Mayola quiere volar de nuevo



Pisa la pista de atletismo con la ilusión de un niño, y en su mirada, la mayor parte del tiempo escondida bajo sus gafas de sol, se atisba el brillo de la ilusión que había perdido de forma paulatina en los últimos años. Con 32 años y toda una vida dedicada al atletismo, no parece fácil reciclarse y recuperar la pasión por este deporte después de haber llegado a ser bronce olímpico con el relevo corto de Cuba en Sydney'2000. Pero Freddy Mayola asegura que ha llegado a Bilbao con el reto de volver a ser el que fue, uno de los mejores especialistas en 60 metros bajo techo que se codeaba con la élite mundial no hace mucho tiempo. Su llegada a España coincidió con un paulatino descenso en su rendimiento, y los distintos traslados no le ayudaron, desde luego, a mejorar. El no poder conseguir la nacionalidad española pese a llevar años asentado en el país ha sido la puntilla que ha llevado al velocista cubano a desaparecer prácticamente del ránking, aunque tal y como él asegura en la pista del campus de Leioa, Freddy Mayola vuelve a sentirse motivado para la pelea.

El cubano ha llegado apenas hace veinte días a Bilbao y tiene todo por hacer. Buscar un lugar de residencia, un nuevo club, un sponsor que le permita seguir centrado en el atletismo... Es como si Mayola tuviera que empezar de nuevo. De momento, Enrique Castelo, el entrenador vizcaíno que le ha recibido en su grupo de trabajo, es el encargado de guiarle en su andadura por Vizcaya y de recabar apoyos. Además de recuperarlo como atleta, ya que ha estado más de medio año alejado de las pistas. Pero como el cubano dice, «he recuperado la ilusión por el atletismo y voy a poner todo de mi parte para volver a ser el que fui».

Y desde luego, su palmarés dice que Mayola ha sido un nombre importante en el mundo de la velocidad. Apenas con 23 años logró un bronce por equipos en Sydney, y además tiene una plata en los Juegos Panamericanos y un cuarto puesto en el Mundial indoor de Lisboa, en 60 metros. Sus mejores marcas son 6,49 en dicha distancia bajo techo, lo que le hace estar entre los 30 atletas que más rápido han corrido a lo largo de la historia, y 10.10 en los 100 metros. Él se define como atleta de pista cubierta, que es donde mejor se defiende. «Se me da bien, domino los 60 metros y, si estoy en forma, estoy con los mejores del mundo», declara Mayola.

Trayectoria descendente

Pero su historia actual no tiene que ver con sus marcas. Tiene que ver con su trayectoria en España, donde recaló en 2004 tras salir de Cuba. Desde que abandonó su país, Mayola ha residido en diferentes lugares, donde no ha terminado de rendir como él esperaba. «Cuando decidí abandonar mi país no fue por un tema político, sino porque llegó un momento en el que me quería probar como atleta. En Cuba entrenaba pero no podía competir hasta que el equipo me llevara, por eso entendí que lo mejor era salir para probarme». En 2004 llegó a Valencia, donde fichó por el Valencia Terra i Mar y se puso a las órdenes de Rafa Blanquer. Sus marcas se mantuvieron en 60 metros, no así en 100, lo cual tiene una explicación. «He arrastrado una lesión en el talón de aquiles prácticamente desde 2000, que me dejaba hacer pista cubierta pero al aire libre no llegaba», declara Mayola, quien prosigue con el relato de su vida en España. «Cuando el equipo dejó de contar conmigo, me fui a Fuerteventura, donde seguí estando a mi nivel pese a entrenar prácticamente solo». Allí, en Canarias, se le sumó otro problema. «No sé qué pasó con mis papeles de residente, pero el caso es que se perdieron, con lo que no pude concretar mi cambio de nacionalidad».

De las islas se marchó el pasado año a Castellón -«hice 6.59 solo y desanimado»-, reconoce. Y allí comenzó a barajar la posibilidad de venir a Vizcaya, algo que se concretó a finales de febrero. «Tenía algún conocido, y he contactado con Enrique para que me entrene, es un paso y vamos a seguir avanzando a ver dónde llegamos. Necesito un club, entrenamientos y competiciones. Necesito un permiso de residencia, pero no creo que sea tan díficil. De momento el entrenamiento va por delante. Es lo principal, lo demás viene añadido», asegura convencido.

Lo más importante para él es que «he recuperado la ilusión y la motivación. Estuve durante mucho tiempo entrenando en un gimnasio para no perder musculatura, y ahora, después de haber descansado, he olvidado mis problemas en el talón. Aquí he encontrado un grupo bastante bueno, que es lo que me hace falta, y estoy con ganas. Y cuando estoy así, sé que soy uno de los buenos», avisa.

En mente ya tiene un objetivo. Este año se trata de volver a competir, «y para la próxima temporada, en el Mundial bajo techo es donde más opciones tengo de estar en el podio. La pista cubierta la domino muy bien. Si llego hasta ahí, de mi parte lo pongo todo, la cuestión es que me ayuden a llegar», pide Mayola.

Igor Barcia - Bilbao
Fuente: El Correo Digital