Cuando nos referimos a la iniciación deportiva siempre nos vienen a la cabeza tres elementos indispensables que son el propio joven deportista – pieza fundamental –, los padres y los entrenadores. Esta relación triangular ha sido objeto de estudio a lo largo de los años, con intención de conocer cuáles son y deben ser las relaciones entre los tres vértices de la figura.

Sin embargo, en los últimos años se han introducido dos piezas más que resultan fundamentales para la comprensión y adaptación del deporte a los jóvenes que se inician en la práctica deportiva: los directivos y los árbitros, formando el pentágono de la iniciación deportiva (Dosil, 2004).

Y el hecho de referirnos a la relación entre estos tres componentes como una figura pentagonal tampoco está dejado al azar, sino que tiene una explicación: el pentágono está formado por una figura superior triangular donde los vértices están más cercanos entre sí (sería los padres, entrenadores y como parte superior y más importante de la figura los jóvenes deportistas). Por otro lado, en la parte inferior del pentágono se encuadrarían los árbitros y directivos, puesto que la relación es menos directa y continua (están más lejos del vértice superior) pero sí es relevante y esta influencia existe. Además, la relación final con los niños que se inician en el deporte pasa por los padres y entrenadores.

pentagono

Si nos fijamos en la figura, se pueden sacar las siguientes conclusiones que nos ayudarán en la explicación:

  • Hay una mayor cercanía entre los padres y entrenadores con los jóvenes deportistas.
  • Hay una mayor lejanía entre los directivos y árbitros con los jóvenes deportistas.
  • Hay una mayor relación entre padres y entrenadores con directivos y árbitros.

1. Los jóvenes deportistas

En estas edades lo más importante es educar al niño y ayudar a que el deporte sea un medio de desarrollo en todos los aspectos: físico, psicológico, intelectual y social.

Los miembros del pentágono deben actuar como psicoeducadores, favoreciendo y dotando al niño de estrategias que le permitan enfrentarse a los entrenamientos y competiciones con éxito.

El papel del psicólogo del deporte debe ser el de asesorar psicológicamente a los jóvenes deportistas para cuidar de que este desarrollo se establezca de forma equilibrada, al mismo tiempo que se garantice en todo momento que los niños gocen de cierta autonomía en la toma de decisiones, amparada en todo momento en la seguridad y el apoyo del entorno.

Los compañeros de entrenamiento ocupan un papel fundamental. En estas etapas los jóvenes se están desarrollando como personas independientes pero también como seres sociales. Las relaciones entre iguales establecerán en este momento pautas comportamentales que irán unidas a los jóvenes el resto de su vida.

Los compañeros que se crean en la práctica deportiva serán apoyo, confidentes y amigos en muchos casos; pero también podrán ser fuente de dudas, inseguridades, confusiones y disyuntivas.

Por último, el deporte será también la escuela de la vida, y como tal servirá de desarrollo de las habilidades psicológicas que se pondrán en práctica en el futuro: atención y concentración, motivación, ansiedad y estrés, autoconfianza y cohesión de equipo, entre otros.

2. Los padres

Son la principal influencia para los deportistas de base. La participación de los padres en el deporte de los hijos es fundamental para que estos se desarrollen de manera adecuada dentro de la disciplina deportiva y se consigan los objetivos marcados.

Nos podemos encontrar con cinco perfiles de padres distintos:

  • Padres entrenadores en la banda/grada: entienden o creen entender de la práctica deportiva de sus hijos y están constantemente interviniendo para dar indicaciones y sugerencias que muchas veces contradicen a las del entrenador.
  • Padres excesivamente críticos: Se quedan demasiado con los aspectos negativos haciendo constante hincapié en ellos, presionando y regañando a sus hijos. No tienen en cuenta el refuerzo positivo ni lo utilizan apenas.
  • Padres vociferantes detrás del banquillo: No tienen autocontrol de sus comportamientos y están constantemente gritando y vociferando, dirigiéndose (de forma despectiva en ocasiones) a entrenadores, árbitros, deportistas, etc.
  • Padres sobreprotectores: Están demasiado preocupados de que sus hijos puedan sufrir algún tipo de accidente durante la práctica deportiva, y tienen miedo de dejarlos solos.
  • Padres despreocupados: Muestran escaso o nulo interés por la práctica deportiva de sus hijos, no se implican ni se preocupan. No acuden a entrenamientos ni competiciones.

En los tres primeros casos, se podría intervenir hablando con los padres de forma individualizada, para hacerles ver que su comportamiento no beneficia en nada el desarrollo deportivo de sus hijos. En el caso de los padres sobreprotectores, es importante hacerles ver que con una planificación y organización adecuadas, los riesgos del deporte se minimizan de forma muy significativa. A los padres despreocupados, es clave hacerles ver la importancia de su papel en el desarrollo adecuado de su hijo.

