Estrategias mentales en carrera

En competición, da igual el objetivo que te marques. Tanto si solo pretendes terminar la carrera, como si quieres batir tu propia marca personal, es probable que en algún momento tengas que luchar contra ese pesimista que hay dentro de ti que te dice que no lo vas a conseguir, obligándote a bajar el ritmo.

Puedes tener una gran fortaleza física pero, si no tienes tu mente entrenada, en algún momento flaquearás. Seguro que alguna vez te ha pasado: el sufrimiento de la carrera ha sacado a relucir una parte de tu personalidad que estaba escondida. Preocupación, pereza, cobardía o rivalidad, en este artículo te proporcionamos varias estrategias que te ayudarán a salir del paso cuando aflora esa parte de ti:

Preocupación

Es normal sentir preocupación y dudar seriamente de tu nivel de condición física en algún momento: si no has entrenado lo suficiente, si deberías haber seguido otro plan, si no deberías haber hecho series el día anterior, etc.

Una buena manera de dejar de lado el pesimismo y de alejar los pensamientos negativos es utilizando la técnica de visualización: imagínate compitiendo en la misma carrera y terminándola con fuerzas.

Por otro lado, debes confiar plenamente en tu entrenamiento, utiliza palabras de autoayuda y motivadoras como “voy a por todas”, “no hay quién me pare”, “estoy preparado”.

Por último, para tener una base fuerte y poder confiar en ti, haz una recapitulación de tus entrenamientos, piensa en todos los kilómetros que has recorrido y en todo el tiempo que has empleado para que en el día de hoy te salga una buena carrera, de esta manera le darás un significado a toda esa experiencia de entrenamiento, dándole aún más importancia a la carrera y a tus posibilidades.

Pereza

Esta parte suele aparecer hacia la mitad de la carrera, cuando la línea de meta parece tan lejana y en tu mente se desvanece ese objetivo, ahora tan remoto.

La tentación por renunciar a tan ansiado objetivo es grande y tu ritmo puede verse influenciado de forma significativa si este pecado capital se apodera de ti. Mantén la concentración, piensa que estás avanzando rápido gracias a tu esfuerzo y así evitarás caer en una zona de comodidad.

En esos momentos en los que flaquees y bajes el ritmo debes decirte: “voy a colocarme en frente de ese pelotón”, “voy a llegar a la meta”, “me voy a comer esa cuesta con patatas”, etc. Recuerda todo el entrenamiento y piensa que ese sufrimiento que estás padeciendo ahora mismo es efímero respecto a todas las horas que has estado entrenando.

Cuando esos sentimientos de abandono se apoderen de ti, reflexiona un instante y relájate, céntrate en la carrera y en continuar hacia delante. ¡Hasta cruzar la línea de meta no hay descanso!

Cobardía

Son esos momentos en los que algo te obliga a ceder y abandonar la carrera. En esas situaciones en la que el dolor físico y mental son tan significativos (cuando te derrumbas mentalmente o cuando tus ardientes gemelos dicen “hasta aquí”) tienes que focalizar la atención en tu forma de correr, manteniendo una postura correcta y sin pensar en las molestias. En los últimos momentos de competición, tu fuerza de voluntad es la clave.

La experiencia dice que siempre puedes más, el ser humano no sabe dónde está el límite, siempre tienes más energía de la que crees tener. Recuerda eso y sácale provecho, olvida tus malas sensaciones y utiliza el autohabla para motivarte.

Competitividad

La competitividad es entendida como una característica personal que influye sobre la conducta  humana en una variedad de dimensiones de la vida (social, laboral, deportiva y en el deseo de ganar en situaciones interpersonales), o como “el disfrute con la competición interpersonal y el deseo de ganar o ser mejor que otros” (Spence y  Helmreich, 1983).

Quizá uno de los aspectos de la personalidad que más  tiene que ver con la práctica deportiva sea la competitividad, entendida como una expresión de la motivación de logro en contextos deportivos. En carrera, siempre hay que tratar de esforzarse para satisfacer un estándar de excelencia cuando se hacen comparaciones con otros corredores. Puede que te compares con otros que corran más rápido o con otros que corran menos o, visto de otro modo, puedes tener una motivación orientada a conseguir el éxito o puede que tengas una motivación orientada a evitar el fracaso.

La competición, vista desde un enfoque saludable, puede ser muy motivadora. Sea cual sea esa motivación de logro que tengas, si alguien es un poco mejor que tú, utiliza esa diferencia de nivel para sacar lo mejor de ti en lugar de decir cosas como “me va a ganar”. Piensa cuanto tiempo puedes mantener su ritmo y, si tu fuerza de voluntad es más fuerte, conseguirás superarle.

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1 Comentario

  1. muy interesante el articulo la fuerza de voluntad sobre todo por experiencia dijo que el auto motivarse en aquellos momentos es ese pequeño tirón que te das tu mismo y mas si esta en el primer pelotón

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