Si nos ajustamos a los números, Ruth Beitia es la atleta española que se encuentra más cerca de un récord mundial. Sus 2,00 en altura le sitúan a tan sólo 9 centímetros del objetivo, el listón que estableció la búlgara Kostadinova allá por 1987. Sin duda, eran otros tiempos. “Es casi utópico pensar en alcanzar esa marca algún día, pero Ruth tiene potencial para saltar 2,05. Seguro. Su mejor momento debe coincidir con los Juegos Olímpicos de Pekín (en 2008)”, asegura su entrenador, Ramón Torralbo. Éste ha fijado como objetivo el 2,03 para este verano, lo que le supondría a Ruth entrar en un club selectísimo del que tan sólo forman parte cinco de sus actuales rivales: Bergquist (2,08), Slesarenko (2,06), Vlasic (2,05), Chicherova (2,04) y Kuptsova (2,03). Al margen quedan Cloete (2,06) y Veneva (2,04), apartadas momentáneamente de las pistas.

¿Cómo conseguirlo? Para lograrlo, Ramón tiene previsto introducir cambios en el entrenamiento de Ruth. El más importante afecta a la carrera. “Para ganar centímetros tenemos que saltar con 9 zancadas”. Actualmente, Ruth bate con 7. “De esta forma, ganaremos en velocidad. Es difícil asimilar saltar con dos zancadas más, pero es un riesgo que merece la pena correr porque le va a permitir ser más rápida”. Ramón está esperando los resultados de un estudio biomecánico que le están haciendo en Lleida para conocer esa velocidad de batida. “Si no eres velocista, no eres un saltador”, asegura Torralbo. “Ruth podría correr los 200 metros en menos de 25 segundos”. Otra de las claves se encuentra en seguir mejorando los parámetros de fuerza: en las cargas, en las medias sentadillas y en las sentadillas. “La fuerza explosiva es fundamental”.

Incidir en el arqueo sobre el listón es el tercer requisito. “Nos falta algo. Debe subir la cadera cuando está encima del listón. Eso siempre se le ha atragantado. Antes de calentar hace el pino-puente. Tiene una flexibilidad increíble, pero, sin embargo, es más rígida saltando”.

Con estas mejoras, Ruth, que en abril cumplirá 27 años -como referencia la sueca Kajsa Bergquist, con 30 años, atraviesa ahora su mejor momento, el que le ha llevado a elevarse sobre 2,08 este invierno-, puede aspirar a alturas jamás soñadas en el atletismo español.