Cuando salgo a correr, una entradita a canasta me ayuda a continuar, con ilusión, durante esos eternos minutos de un buen rodaje. Uno, dos y canasta.
Puede ser una entrada a canasta, hacer el moonwalker, el ruso, un simple cambio de dirección o levantar los brazos contra el viento. El objetivo es sentirme libre y evocar el placer de correr por correr, como signo de libertad y de niñez.
Ánimo a realizar cualquier gesto que nos ayude a sacar a ese niño que todos llevamos dentro. Uno, dos, canasta.