Vitargo + Electrolyte en PonteMASfuerte

Publicado por 03/12/15 - 9:21

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La primera vez que oí hablar de Vitargo fue en los primeros años del dos mil y, por aquél entonces, era una especie de caja negra y poquita gente fuera del sector de la nutrición sabía decirte algo más allá del “es un producto nuevo, mejor que lo que se usa ahora en las bebidas energéticas”.

En el 90% de las tiendas no llegaban a más, algo que, afortunadamente, hoy ya no pasaría (o pasaría en muy poquitos casos) ya que, ahora, rápidamente nos dirían que es un derivado del almidón que, “…como hidrato de carbono tiene tales o cuales diferencias respecto a la glucosa y la fructosa y bla bla bla…”.

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Han pasado muchos años desde entonces y, aunque ya se han popularizado otras muchas moléculas y variaciones de hidratos de carbono, el Vitargo no sólo fue uno de los primeros en lanzarse más allá de los carbohidratos simples, sino que sigue estando plenamente vigente así que no podíamos dejar de hacerle una prueba a fondo.

Se presenta en varias versiones (las podéis consultar en la web de PonteMASfuerte), pero la que hemos elegido es la que contiene electrolitos (Vitargo + Electrolyte) porque es la que nos parece más completa y más versátil. Además, así aprovechamos también para presentárosla en su nuevo empaquetado.

Vitargo + Electrolyte

Vitargo está registrado pero a estas alturas ya no nos extrañamos ninguno si decimos que su base son las amilopectinas. Es un derivado de los almidones, en este caso de la cebada, que se han ganado la fama porque son capaces de aunar lo bueno de los hidratos simples y los complejos.

Su paso por el estómago es muy rápido porque tienen un peso molecular muy alto y su osmolaridad es muy baja, por lo que su asimilación también es prácticamente inmediata.

Sin embargo, al ser complejos, no pasa como con el azúcar puro, que puede generar picos de insulina y el temido efecto rebote y pajarón que suele llevar asociado, sino que su “quemado” es algo más progresivo.

La casa incluye varias referencias destacando sus virtudes y, aunque son cosas que no podemos comprobar con medios caseros, según dicen, en los primeros diez minutos: su vaciado gástrico es un 130% más rápido, es capaz de pasar al músculo un 70% más rápido, genera un 78% más de respuesta insulínica, etc.

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Como decía, se supone que todo eso va avalado y documentado y, aunque habría que analizar en detalle cada uno de esos estudios para ver las condiciones en las que se han hecho, contra qué se ha comparado y cómo se ha medido, lo que está claro es que las amilopectinas funcionan muy bien. Si no, no las estarían utilizando tantas marcas de nutrición en sus productos.

Como decíamos en la introducción, hay varias versiones del Vitargo, pero la que nos ha parecido más versátil es la Vitargo + Electrolyte porque no es solo energía, sino que también incluye sales minerales, lo que la hace ideal para usarla como bebida mientras entrenamos.

Las sales son las tres típicas (sodio, potasio, magnesio) y se han complementado con calcio, que también es muy habitual en las bebidas pensadas para actividades de larga duración por su implicación en las contracciones musculares.

En cada 100 gramos de Vitargo + Electrolyte encontramos 90 gramos de hidratos de carbono, de los que únicamente 0’5 gramos son azúcares, la cantidad de proteínas y grasas es despreciable (menos de 0’5 gramos) y, en cuanto a las sales: 360 miligramos de sodio, 105 mg de potasio, 55 mg de magnesio y 140 mg. de calcio. Todo esto da unas 360 kcal.

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A partir de aquí ya es cosa de hacer cuentas en función de lo que queramos preparar y, aunque la casa plantea la mezcla de 75 gramos de polvos con 700-800 mililitros de agua, quizá es bueno probar y adaptarlo a lo que necesitemos.

