Zapatillas para trail.

Son una incorporación reciente al mercado de las zapatillas para correr, pensadas para entrenar en diversas superficies como tierra, hierba o caminos pedregosos. Son primas hermanas de los modelos de carretera, con el mismo tipo de cambrillón y control de la parte posterior del pie que para correr sobre asfalto. Como muchas de ellas son versiones adaptadas de los modelos para carretera, son igualmente efectivas en tierra y asfalto. Las diferencias importantes residen en la suela exterior, que suele ser un pedazo de goma más gruesa con tacos o con un diseño de rejilla para un mejor agarre y mayor durabilidad, y en la parte superior, que es también más resistente, duradera y a menudo impermeable. Si entrenas con regularidad en tierra, deberías plantearte comprarte una zapatilla trail. Tus zapatillas de carretera de cada día se deteriorarán por hacer frente a las condiciones del asfalto, pero aún lo harán mucho más cuando las sometas a las exigencias de correr por tierra.

Zapatillas de competición.

Las zapatillas bajas de competición se encuentran en el extremo minimalista del mercado. La mayoría de los elementos de diseño de la zapatilla se sacrifican con un único objetivo: reducir peso. El resultado es una zapatilla fabricada a partir de una horma curva, con una suela intermedia delgada, una suela exterior de goma inflada y una parte superior predominantemente de malla. Este calzado permite restar 30 segundos por cada 10 kilómetros y hasta dos minutos en un maratón. Pero hay que tener cuidado, como casi no tiene amortiguación ni propiedades de estabilidad, te podrías lesionar gravemente si no estás acostumbrado a la competición. Toda persona con cualquier tipo de problema de estabilidad, que tenga una complexión robusta (más de 70 kg) o no pueda correr el maratón por debajo de 3.10, o el medio maratón en menos de 1.40, debería evitarlas. Esto no quiere decir que no puedas beneficiarte de unas zapatillas ligeras, sino que has de evitar las zapatillas de menos de 270 g para peso pluma de mercado. Incluso en el mercado de las zapatillas bajas de competición hay grados de ligereza, desde las de menos de 160g, destinadas a carreras de hasta 10km, hasta las más consistentes zapatillas de competición para maratón, con un peso cercano a los 250 gramos. Cuánto más rápida sea la zapatilla, menos propiedades tendrá y más rápida será.

Zapatillas de montaña.

Las exigencias del entrenamiento en las zonas montañosas del norte de Inglaterra, Escocia y Gales requieren una zapatilla tan fuerte y resistente como los propios corredores. Hay dos elementos clave: el agarre de la suela y la durabilidad de la parte superior. Busca una suela exterior diseñada con una gruesa goma de carbono con tacos en toda su superficie, especialmente en los bordes, y con puntera. La parte superior ha de ser de material sintético y resistente, que además sea impermeable o que se seque rápidamente. Los corredores de montaña no necesitan demasiada amortiguación a causa del terreno (en cualquier caso un cambrillón grueso haría inestable una zapatilla). Las zapatillas de montaña también pueden llevarse en las competiciones de cross.

Zapatillas de clavos para cross.

Como los modelos de montaña, las zapatillas de clavos para cross son de bajo perfil, con una resistente parte superior de material sintético y una puntera de clavos que proporciona agarre cuando hay barro, hierba o riachuelos en el terreno. Debes elegir la longitud de los clavos según las condiciones, pero en todo caso 15mm debería ser el máximo; normalmente bastará con longitudes menores. Los clavos más largos suelen recoger más residuos y hojas que los más cortos. En condiciones especialmente fangosas, puedes rodear con cinta adhesiva el taco para conseguir un mejor agarre. Si los lubricas con vaselina mantendrás impermeable la puntera y será más fácil extraerlos.

Zapatillas de clavos para pista.

Las zapatillas de clavos para pista son de dos variedades, las que sirven para esprintar y las de media y larga distancia. La diferencia reside en el peso y la amortiguación. Los velocistas básicamente requieren sólo una placa de clavos pegada por debajo a la estructura de la parte superior, que es básicamente todo lo que tienen. Los corredores de media y larga distancia también requieren una zapatilla que proporcione tracción en la pista de tartán, pero combinada con algo de control en la parte posterior del pie y una cuña bajo el talón. Fabricadas en una horma curva, todavía son terriblemente ligeras. Un aviso: entrena con clavos de forma moderada. Los corredores de fondo suelen sentir dolor en la pantorrilla y el talón de Aquiles después de una sesión de pista con zapatillas de clavos.

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