nivel de bulbo y cerebelo así como vestibular). Ese entrenamiento no tiene nada que ver con evitar roturas por torceduras accidentales.

    Generalmente en deportes como fútbol y baloncesto donde las roturas suceden con frecuencia, se debe a falta de elasticidad de tendones y a la idea (a saber de dónde) de fijar la articulación con vendaje. Una torcedura sin elasticidad genera rotura.

    Por otro lado, una torcedura genera un reflejo fuera de rango si el tono muscular es muy alto, lo que lleva a contracción no controlada por activación del arco reflejo, y de nuevo rotura. Un reflejo desacoplado con el movimiento lleva a rotura, es decir si durante la distensión del tendón o ligamento, con apoyo sobre el suelo, el arco reflejo ordena contracción inmediata la tensión incrementa y rompe.
    Hay que tener mucho cuidado con qué entrenamiento se hace para conseguir qué cosas.

    hay algunos estudios que miran con detalle estas alteraciones de reflejos y cómo quedan disminuido su efecto durante movimientos como correr y otras acciones voluntarias
    Salud
    Un ejemplo de estudio sobre el tema.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3835007/

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