Buenas, no soy corredor, pero si caminador y me gusta hacerlo cómodo. Me van las caminatas a ritmos ligeros y, para ellas, lo que me gusta llevar en los pies son las zapatillas de correr de toda la vida. Las llevo calzando desde que recuerdo y cuando pruebo zapatillas de montaña, botas, etc. Vuelvo siempre a las de correr. Con un par de ellas me tiré diez días por el camino de Santiago comodísimo, excepto cuando pisaba terreno pedregoso, que tampoco hay mucho, pero hay. El caso es que no sabía que existía este tipo de calzado hasta que el otro día me probé en unos grandes almacenes unas North Face Endurus que me parecieron el colmo de la comidad y con ese extra de protección en la suela que creo que es perfecto para caminar por senderos poco complicados, incluso por asfalto. Mi problema, tengo un pie ancho y pequeño, con un 43, me sobraban casi 4 centímetros de zapatilla y me seguían rozando en el dedo meñique del pie izquierdo, molestia que me conozco y suele acabar mal, porque ya cambio la manera de apoyar y paso de la ampolla a la sobrecarga...

El asunto, busco algo tan blandito como esas North Face Endurus que hasta me aliviaba las molestias que me aparecen en la fascia cuando no calzo un zapato adecuado, pero que con un buen espacio en la parte delantera del pie, pues mi anchura no me permite ir cómodo con calzado normal, ni estrecho. Peso 95 kilitos y soy un supinador como pocos. Hasta cuando estoy parado tiendo a apoyar con los bordes externos de los pies y mis zapas siempre se desgastan por ese lado.