Lo ideal, por tanto, sería buscar un equilibrio en el papel de los padres, acercándonos lo más posible al ideal de padre participativo-colaborativo, que tiene las siguientes cualidades:

  • Ejerce autocontrol sobre sus emociones y ayuda a su hijo a potenciar las emociones positivas.
  • Asume su rol de padre, y acepta el papel del entrenador, sin interferir en su labor.
  • Cuida su comunicación verbal y no verbal, no hace comentarios ni gestos despectivos hacia entrenadores o árbitros.
  • Se centra en la realización, no en el resultado. No prima el puesto o la victoria en una competición, sino que asume los éxitos y fracasos como parte del proceso de aprendizaje de afrontamiento de competiciones y desarrollo deportivo del hijo.
  • Se muestra interesado, anima, apoya tanto en entrenamientos como en competiciones.

De forma general, las orientaciones para los padres en una competición podrían ser las siguientes:

  • ANTES DE LA COMPETICIÓN: Dar seguridad, destacar el carácter divertido de la actividad, utilizar la competición como autosuperación, potenciar lo positivo del deporte.
  • DURANTE LA COMPETICIÓN: Transmitir seguridad, fomentar la deportividad, animar y reforzar las buenas acciones, no maximizar errores, cuidar la comunicación verbal y no verbal.
  • DESPUÉS DE LA COMPETICIÓN: Escuchar y comprender, mostrar emociones adecuadas, reforzar lo postivo y no insistir en lo negativo.

3. Los Entrenadores

Según el control que ejerce sobre su equipo y el grado de afectividad que demuestra, se puede establecer una tabla con diferentes estilos de enseñanza y calidad de la relación con los jóvenes deportistas:

pentagono2

Estos estilos no son completamente cerrados. Por lo general, los entrenadores tienen más o menos rasgos de alguno de ellos, pero no son estilos excluyentes al 100%.

Entrenadores autoritarios

  • Estilo típico en el deporte.
  • Alto nivel de disciplina y control, y bajo afecto.
  • Comunicación e instrucciones unidireccionales.
  • Suelen utilizar el castigo.
  • Ejemplo: El entrenador pone a los defensas del equipo de fútbol a realizar pases cortos, sin ningún tipo de explicación.

Entrenadores permisivos

  • Elevado nivel de afecto pero bajo control del equipo y de los entrenamientos y competiciones.
  • Son inseguros en su rol y varían sus instrucciones en función de la demanda de los deportistas.
  • No hay reglas internas.
  • No son un modelo para los deportistas.
  • Ejemplo: El entrenador pide calentar a su equipo, pero los jugadores se quejan y acaba cediendo.

Entrenadores indiferentes

  • Bajo nivel de afecto y de control.
  • Indiferentes hacia el deporte, están “por cumplir”.
  • Los deportistas no se toman los entrenamientos y competiciones como tal, sino como un recreo.
  • No existe comprensión de la actividad deportiva.
  • Ejemplo: El entrenador tiene por sistema de entrenamiento partidos entre los jugadores a libre elección, mientras él se dedica a otras actividades.

Entrenadores democráticos

  • Estilo ideal, concilia todas las partes y las toma en cuenta.
  • Alto nivel de disciplina y control, y alta afectividad con sus jugadores.
  • Buena comunicación entre jugadores y entrenador.
  • Utiliza el refuerzo positivo.
  • Consecuencia: jugadores más maduros, con motivación intrínseca, autoconfianza, autocontrol y mejor toma de decisiones.

4. Los árbitros – jueces deportivos

Los árbitros tienen una función indirecta pero fundamental, pues son los encargados de hacer cumplir las normas, de que se respete la autoridad y el juego limpio semana a semana en las competiciones. Es, por tanto, un verdadero educador, pues se convierte en transmisor de los valores del deporte, y al mismo tiempo del respeto a una autoridad necesaria para regular las competiciones y las reglas de juego.

5. Los directivos

Los directivos ocupan el papel principal en la toma de decisiones del deporte de iniciación, pues ellos tienen el PODER:

P: Planificar
O: Organizar
D: Decidir
E: Educar
R: Representar

Es, por tanto, papel de los directivos marcar el rumbo de los clubes y escuelas de iniciación, inclinándose más hacia una vertiente competitiva o hacia una más educativa.

Alberto Gómez Trabazos
Psicólogo del Deporte
teknosmentaltraining.com

Escribir respuesta

Notificarme los nuevos comentarios por Email. También puedes suscribirte sin comentar.