Personalmente, se me hace una mezcla un tanto cargada de más, no tanto por la cantidad de nutrientes, que sería perfectamente asimilable y digerible, sino por la solubilidad del polvo.

He estado probando con varias proporciones y me inclino por algo en el rango de los 50 gramos de producto en 600-700 mililitros (el típico bidón “de ciclismo”), pues es el que mejor solubilidad y palatabilidad tiene y creo que mantiene unas proporciones adecuadas de nutrientes, que dan mucho juego de cara a la actividad que se realice, temperaturas y, sobre todo, de cara a la interacción con otro tipo de suplementación que utilicemos (geles, barritas, etc.).

Si hablamos de utilizarla como fuente “casi exclusiva“, entonces sí, ya me encaja mejor lo que plantean, pero lo probaría bien primero en condiciones lo más parecidas posibles a donde lo vaya a usar (temperatura, ritmo, pauta de tomas, tiempo desde que se prepara la mezcla…).

Históricamente también se vende como producto apto para las “cargas de hidratos” y, de hecho, hay una versión específica (Vitargo Carboloader). No soy muy dado a aplicar esa táctica previa a las competiciones o, al menos, no de la manera clásica, así que a lo mejor vienen de ahí mis dudas respecto al hasta qué punto es ideal este producto pero, teóricamente, cumple con los requisitos y, por lo que me comentan algunos compañeros que sí lo han usado, va bien así que le daremos el OK a ese uso.

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En mi caso, para el antes, lo veo más como una bebida para las horas previas que como algo para utilizar en días anteriores. Es decir, para la típica competición o entrenamiento por la tarde, para ir tomándolo a lo largo de la mañana y asegurarnos de que llegan los depósitos a tope.

Enlazado con esto, cuando sí me ha gustado es en el caso de las dobles sesiones, para tomarlo nada más terminar la de por la mañana. No le publicitan el uso de “después de“, pero a mí me ha gustado y lo he usado mucho así porque los hidratos de carbono pasan rápidamente a reponer el glucógeno muscular y activan el mecanismo de la insulina para que el cuerpo asimile también rápidamente el resto de nutrientes que se le puedan meter (típicamente proteínas en este caso).

Por buscarle alguna pega, aparte de la solubilidad, el hecho de que tenga sólo una fuente de hidratos de carbono limita su nivel máximo de asimilación o, al menos, eso es lo que concluyen muchos estudios que dicen que, con una única fuente asimilamos como mucho unos 60 gramos por hora y que, para llegar a tasas de 90 gramos, hace falta combinar dos fuentes. Ésa es otra de las razones por las que proponía reducir la proporción de polvos en la mezcla.

El envase en el que viene el que hemos probado es nuevo: una bolsita de un kilo en una caja en la que queda muy bien empaquetado y la verdad es que es muy práctico de cara a su distribución. No obstante, una vez que ya lo tienes, has de echarlo en algún envase porque la bolsa no lleva cierre propio y va muy llena, con lo que, hasta que no llevas consumido la mitad o así no puedes cerrarlo en su misma bolsa.

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El otro punto que echamos a faltar es el del cacito, que no lo trae de serie y, aunque pueda suponer un ahorro de costes y la mayoría tengamos mil cazos en casa, el hecho de tener una referencia de serie (75 gramos equivalen a tantos cacitos) te evita tener que andar probando con los que ya tienes a ver cuánto pesa cuando se carga con el Vitargo + Electrolyte.

También se sigue comercializando en los dos formatos originales: botes de dos kilos y sobres individuales que ya tienen los 75 gramos de producto dentro de cada uno de ellos.

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En definitiva, el Vitargo + Electrolyte es una bebida “clásica”, energética, basada en amilopectinas y con el plus de los electrolitos, que lleva ya muchos años con nosotros gracias al buen resultado que da a quienes lo utilizan y a la versatilidad que da por su velocidad de paso por el estómago y forma de asimilación por parte del organismo.

Puedes comprar el Vitargo + Electrolyte en PonteMASfuerte.

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