Las tendinitis son una de las patologías más corrientes del corredor y que, en la mayoría de los casos, existe un denominador común llamado sobreentrenamiento. Si no existe una progresión (continuidad, esfuerzo, adaptación) en el entrenamiento, corres el riesgo de sobreentrenar y de sobrecargar tu musculatura innecesariamente.

Lo primero que debes hacer para evitar la inflamación de los tendones es eliminar el mecanismo que genera el dolor, es decir, si saliendo a correr tienes dolor en, por ejemplo, el tendón de Aquiles, debes bajar el ritmo llegando incluso a trotar despacio pero, en ningún caso, haciendo reposo absoluto.

En segunda instancia, aplica frío para facilitar una vasoconstricción inicial y analgésica y, posteriormente (cuando pase el periodo de más dolor), aplica calor para tonificar el músculo. Pero, además de estas pautas para cuidar tus tendones y de otras muchas relacionadas con la forma de entrenar (calentar mal, estirar demasiado y en frío, repeticiones rápidas, pesos elevados, no descansar lo suficiente), la dieta también influye de forma significativa en una correcta recuperación y cuidado del tendón.

Una alimentaión rica en vegetales y fruta (especialmente la piña) ayuda a mantener unos tendones en buen estado, os dejo varios consejos nutricionales para mantener y mejorar la salud de nuestros tendones y ligamentos:

Mantente hidratado

Cuida especialmente la hidratación. Los tendones son estructuras que están particularmente poco vascularizadas y, cuando hay problemas de hidratación, enseguida se resienten.

Por otro lado, en el periodo de mayor dolor evita el alcohol en la medida de lo posible, pues éste inhibe la hormona antidiurética, lo que provoca una deshidratación que agrava la falta de vascularización que sufren estas estructuras.

Vitamina C

Esta vitamina resulta imprescindible para la creación de colágeno, la sustancia que le proporciona fuerza estructural a los tendones y músculos de nuestro cuerpo. La cantidad diaria de esta vitamina estaría entre los 400 y 600 mg.

Algunso de los alimentos más ricos en vitamina C que puedes encontrar en cualquier supermercado son los siguientes: fresas, papaya, kivi, naranja, mango, brócoli, col rizada, pimiento crudo (rojo o verde), aguacate, alcachofa, etc.

Glucosamina

Esta sustancia es un constructor de colágeno que ayuda a proteger y a reducir los dolores articulares, y enfermedades como la artritis o la artrosis. La cantidad diaria de esta vitamina estaría entre los 1200 y 1700 mg.

Suplementos como el sulfato de glucosamina, mucopolisacáridos o el sulfato de condroitina actúan como integrantes en la síntesis de componentes cartilaginosos que cubren las superficies óseas (del líquido sinovial y de las articulaciones) contribuyendo a la movilidad y flexibilidad del cartílago. Estas sustancias se extraen, generalmente, del cartílago marino, bovino o porcino.

Magnesio

El magnesio es uno de los minerales indispensables para la producción proteica del organismo. Los ligamentos se componen de proteínas (elastina y colágeno), el magnesio ayuda a mantener saludables las fibras de elastina enriqueciendo su flexibilidad y estimulando la producción de colágeno.

Una falta de magnesio aceleraría el envejecimiento de las células productoras de colágeno. Por ello, es de vital importancia controlar que el magnesio sea ingerido a través de la dieta de forma óptima, vigilando sus niveles (320 -420 mg/día).

Los alimentos más ricos en magnesio que puedes encontrar fácilmente son los siguientes: frijoles, nueces, vegetales verdes, granos enteros, espinacas cocidas, almendras, arroz integral, patatas asadas, etc.

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