La figura del Entrenador Personal, durante la última década, ha adquirido una gran importancia dentro del mundo de la actividad física, y de la sociedad en general, pero sobre todo, y más concretamente, dentro del mundo del fitness y el wellness. La visión que tiene el público en general de un Entrenador Personal es la de una persona de una apariencia física musculada, atractiva, carismática, divertida, y todos los calificativos que podamos darle, y que seguro todos tenemos o hemos pensado de esta figura, una imagen que viene dada por los múltiples profesionales que utilizan su físico para vender su profesión. Quién no ha navegado por la red y ha visto la imagen de un chico o chica semidesnudo, luciendo un físico espectacular y al mismo tiempo en un lateral leer:
“ Entrenador personal, asesor nutricional……”, etc
Con todo ello no digo que la imagen no sea importante, al contrario, lo es, y mucho. No se puede vender salud si no predicamos con el ejemplo. Pero evidentemente la apariencia física no es el factor que va a hacer del Entrenador Personal un buen profesional.
Hay factores que van a determinar la profesionalidad de un Entrenador Personal, uno de ellos es la formación. Y cuando digo formación no me refiero a una formación reglada cómo puede ser una licenciatura en Ciencias de La Actividad Física o un TAFAD, me refiero a una formación continua, que sólo es posible mediante el estudio del profesional: estar atento a las nuevas tendencias, cursos, etc, etc.
Siguiendo el hilo del último concepto, he visto Entrenadores Personales que no sabían ni entendían la diferencia entre contracción isométrica y contracción isotónica. Creo que muchos sabéis lo que es y otros no, pero que alguien que se dedica a ello desconozca un concepto tan importante dentro de la fisiología muscular , hace ver que todo su atractivo físico se quedaba en eso nada más; cómo profesional dejaba mucho que desear.
En cualquier caso durante los últimos tiempos se ha empezado a ver un cambio dentro del mundo de la actividad física en general, y puedo decir que los Pseudo Entrenadores están desapareciendo del panorama. Es importante saber que cuando se contrata un Entrenador Personal se contrata un profesional que va a formar un equipo contigo y te va ayudar a conseguir los objetivos que te hayas marcado, dentro de una planificación que va a llevarte a una adaptación progresiva, evitando lesiones ,y diseñando entrenamiento en función de tus necesidades. No nos olvidemos del apartado psicológico, ya que tener una persona a tu lado que te apoya, te anima, te corrige cuando es necesario, es clave.
Mi recomendación, evidentemente, es ,que, siempre que se inicia una actividad física, nos asesoremos por profesionales. Estamos en un país en el cual creemos que lo sabemos todo, y que “San google o San Youtube” nos van a ayudar a tener una vida saludable, o que nos hará correr una maratón. Ninguno tiene dudas en llamar a un profesional cuando se estropea la televisión, pero sin embargo todos somos capaces de realizar un plan de entrenamiento, una nutrición especializada, comprándonos las mejores zapatillas que nos dijo Pepe, o las proteínas que dijo un colega del gimnasio. Y cuando alguien dice “ Voy a contratar a un Entrenador Personal”…la respuesta es:
“Pá qué”.
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