Durante las primeras 3 ó 4 semanas tómese media hora cada 2 días, o mejor aún cada día, para practicar los siguientes ejercicios básicos. Practique en la habitación que escogió previamente tumbado en una colchoneta cómoda.
CIERRE EL PUÑO
Los movimientos desequilibrados de manos y brazos, por ejemplo, debido al trabajo contínuo y monótono realizado en el ordenador o en una caja registradora, conducen a una sobrecarga muscular. También la tensión psicológica puede provocar que inconscientemente cerremos nuestras manos en puño.
Debe fijarse y centrar su atención en la mano. Evite respirar forzadamente y empezar con un fuerte estiramiento que le exija mucho desgaste de energía. Deje caer relajados todos los demás músculos faciales y de la mandíbula.
 Empiece por la mano dominante: si es diestro empiece con la mano derecha, si es zurdo, con la mano izquierda.
 Cierre lentamente los ojos.
 Cierre la mano en puño haciendo ligeramente un poco de fuerza. Imagen 1.
 Mantenga la contracción de 5 a 7 segundos, mientras sigue respirando tranquila y serenamente.
 Suelte la contracción de golpe.
 Estire las manos y relájelas.
 Perciba la diferencia de las sensaciones mientras contrae voluntariamente los músculos y los relaja de golpe. Concéntrese en la musculación de la mano dominante que está contrayendo, de los dedos y de los antebrazos.
 Concéntrese y perciba su mano interiormente así como cada uno de sus dedos. Internet relajar aún más cada una de las fibras musculares.
 Vaya soltando poco a poco las tensiones, relájese por completo.
 Transcurrido un minuto, repita este ejercicio. Perciba la relajación de los músculos durante un minuto después.
VARIANTE: EXTIENDA LOS DEDOS
 Extienda los dedos con una contracción no muy fuerte. Imagen 2. Mantenga el estiramiento entre 5 y 7 segundos. Posteriormente, relájela repentinamente.
 Perciba la contracción y la relajación de los músculos durante un minuto.
 Repita nuevamente el ejercicio.

DEJE QUE LOS MÚSCULOS DEL BRAZO ACTÚEN
También nuestros brazos sufren tensiones con frecuencia, sin que apenas lo notemos. Préstales un poco más de atención.
El brazo debe permanecer estirado, lo más relajado y tranquilo posible.
 Cierre nuevamente su mano dominante en puño y doble el antebrazo sin realizar mucha fuerza. Mantenga su antebrazo en posición vertical hacia arriba Imagen 1 o inclinado en dirección al hombro. Imagen 2.
 Mantenga la tensión entre 5 y 7 segundos mientras continúa respirando relajadamente.
 Suelte la tensión repentinamente y vuelva a apoyar el brazo relajado en la colchoneta.
 Perciba la diferencia entre la contracción y la relajación de la mano , del antebrazo y del brazo. Vaya soltando poco a poco las tensiones, relájese por completo.
 Para ello, tómese un minuto de tiempo.
 Repita el ejercicio y perciba las sensaciones nuevamente.
 Ahora practique nuevamente el ejercicio “cerrar el puño” y realice el ejercicio para el brazo no dominante.
¡ADIÓS A LAS ARRUGAS DE LA FRENTE!
La aparición de las arrugas supone a menudo una señal de tensión física inconsciente del cuerpo, la cual además puede suponer un indicio de tensión espiritual. Los siguientes ejercicios le ayudarán en estos dos sentidos. Y si practica de forma regular, le ayudarán a tener una frente suave y lisa.
Durante la realización de este ejercicio, mantenga el cuerpo tranquilo y relajado, ¡ incluso los músculos faciales!. Concéntrese exclusivamente en su frente.

 Levante las cejas, de esta manera arrugará la frente. Mantenga la tensión de 5 a 7 segundos, mientras sigue respirando tranquilamente. Imagen 3.
 Suelte la tensión repentinamente.
 Perciba durante un minuto la diferencia entre la tensión y la relajación en la zona de las cejas y de la frente.
 Vaya soltando poco a poco las tensiones de una forma progresiva. Relájese por completo. Imagen 4.
 Repita el ejercicio.

Pincha para ver imágenes:
www.planificatuentrenamiento.es/entrenador-personal-relajación-muscular-capitulo 3