1. Natación: podría denominarse el entrenamiento perfecto. La flotabilidad del agua soporta a nuestro cuerpo y recoge la tensión de las articulaciones dolorosas para que podamos moverla de forma más fluida. “La natación es buena para las personas con artritis, ya que carga menos peso”, explica el Dr. I-Min Lee, profesor de medicina de la institución norteamericana. Además, algunas investigaciones han encontrado que la natación puede mejorar el estado de ánimo. Si se le quiere dar un poquito más de ritmo, la gimnasia acuática puede ser otra opción. Con ella, pueden quemarse más calorías y lograr una mayor tonificación.

2. Tai chi: este arte marcial de origen chino incorpora el movimiento y la relajación, de modo que es bueno para el cuerpo y la mente. De hecho, se le ha denominado, en más de una ocasión, “meditación en movimiento”. El tai chi se compone de una serie de elegantes movimientos que transitan entre sí sin problemas. Debido a que las clases se ofrecen en varios niveles, es una actividad accesible y válida para personas de todas las edades y niveles de condición física. “Es especialmente bueno para las personas mayores porque el equilibrio es un componente importante del acondicionamiento físico, y el equilibrio es algo que perdemos cuando nos hacemos mayores”, asegura el Dr. Lee.

3. Entrenamiento de fuerza: nada más lejos de la realidad, levantar pesas no sólo es sinónimo de cuerpos demasiado musculados y trabajados. La simple actividad de levantar pesas de forma moderada ayuda a mantener los músculos fuertes cuando estos no se utilizan, de modo que no pierden fuerza con el tiempo. Asimismo, muscular de forma moderada también ayuda a quemar calorías: cuanto más músculo se tengan, más fácil es comenzar a quemar calorías. Por último, el entrenamiento de fuerza también puede ayudar a preservar nuestra memoria. Lo único que hay que tener en cuenta, en estos casos, es practicarlo de forma moderada y progresiva, comenzando con pesos ligeros y aumentar a medida que el cuerpo se adapta.

4. Caminar: parece una actividad simple, pero es muy potente que aporta múltiples beneficios. Puede ayudar a mantener el peso bajo control, mejorar los niveles de colesterol, fortalecer los huesos, controlar la presión arterial, levantar el estado de ánimo y reducir el riesgo de varias enfermedades (diabetes y enfermedades del corazón, por ejemplo). Varios trabajos científicos han demostrado que caminar y otras actividades físicas pueden mejorar, asimismo, la memoria y se resisten a la pérdida de memoria relacionada con la edad. Basta con 30 minutos al día para poder aprovechar todos los beneficios que brinda caminar.
. Ejercicios de Kegel: estos ejercicios no ayudan a que uno se vea mejor a nivel externo, pero hacen algo igual de importante: fortalecer los músculos del suelo pélvico que soportan la vejiga, lo que ayuda a prevenir la incontinencia urinaria a largo plazo. Si bien son ejercicios muy populares entre las mujeres, en realidad también pueden beneficiar a hombres. Para realizar estos ejercicios correctamente, hay que apretar y soltar los músculos empleados para detener la micción. Se recomiendan presiones rápidas combinadas con contracciones más largas que se llevan a cabo durante 10 segundos, así como un reposo de la misma duración. Lo ideal es llegar a realizar 3 series de 10 a 15 ejercicios de Kegel todos los días.

En realidad, muchas de las cosas que hacemos por diversión o en el trabajo cuentan como ejercicio. Rastrillar el jardín, practicar bailes de salón, subir las escaleras para ir al trabajo, ir caminando a comprar o jugar con nuestros más pequeños. Para considerarse una persona activa es ideal es sumar, con todo, 30 minutos al día de ejercicio al día y realizar dos días de entrenamiento de fuerza a la semana.