El ligamento cruzado anterior (LCA) es una estructura anatómica de fibras colágenas que discurre entre el fémur y la tibia en sentido oblicuo.

La inserción del LCA se sitúa en el área prespinal de la cara superior de la tibia y su origen en la porción postero-interna del cóndilo femoral externo.

Sus principales funciones son las de controlar el desplazamiento anterior de la tibia respecto al fémur tanto en flexión como en extensión, impedir la hiperextensión y limitar la rotación interna.


Anatomía de la rodilla y rotura del ligamento cruzado anterior
La lesión del LCA, se puede considerar como una de los diagnósticos más mencionados al año. Los deseos de hábitos de vida saludable, en los que se realiza actividades deportivas agresivas y además se pretende tener grandes resultados, se considera como principal factor que contribuye a la lesión.

Los gestos característicos que se dan cuando se produce la lesión, ya sea por traumatismo externo o bien por un propio gesto, son:

-Hiperextensión con rotura meniscal. En casos muy violentos puede verse lesionado el ligamento cruzado posterior (LCP). Un claro ejemplo es cuando un jugador da un “Chut” al aire.

-Valgo-flexión-rotación externa, donde además se ve afectado el ligamento lateral interno y los meniscos.

-Varo-flexión-rotación interna, además de tener la posibilidad de lesión del ligamento lateral externo. Este mecanismo suele ser menos común.

-Traumatismo anteroposterior o viceversa, donde el LCP puede verse afectado.

-Cambio de dirección con el pie de apoyo en el suelo y solicitando una contracción del cuádriceps. Esto ocurre cuando una rodilla está en carga y se asocia una rotación interna, tendiéndose a subluxar la tibia hacia anterior.

Síntomas

En ciertas ocasiones, cuando la lesión es leve, se aprecia una inestabilidad en la rodilla.

-Dolor: puede ser de tipo intenso y perdurar en el tiempo por el edema o lesión ósea, pero puede desaparecer al realizar un intento de reincorporación en la actividad.

-Crujido: en el momento de la lesión se escucha un crujido o sensación de desgarro.

-Hemartrosis: aunque este sea uno de los principales síntomas, no quiere decir que en aquellos casos en los que no se da la sangre roja y abundante, no haya una rotura del ligamento.

-Fallo articular: “la rodilla se me va”.

-Impotencia funcional: con una limitación de movimiento.


Valoración


Para realizar la exploración física, debemos tener en consideración la recogida de datos clínicos y seguir un orden lógico, siendo primero la maniobra de Lachman, valoración de los cajones “anterior y posterior”, y pruebas dinámicas específicas.


Maniobra de Lachman

Maniobra de Lachman: en 1976 Torg y cols describen la maniobra de traslación de la tibia hacia delante, con la rodilla cercana a la extensión, siendo positiva si la tibia se desplaza hacia delante. Desde entonces decide darle el nombre del su maestro, llamandose “maniobra de Lachman”. Sin embargo, el especialista Noulis describió en el Congreso de Toronto una serie de aportaciones para la exploración de los ligamentos cruzados.

Cajón anterior: con la rodilla a 70º-90º de flexión y el pie en rotación externa de 15º. Se debe

Test de Cajón Anterior

tener en consideración, que si no se produce el desplazamiento anterior de la tibia respecto al fémur en esta prueba, puede deberse al tope que genera el cuerno posterior del menisco interno sano, aunque se el LCA la estructura anatómica más importante que limita la anterioridad de la tibia.

Pruebas diadinámicas específicas:

Pivot Shift: rodilla en extensión, efectuamos una rotación interna de la pierna y a la vez damos un valgo a la altura de la cabeza del peroné. Seguidamente flexionamos la rodilla y a los 30º-40º la rodilla tenderá a subluxarse si es positivo.

Prueba del cajón en rotación flexión: decúbito supino y la rodilla en extensión, se eleva la pierna hacia arriba, dejando que el fémur caiga hacia atrás y rote externamente. Cuando se flexiona la rodilla, la tibia se empuja hacia atrás y el fémur realiza rotación interna.
Tratamiento quirúrgico


Ligamento cruzado anterior

Tras el accidente, se suele producir una artrofibrosis “rigidez articular” que con el paso del tiempo se recupera la movilidad, teniendo como objetivo principal lograr una correcta extensión. Es por ello, por lo que en ocasiones se pospone la cirugía.

Cada vez son mayores las reparaciones quirúrgicas mediante artroscopia. Se realizan aloinjertos a partir del tendón de la pata de ganso o bien del tendón rotuliano “técnica H-T-H (hueso-tendón-hueso)”.

