John Woodruff era el último sobreviviente de los doce atletas norteamericanos que pasaron a la historia al ser campeones olímpicos en los Juegos de Alemania, en 1936. Fue uno de los hechos más importantes del deporte

El estadounidense John Woodruff, último superviviente de los doce atletas de esa nacionalidad que se proclamaron campeones olímpicos en los Juegos de Berlín'36, falleció en Fountain Hills (Arizona) a los 92 años, según informó su viuda.

Woodruff tenía 21 años cuando logró la medalla de oro en la prueba de 800 metros para unir así su nombre al del legendario Jesse Owens, ganador de cuatro oros en la misma cita, en una defensa orgullosa de la raza negra ante los atónitos ojos de Adolf Hitler, quien quería aprovechar el éxito deportivo de Alemania para ensalzar la superioridad de los arios.

Según la información publicada por el periódico The New York Times , que cita a la viuda, Ruth Woodruff, de 37 años, el ex atleta murió a consecuencia de problemas cardíacas y de una insuficiencia renal crónica.

Años atrás, ya había sufrido la amputación de las dos piernas debido a trastornos en la circulación de la sangre.

Woodruff, apodado "Long John" por su larguísima zancada, vivió el momento estelar de su carrera el 4 de agosto de 1936, cuando ganó de forma sorprendente la carrera de 800 metros de los Juegos de Berlín.

Su falta de experiencia le llevó a quedar encerrado en las calles interiores por los atletas de mayor experiencia, como el canadiense Phil Edwards o el italiano Mario Lanzi, así que, en el tercer hectómetro, tomó la arriesgada decisión de frenarse e incluso detenerse.

Desde la última posición y, gracias a un explosivo sprint, remontó a todos sus oponentes y se proclamó campeón olímpico, con un tiempo de 1:52.9.
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Descanse en paz.

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