La fruta es una fuente rica en diversos nutrientes y si incorporas a la alimentación dos o tres piezas al día, estarás aportando a tu cuerpo la cantidad de vitaminas, nutrientes y fibra que necesitas. Además, te refresca y te ayuda a rehidratarte. Si la fruta no está presente en tu alimentación, empieza a cambiar el hábito, pues debería ser un imprescindible en la dieta del corredor.

Mantiene la línea

Comer varias piezas de fruta al día ayuda a mantener la línea, pues en lugar de tomar cualquier cosa para saciar el apetito, puedes tomar fruta, que es mucho más sano y equilibrado. Si lo que buscas es quitarte algún kilo de más o corres para adelgazar también puedes probar a comer fruta alguna que no te apetezca cocinar: prepárate un plato de fruta (preferiblemente que no sea en la cena, pues se digiere peor que un yogur desnatado o una ensalada).

Depura el cuerpo

Gracias al gran aporte de agua y fibra, la alimentación rica en fruta favorece la eliminación de toxinas del organismo, ayudando a las funciones de desintoxicación y drenaje del hígado y riñones.

Te energiza

Como ya comentábamos en “qué comer antes de una carrera“, una pieza de fruta como un plátano, por ejemplo, antes de salir a correr te llena de energía y te ayuda a rendir mejor.

Te refresca y te hidrata

Es un complemento ideal para cubrir la necesidad de hidratación que tienes cada día. No tienes que sustituir los litros de  agua necesarios al día por fruta, pero ésta puede ser una buena fuente de hidratación, sobre todo cuando no tienes sed y no te apetece beber aunque sepas que tienes que hacerlo para recuperar la pérdida de líquidos al entrenar. Además, te refresca, ideal para correr con calor.

Algunos ejemplos…

  • El kiwi contiene hasta el doble de vitamina C que la naranja. Apenas contiene grasas y en cambio es rico en minerales. Además, ayuda a regular el tránsito intestinal y se puede combinar en múltiples platos: ensaladas, cereales, yogur e incluso en ayunas recién levantado.
  • La sandía, en verano súper apetecible. Está repleta de agua, ideal para hidratarte y mantener la línea, además de refrescar. Tiene muchas vitaminas, en especial del grupo A. Si te apetece sandía, no la relegues únicamente al postre, tómala como tentempié o innova más, poniéndola en la ensalada, por ejemplo.
  • La cereza es rica en antioxidantes y contiene pocas calorías (como la sandía). En su composición se puede encontrar alrededor de un 85% de agua y con cien gramos de cerezas sólo estás aportando a tu organismo 85 calorías, una fruta perfecta para refrescarte y rehidratarte sin engordar.
  • La manzana, muy rica en minerales y vitamina, ayuda a depurar el organismo con su gran cantidad de antioxidantes. Facilita la eliminación del ácido úrico y además, es muy digestiva. Si te la comes con piel, aportarás una excelente cantidad de fibra a tu cuerpo.
  • La fresa es muy energética y alta en ácido salicílico, ¿sabías que actúa como una aspirina? Además, regula el tránsito.

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