La colocación de los implantes en la tibia se sitúa, en un tunel tibial a la altura proximal teniendo como referencia la tuberosidad tibial, y en el fémur se realiza el tunel femoral a la altura del cóndilo femoral externo.

Tratamiento fisioterapéutico

El tratamiento fisioterapéutico debe ser individualizado en cada uno de los pacientes con esta patología, aunque las líneas sean de carácter general. Se deben tener en cuenta, factores como la edad, el nivel de actividad, motivación del paciente, previsiones de cumplir un programa rehabilitador riguroso, estado de las zonas articulares.

Rehabilitación Pre-operatoria


PRIMERA FASE

Tendremos como principales objetivos en una:

Mejorar el rango articular
Controlar el dolor y la inflamación, con estimulación eléctrica, crioterapia.
FASE MEDIA DE REHABILITACIÓN PRE-OPERATORIA

Mejorar el rango articular
Mejorar la fuerza del tronco, cadera, rodilla y tobillo
Fortalecimiento muscular y propioceptivo
Ejercicios en cadena cinética abierta – cadena cinética cerrada


FASE FINAL DE REHABILITACIÓN PRE-OPERATORIA


Normalizar la marcha
Disminuir la rigidez postoperatoria
Preparación del paciente mentalmente y físicamente para la rehabilitación
Consejos que debe seguir el paciente en su domicilio:

Realizar los ejercicios oportunos que le mande el fisioterapeuta como realizar flexo-extensión de la rodilla, colocar hielo tras los ejercicios, contracciones de cuádriceps, favorecer la extensión de rodilla.

Rehabilitación Post-operatoria

FASE TEMPRANA-INICIAL

Inicio de rehabilitación post-operatoria

Crioterapia: durante 10-15 minutos.
Movilización pasiva: conseguimos un mayor rango articular de manera temprana. Uso de “artromotor”.
Tratamiento de la cicatriz
Estimulación neuromuscular: estimulación de cuádriceps.
Con isométricos de cúadriceps
Con cadena cinética abierta
Cadena cinética cerrada
Movilización de la rótula
Entrenamiento de la marcha con apoyo de peso en dos muletas y retirar de forma gradual.
Ejercicios en extensión y flexión máxima de la rodilla “sin dolor”.
Diagonales de Kabat con la pierna en extensión


Ya posteriormente en una segunda fase:

Obtener una extensión – flexión completa, comparándola con la pierna contralateral.
Retirar progresivamente las muletas: insistiendo en la extensión de rodilla.
Potenciación muscular
Cadena cinética abierta
Cadena cinética cerrada
Valorar trabajo en piscina


Debemos tener en cuenta, que el ligamento tiene su carga más alta entre los ángulos de 10º-50º de flexión, siendo más concreto entre los 10º-30º. Tras pasar los 60º de flexión no hay carga sobre el ligamento.

Es recomendable potenciar la musculatura de la cadera (extensores, abductores y rotadores externos), además de la rodilla (cuádriceps e isquiotibiales) para que de esta manera se controle la alineación de la extremidad inferior y aumente la propiocepción.

FASE INTERMEDIA

Conseguir deambulación normal
Continuar con la potenciación muscular “cuádriceps”, “isquiotibiales.
Propiocepción en un BOSU, mini trampolín.
Rango articular “casi total”.
Movilización de rótula
Preparación a la actividad física
Trotar y correr en diferentes superficies de manera moderada.


Para poder pasar a la siguiente fase, es recomendable que el cuádriceps tenga una correcta fuerza muscular (es decir, mayor a un 80%), y que al realizar una sentadilla unilateral tenga un control adecuado de la musculatura de la cadera y no realice un valgo de rodilla.

Se puede realizar diversas pruebas de fuerza muscular y test de saltos o bien los test “functional movement screening”, que dependiendo del valor obtenido se podrá saber si el paciente puede estar en riesgo de lesión o totalmente recuperado.



Además, es recomendable realizar ejercicios pliométricos y realizar un trabajo en piscina ya que se realiza un trabajo en descarga.

Por último, realizar trotes con cambios de superficie e intensidad, a la vez que se realizan cambios de sentido.

Consejos que debe seguir el paciente en su domicilio:

Realizar los ejercicios oportunos que le mande el fisioterapeuta como realizar flexo-extensión de la rodilla, colocar hielo tras los ejercicios, contracciones de cuádriceps, favorecer la extensión de rodilla.

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