A mí me gusta mucho el deporte en general, tanto practicarlo como verlo por la tele. Es así. Por eso en el año 96, en las Olimpiadas de Atlanta, me quedé despierto hasta las 4 de la mañana la noche en la que se celebraba la final de los 200 m, final en la que un tal Michael Johnson (no sé si os suena) hizo 19,32 s. En ese momento, y hasta el año pasado, pensaba que no vería nunca batir ese récord, porque era una marca estratosférica, y porque el ser humano que más se le había acercado era a 19,72 s, todo un mundo para una distancia medianamente corta. Ahora veo a Bolt y la distancia que le saca a sus rivales y se me hace muy difícil creer que podré ver en el futuro algún atleta que baje los récords que deje Bolt una vez se retire, que supongo que, si se dan las condiciones y no se lesiona, los seguirá bajando.

Antes de los mundiales de atletismo leí que había dos estudios genéticos que fijaban el récord de los 100 m para un atleta en 9,48 s (un estudio) y 9,51 s (otro estudio). Visto lo que aconteció en Berlín hace 4 días, con un tiempo de reacción bastante regular de Bolt y con viento en contra, me parece que no hay estudio que se precie que pueda poner límites al ser humano. Siempre con actuaciones legales sin dóping.

También he leído que la genética jamaicana y por ende del caribe es la mejor a nivel de musculatura para las pruebas de velocidad. Por mucho que salgan atletas de otro sitio (los yankees con su orgullo, de los cuales, la mitad de los últimos campeones han dado positivo), será alguno de Jamaica, Trinidad y Tobago, Bahamas o alguno de estos que le fichen los yankees o que emigre desde pequeño (la mitad de los velocistas estadounidenses son de raíces caribeñas), los que comanden la velocidad los próximos años.



Así como el salto de Bob Beamon en Mexico 68 (8,90 m en longitud) duró 23 años hasta que Mike Powell, en ese concurso mítico en Tokio 91 contra Carl Lewis, saltó 8,95 m, las pruebas de velocidad siempre se han caracterizado por tener récords que duraban menos tiempo. Actualmente, los récords que más duran, quitando los de los 80 (la mayoría femeninos) de atletas de la antigua RDA y la URSS y Checoslovaquia, que está mundialmente admitido que usaban sustancias dopantes, son el de Bubka en pértiga (6,14 m), récord que pudo haber subido si no se hubiera dedicado a ir mejorándolo centímetro a centímetro (y es que si te pagan un pastón por batir un récord, y puedes, lo haces poco a poco para que te paguen más), o el de altura de Sotomayor (2,45 m), que suele batirse allá donde exista mayor altura (por eso de menor gravedad).

En lo referente a la velocidad, no sé si veremos llegar al límite humano. Lo que sí que sé es que Bolt es un extraterrestre, probablemente 20 ó 30 años adelantado a la genética de nuestros tiempos. Quizá cuando seamos viejos los récords de Bolt aún no se hayan batido, o tendremos algún atleta cerca, pero también pensaba lo mismo de Michael Johnson.