Es blanco, musculado, y se considera a sí mismo un corredor de 5000m. Es Chris Solinsky (1984), y se ha convertido desde el pasado fin de semana en el primer hombre blanco en bajar de 27:00 (26:59.60, nuevo récord estadounidense). No es para lanzar las campanas al vuelo, y pensar que la superioridad ¿genética? de los atletas negros africanos se ha disipado. Aún está lejos del récord mundial. Muy lejos. Mientras Bekele llegaría a meta en 26:17.53, Solinski estaría encarando la contrarrecta. Habría 300 metros de diferencia. No es un mundo. Ni tan siquiera es una vuelta. Y él la ha dado de tuerca. Las diferencias se aprietan. Una buena noticia para el atletismo mundial.

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