Las lesiones musculares, son frecuentes en el mundo deportivo. Su forma de diagnosticarlas, se basa en la sintomatología, exploración del paciente y en estudios de carácter complementario como son las ecografías musculares o bien las resonancias magnéticas.

Las lesiones musculares, las podemos clasificar en dos grupos:

- Extrínsecas: generadas por contusiones. Pueden ser “Grado I”, “Grado II”, “Grado III”.

- Intrínsecas: generadas por estiramientos en momentos de contracción activa “contracción excéntrica”.

DOMS (Delayed Onset Muscular Soreness) comprende las agujetas, término no muy científico. ( Ver en Web: dfisioterapia.com)

Un estudio de la UEFA en las temporadas 2003-2007, describió el número y porcentaje relativo de lesiones musculares más comunes en el fútbol, eran:



Diagnóstico

Ante una lesión de tipo muscular, es muy importante el diagnóstico basándolo en una recogida de información.

Debemos conocer aspectos tales como, si se ha sufrido alguna otra lesión en la zona, cómo fue el gesto lesivo, en qué momento del trabajo ocurrió, y cómo es el dolor.

Una correcta exploración y sencilla forma de realizar, es inspeccionando y palpando la zona, en busca de deformidades y puntos dolorosos. Además debemos contraer de manera activa la zona muscular, partiendo desde su máximo estiramiento y progresando de forma “concéntrica, isométrica y excéntrica”.

Por último se debe valorar de forma analítica, si hay dolor al estiramiento pasivo del músculo.

Posteriormente, mediante una ecografía musculoesquelética, la cual nos servirá para identificar las estructuras afectas y poder conocer el grado de lesión, determinaremos el pronóstico de rehabilitación.

Una curiosidad de cara al pronóstico del paciente, es que a partir de las 24 horas de la lesión, se puede realizar la prueba por resonancia magnética. Es aquí cuando se puede saber cuánto tiempo será necesario para la vuelta a la competición, dependiendo de la distancia entre la tuberosidad isquiática y el inicio proximal de la lesión.

Tratamiento fisioterapéutico

Es de gran importancia comenzar con una movilización y funcionalidad precoz (aproximadamente desde el tercer día), ya que aumentaremos la vascularización del tejido muscular, aumentaremos la regeneración de las fibras musculares, evitaremos cicatrices fibrosas.

Fase inmediata después de la lesión

Evitaremos futura retracciones de la rotura y disminuiremos el hematoma.

Crioterapia: para disminuir la inflamación y acelerar la reparación de tejido tisular.
Compresión: tiene un gran efecto antiinflamatorio.
Debemos tener en cuenta que cada 15 minutos hay que hacer intervalos entre estas dos técnicas durante 3 horas.

Segunda fase: 3-5º día

Ejercicios isométricos: se realizara de forma progresiva en 3 ángulos o amplitudes diferentes, debe haber una ligera molestia, evitaremos el dolor. 6 segundos de contracción y 2 segundos de relajación.
Electroterapia: efecto analgésico y descontracturante.
Ultrasonido
Estiramientos: sin dolor. 12 segundos de estiramiento y 12 segundos de reposo.
Activos: en un primer momento, ya que mediante la contracción del músculo antagonista, estiraremos la zona lesionada, evitando cicatrices fibrosas y posteriores lesiones.
Vendaje neuromuscular: disminuye tension muscular, además de su efecto drenante del posible hematoma que se formará.
Ejercicios en piscinas, bicicleta estática, caminar (30 minutos a partir del tercer día y aumentar 10 minutos diarios).

Tercera fase: 5º día en adelante

Dependiendo del grado de lesión que haya sufrido el paciente, continuaremos con el tratamiento de la segunda fase durante unos días, y posteriormente incorporaremos diferentes ejercicios con mayor grado de intensidad y complejidad.

Ejercicios: pasarán de ser isométricos, a ser concéntricos y posteriormente excéntricos.
Ejercicios en piscinas, bicicleta, caminar: tomaremos como referencia el “dolor” del paciente, y progresaremos en la intensidad paulatinamente.
Trabajo propioceptivo
Estiramientos: reduciremos el edema y favoreceremos la funcionalidad y capacidad viscoelástica del músculo.
Estabilidad lumbopélvica: con el objetivo de mejorar y prevenir las lesiones musculares.
Dentro de la musculatura isquiosural, el músculo más afectado en lo que respecta a las lesiones musculares, es el músculo bíceps femoral. Adjunto un protocolo de Rehabilitación de la revista Apunts Medicina de L´Esport.

Protocolo. Lesión grado I de la UMT del músculo bíceps femoral porción proximal.

DE 0 A 3 DÍAS

- RICE
- Electroterapia
- Masaje de tipo drenaje

DE 3 A 7 DÍAS

- Ultrasonido diario o hipertermia a días alternos, o diatermia diaria.

-Valoración e inicio del trabajo con ejercicios de estabilización lumbopélvica.

-Inicio de isométricos manuales (4 series de 10 repeticiones en 3 amplitudes diferentes y con tiempos de contracción progresivo; 6 segundos de contracción y 2 segundos de relajación).

-Estiramientos activos a partir del trabajo con los músculos antagonistas en rotación axial siguiendo una pauta de 12 segundos manteniendo el estiramiento y 12 segundos de pausa.

-Trabajo de propiocepción

-Inicio de trabajo de fisioterapia en la piscina.

-Trabajo de fisioterapia en el campo (caminar hacia delante y hacia atrás, estiramientos activos, desplazamientos laterales, etc.).

DE 7 A 14 DÍAS

-Inicio del trabajo manual de la fuerza mediante método excéntrico submáximo (de baja intensidad) de 4 a 6 series y de 8 a 10 repeticiones.

-Refuerzo isométrico, concéntrico y excéntrico realizado por el deportista (cinturón ruso).

-Seguir con el trabajo en el campo (introducir pelota).

-Continuar con pauta en el gimnasio (refuerzo lumbopélvico).

-Seguir con el trabajo en el campo y, según el caso, hacer transferencia con readaptadores.

-Inicio de trabajo parcial con el grupo y específico aparte con preparadores físicos.

DÍA 15 APROX.

Alta médica.

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