Originalmente escrito por
SanchoPanza
Si engordas es fundamentalmente por uno de los dos siguientes motivos o por ambos simultáneamente:
1-Ingieres más calorías de las que "quemas".
2-Estás ganando masa muscular.
Se da el caso de atletas que quemando muchas calorías, por su naturaleza (relacionada con el funcionamiento de las hormonas) son de metabolismo más lento y les cuesta mantenerse en peso. Es el caso de los boxeadores que no son pesos pesados.
También puede ocurrir con los velocistas y saltadores que les cueste mantenerse en peso, dado que no gastan tantas calorías como los fondistas.
En cuanto a lo de ganar masa muscular, pasados los primeros días de entrenamiento (en los que se parte de una base pobre) es raro que haciendo entrenamiento de carrera se gane masa muscular, ni siquiera si es carrera de velocidad y menos si se suele correr a intensidad baja. Lo mismo pasa cuando se hace gimnasia con cargas ligeras. Quitando las primeras semanas, en que ganamos algo de masa porque los músculos estaban infraentrenados, a partir de ahí cualquier ganancia de músculo pasa por emplear cargas pesadas ( por encima del 70% de la fuerza máxima).
Si haciendo entrenamiento de resistencia ganas peso, es evidente que has de reducir la ingesta calórica. Es ahí donde hay que preocuparse de ingerir más hidratos de carbono y menos grasas. Cuando un atleta de fondo no engorda ni queriendo, lo importante es que como la cantidad mínima de hidratos de carbono y no es necesario que se preocupe tanto por la cantidad de grasas. El músculo le pedirá el glucógeno que necesite para rellenar sus reservas y las grasas posiblemente serán quemadas y algunas de ellas no digeridas.
Pero cuando se trata de perder peso, ya que se toman menos calorías, es importante que los porcentajes de hidratos de carbono se ajusten con más precisión.
En cuanto a que es bueno tomar un mínimo de grasas, lo comparto, pero también es obvio que en cualquier plato de la cocina casera de cualquier país hay más grasas que la cantidad recomendada. Se trata de condimentar las cosas de forma más suave de lo que se suele hacer, echar algo menos de aceite a la ensalada, comer algo menos de lo que el cuerpo pide, mirar que la base de la dieta sean alimentos ricos en hidratos de carbono (a mí me gusta mezclar arroz con lentejas).